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Publicado el 09 de marzo, 2019

Nicolás Ibieta: Licencia para operar

Consultor en comunicación Nicolás Ibieta

Las percepciones son parte fundamental de la forma en que las comunidades y el resto de grupos de interés relacionados con la minería configuran su percepción respecto a ella. Por lo mismo, una película como Avatar, considerando su éxito de taquilla, su materialización en Disney y la proyección de cuatro nuevas secuelas, debiera ser tema obligado en las mesas de discusión de los directorios de las empresas mineras.

Nicolás Ibieta Consultor en comunicación
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Ambiciosos seres humanos intentan erradicar a una etnia nativa para extraer un mineral muy preciado. ¿Suena conocido? Claro, pero no es un titular de prensa denunciando alguna empresa minera en específico, sino que es el resumen de la historia central de la película que ha generado mayores ingresos por venta de boletos de cine, en toda la historia de la humanidad: «Avatar».

Escrita y dirigida por el exitoso James Cameron («Titanic», «Terminator», «Aliens») y producida por Twentieth Century Fox, a febrero de 2015 la taquillera «Avatar» registraba más de 2.700 millones de dólares en ingresos por entradas de cine, desde que fuese estrenada en diciembre de 2009. A poco de cumplirse 10 años de ello, su director y el estudio han confirmado que ya están en distintas etapas de desarrollo las secuelas Avatar 2, 3, 4 y 5. No, no es error. Son CUATRO secuelas. Respecto a sus contenidos, lo que se sabe es que Avatar 2 tendrá como elemento central el agua, coincidiendo con uno de los insumos estratégicos de mayor relevancia para el desarrollo actual y futuro de la minería en el mundo.

En su momento, la industria minera obviamente sintió el golpe. La película más taquillera de la historia retrataba a las empresas mineras como los peores enemigos de las culturas aborígenes y del medio ambiente. En una nota de Reuters de marzo de 2010, varios ejecutivos daban cuenta del impacto. “Apreté los dientes varias veces por la forma en que la empresa minera fue representada”, afirmaba el CEO de Goldcorp de la época, una de las mineras de oro más grandes del mundo y con presencia actualmente en nuestro país.

Uno de los mensajes que más me llamó la atención fue el énfasis en la responsabilidad de la industria minera en la degradación del planeta. Y decenas de millones de personas escuchan el mismo mensaje, año tras año, visitando el parque o viendo la película.

Posteriormente, Disney estrenó en 2017 “Pandora – The World of Avatar”, una nueva sección de uno de sus parques de aventura en Orlando, Animal Kingdom. El sector incluye dos atracciones principales. Una de ellas es “Avatar Flight of Passage”, un simulador 3D que te permite volar virtualmente montado sobre un “banshee” y recorrer las tierras de la película. Tuve la suerte de probar el juego hace un tiempo y puedo decir que no había disfrutado tanto en ningún otro de los juegos de Disney ni de ningún otro parque de diversiones. Cuento esto no por la experiencia, sino para dar cuenta que las 3 horas y media de espera que tuvimos para disfrutarlo, valen la pena. Cuenta de ello da el aumento de un 15% en las visitas que experimentó Animal Kingdom durante 2017 respecto del año anterior, coincidiendo con el estreno de «Pandora». Más de 12,3 millones de visitantes pudieron conocer el nuevo mundo de Avatar en carne propia, sólo durante 2017. Para amenizar la larga espera los visitantes pueden admirar la magnífica escenificación de la naturaleza del mundo imaginado por James Cameron, al mismo tiempo que escuchar diversas historias relacionadas con la película y el juego. Uno de los mensajes que más me llamó la atención fue el énfasis en la responsabilidad de la industria minera en la degradación del planeta. Así de claro. Y decenas de millones de personas escuchan el mismo mensaje, año tras año, visitando el parque o viendo la película.

¿Estarán viendo Avatar sus representantes, durante los vuelos camino a Santiago? Si no la han visto ya, sería muy recomendable y que pudieran reflexionar en cómo el cine y la cultura, inciden en su licencia para operar.

EY, una de las consultoras más prestigiosas del mundo, elabora todos los años un ranking de los 10 mayores riesgos que enfrentará la minería durante el año. La edición 2019 pone en el número 1 de la tabla la denominada “licencia para operar”. De manera sucinta, esta licencia consiste en el resultado de la suma de factores relacionados con las actividades de relacionamiento de la minería, entendiendo por ello el relacionamiento con las comunidades, pero también con las autoridades y los diversos stakeholders clave de la industria. Este “permiso social” es una condición necesaria porque sin éste, ninguna actividad minera podrá ver la luz. Tanto ha sido la relevancia que ha adquirido este factor, que sólo de 2018 a 2019 pasó del séptimo al primer lugar del ranking de EY. Sin duda, las percepciones son parte fundamental de la forma en que las comunidades y el resto de grupos de interés relacionados con la minería configuran su percepción respecto a ella. Por lo mismo, una película como Avatar, considerando su éxito de taquilla, su materialización en Disney y la proyección de cuatro nuevas secuelas, debiera ser tema obligado en las mesas de discusión de los directorios de las empresas mineras y de los trabajos colaborativos de las asociaciones que las agrupan a nivel mundial.

Por estos días tendrá lugar en Chile una de las reuniones más importantes del mundo sobre minería: CESCO Week. Tendremos también varias sesiones durante el año con ejecutivos y gobiernos de las economías en la APEC, sumado a la organización de la COP 25, donde estarán incluidas, por cierto, las principales empresas y economías mineras del mundo. ¿Estarán viendo Avatar sus representantes, durante los vuelos camino a Santiago? Si no la han visto ya, sería muy recomendable y que pudieran reflexionar en cómo el cine y la cultura, inciden en su licencia para operar.

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