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Publicado el 23 de junio, 2019

Nicolás Ibieta: Mentira con Ch

Consultor en comunicación Nicolás Ibieta

Tierraplanistas, antivacunistas, ecoterroristas, populistas… todos se aprovechan de la chacota y se valen de la mentira para ir corroyendo los fundamentos de la democracia y, en definitiva, nuestra forma de vivir juntos. Es este el verdadero peligro nuclear del que nos advierten tanto Chernobyl de HBO, como Chacota de Óscar Landerretche.

Nicolás Ibieta Consultor en comunicación
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Por estos días, en Chile hemos visto miles de comentarios y opiniones a partir de dos manifiestos políticos que han sacudido la escena, y ambos empiezan con “ch”: la nueva miniserie de HBO, Chernobyl, y el último libro de Oscar Landerretche, Chacota. ¿Pero qué tienen en común ambos, aparte de la letra inicial? Los dos proyectos son expresiones de una necesaria toma de conciencia social respecto con nuestra vida en común y el daño mortífero de la mentira para nuestra convivencia.

Chernobyl es la más reciente serie de HBO y ha sido un éxito a nivel global. Retrata de manera íntima lo ocurrido en el mayor desastre nuclear de la historia, pero aun cuando busca dar cuenta de la manera más fidedigna los hechos reales ocurridos en abril de 1986, el guión cobra toda su fuerza en las reflexiones a las que nos invita con sus mensajes y opiniones. Por su parte, Chacota es el nuevo libro del economista y académico, Óscar Landerretche, quien en esta nueva publicación -otros recientes son “Chamullo” y “Vivir Juntos”- entra en la reflexión política en torno al fenómeno -y peligro- del populismo en nuestro país y el mundo.

Valery Legasov es el protagonista de la serie Chernobyl y el personaje está basado en la historia real del científico del mismo nombre, por cuyas acciones sabemos la verdad, si acaso completa, de lo que realmente ocurrió tras el desastre nuclear. Su principal misión es la de encontrar y develar la verdad para que los hechos y errores cometidos no se vuelvan a repetir. Su principal enemigo resultará ser, más que el uranio, las mentiras del régimen comunista que buscaban impedir que la verdad fuese conocida y que se develaran las falencias de su proyecto nuclear, dañando su imagen a nivel global. El siniestro líder de la KGB era la máxima figura que presionaba a Legasov para mantener la historia oficial del incidente. “Cuando todo esto haya pasado, tendremos un villano, tendremos nuestro héroe y tendremos nuestra verdad”, amenaza en una de las escenas el cabecilla KGB a Legasov, quien a pesar de algún titubeo inicial no se deja amedrentar, reconociendo el daño superior de la mentira. «Cada mentira que decimos incurre en una deuda con la verdad y, tarde o temprano, toda deuda se paga», afirmará Legasov en una escena, dando cuenta del verdadero problema tóxico al que se enfrentaba la Unión Soviética de cara al mundo.

Landerretche, por su parte, describe el escenario de crisis de la democracia moderna como un desorden, una chacota, que permite el surgimiento de fenómenos como el populismo y a éste, a su vez, básicamente, como un movimiento basado en la demagogia y el mesianismo. De particular interés resulta su reflexión, especialmente su advertencia sobre la demagogia. “El demagogo es, en realidad, un mentiroso; alguien que miente para conseguir apoyo político. El demagogo hace promesas que sabe que no son posibles y manipula a la opinión pública”, describe Landerretche.

En tiempos en que campean las “fake news” y en que consumimos información de manera instantánea, ubicua y constantemente, la mentira debe ser vista como nuestro “Chernobyl”. Tierraplanistas, antivacunistas, ecoterroristas, populistas… todos se aprovechan de la chacota y se valen de la mentira, para ir corroyendo los fundamentos de la democracia y, en definitiva, nuestra forma de vivir juntos. Es este el verdadero peligro nuclear del que nos advierten tanto Chernobyl de HBO, como Chacota de Landerretche. Y se agradecen ambos esfuerzos, porque la verdad tiene mucho terreno que recuperar contra la mentira, como bien explicaba Jonathan Swift en 1710: «La Mentira vuela, y la Verdad va cojeando detrás de ella; de manera que cuando el Hombre es sacado de su engaño, es muy tarde”. Ante un próximo escenario electoral, es de esperar que las reflexiones de estas obras nos ayuden a que “mentira” no se escriba con “ch” de Chile.

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