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Publicado el 19 de diciembre, 2015

Norma General Antielusión: Los posibles cambios que vienen en el Parlamento

Para evitar problemas en las eventuales fiscalizaciones, es recomendable, por ejemplo, que los contratos tengan precios de mercado, que los sueldos pactados sean reales y que se paguen efectivamente, especialmente cuando las partes sean familiares o relacionadas.
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Cumpliendo el plazo que se había autoimpuesto, este 15 de diciembre entró al Parlamento el proyecto de ley que simplifica la reforma tributaria, para abordar, entre otros dos temas, el funcionamiento de la norma general antielusión (NGA).

Se espera que sea aclarada la evidente contradicción entre las tres hipótesis que ésta entiende como elusivas por abuso de las formas jurídicas, por un lado, con el legítimo derecho del contribuyente para optar entre aquellas alternativas contempladas en la misma legislación tributaria que producen los efectos descritos en dichas hipótesis.

De igual manera, será clave precisar por el Legislador la interpretación extensiva que ha efectuado el SII sobre la NGA, en orden a que ésta se aplicará para fiscalizar contratos suscritos con anterioridad a su entrada en vigencia el 30 de septiembre de 2015, pero cuyos efectos tributarios se producen después de ese día, pues de ser así, afectará a todos aquellos contratos, negocios o estructuras que lleven años operando, y cuyos efectos tributarios se producen todos los años, lo que obligará al contribuyente a revisarlos desde un nuevo punto de vista no considerado al momento de su suscripción o implementación.

Eso sí, la autoridad ha dicho que esto se deberá hacer tomando los resguardos necesarios para evitar que esta precisión se constituya en una ventana de potencial elusión, pero no se debe perder de vista que los contribuyentes requieren certeza para continuar normalmente con sus actividades económicas, situación que está muy lejos de ocurrir con esta interpretación de la vigencia de la NGA dada por el SII.

Con todo, considerando la nueva normativa vigente desde el 30 de septiembre pasado, los contribuyentes deberán ser mucho más prudentes en la forma en que estructuran sus negocios. Esto, porque cualquier operación o transacción que evite parcial o totalmente un impuesto, o que postergue su pago, podría ser calificada como abusiva o simulada, si detrás de éstas no existe una razón de negocios, implicando el cobro de los impuestos eludidos, más intereses y multas.

Para evitar problemas en las eventuales fiscalizaciones, es recomendable, por ejemplo, que los contratos tengan precios de mercado, que los sueldos pactados sean reales y que se paguen efectivamente, especialmente cuando las partes sean familiares o relacionadas. Revisar también la forma en que se están pagando a los ejecutivos los bonos de fin de año, entre otros.

En este escenario, la elusión de los impuestos bajo los conceptos de abuso y simulación, enfrentada al legítimo derecho del contribuyente para optar entre las alternativas contempladas en la legislación tributaria, será definida por la jurisprudencia de los Tribunales Tributarios y Aduaneros, los que a través del tiempo, nos ilustrarán en sus fallos acerca de qué actos o negocios serán considerados elusivos conforme la NGA.

 

Francisco Larraín, abogado y Magister en Derecho Tributario PUC, Socio de Castillo & Prieto Abogados.

 

 

FOTO: PABLO ROJAS MADARIAGA/AGENCIAUNO

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