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Publicado el 29 de diciembre, 2018

Nicolás Ibieta: La carrera de la verdad

Consultor en comunicación Nicolás Ibieta

Esta ha sido una batalla constante en la historia de la humanidad, y como se ha probado en los últimos días en Chile a propósito del absurdo protagonizado por Gonzalo De la Carrera, lo está siendo aún más en tiempos en que la información puede surgir en cualquier momento, desde cualquier punto conectado a internet y viajar en milisegundos a cualquier otro punto del universo. El desafío consiste en ponerse a trabajar por un desarrollo cultural que considere la difusión y profusión del bien y la verdad, en cantidades abundantes y que sobrepasen por mucho el volumen de las negativas.

Nicolás Ibieta Consultor en comunicación
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Se atribuye a Antoine de Saint-Exupéry la frase «la mentira da una vuelta al mundo mientras la verdad apenas se está atando los zapatos». Al parecer esto no es más que una fake news, pues no existe registro de que el autor de El Principito haya dicho ello. Se atribuye otra equivalente también a Mark Twain, pero tampoco existe registro de aquéllo. En cambio, una referencia equivalente es lo dicho por Jonathan Swift ya en 1710 en The Examiner: «La Mentira vuela, y la Verdad va cojeando detrás de ella; de manera que cuando el Hombre es sacado de su engaño, es muy tarde; la Broma ya pasó, y el Cuento ya tuvo su efecto«.

Quizás de ahí viene la referencia a lo que pueden haber dicho tanto De Saint-Exupéry como Twain. Lo cierto es que la “carrera” entra la mentira y la verdad ha sido una batalla constante en la historia de la humanidad, y como se ha probado en los últimos días en Chile a propósito del absurdo protagonizado por Gonzalo De la Carrera -¡oh ironía!-, lo está siendo aún más en tiempos en que la información puede surgir en cualquier momento, desde cualquier punto conectado a internet y viajar en milisegundos a cualquier otro punto del universo. Tanto es así, que en marzo de 2018 la revista Science publicó un estudio en que se prueba que las mentiras se propagan más rápido que la verdad, al mismo tiempo alertando sobre ello  porque el fenómeno podría incidir en el bienestar político, económico y social de la humanidad.

¿Pero por qué la mentira “corre” más rápido? La psicología nos puede ayudar a entender cómo procesamos la información. En el año 2001, en la Review of General Psychology, apareció el texto titulado “Bad is Stronger Than Good” (“Lo Malo es Más Fuerte que lo Bueno”). En éste los investigadores Baumeister, Bratslavsky, Vohs y Finkenaur sugieren que la idea de que “el mal es más fuerte que el bien” puede ser considerada como un principio general, puesto que se manifiesta en un amplio espectro de fenómenos psicológicos, entre los que se detalla que la información negativa es procesada con mayor profundidad y velocidad, que la información positiva. Esto se debería, afirman, a que la psiquis del ser humano estaría predispuesta de manera innata a enfrentar así la adaptación a la que nos obligan los desafíos y exigencias de nuestra vida diaria. La respuesta a este negativo fenómeno es muy compleja, pero parte de la solución la sugieren los mismos autores cuando afirman que para que la verdad y el bien prevalezcan, deben acontecer muchos eventos positivos, o noticias para continuar con el ejemplo, que superen los efectos psicológicos de uno sólo negativo.

Imaginemos por un instante un hombre de las cavernas que acaba de enfrentar el ataque de un tigre dientes de sable. Su instinto le llevaría, sin duda, a registrar el episodio con especial profundidad en la memoria, para no correr el mismo riesgo en el futuro, así como también le impulsaría a compartir su experiencia con otros para prevenirlos de enfrentar esa amenaza. Este mismo proceso se da en un momento de la humanidad en que el libre flujo de la información y el rol preponderante de los medios de comunicación en la construcción social y de la cultura, son la tónica. Por supuesto, cualquier tecnología o medio se puede usar para el bien o para el mal, pero ¿quién querría trabajar conscientemente para lo segundo y no para lo primero? Nadie, diríamos ¿cierto? Y sin embargo abundan ejemplos como los de De la Carrera.

El desafío, entonces, consiste en ponerse a trabajar por un desarrollo cultural que considere la difusión y profusión del bien y la verdad, en cantidades abundantes y que sobrepasen por mucho el volumen de las negativas. Estamos a tiempo para innovar y crear nuevas alternativas de información que nos ayuden a ver la vida con una nueva perspectiva positiva. La carrera entre la verdad y la mentira no termina y, aunque cueste, como lo ilustra tan acertadamente la fábula de la liebre y la tortuga, la verdad puede ganar. Ojalá todos los involucrados en la comunicación, partiendo por los periodistas y los medios informativos, pero no sólo aquellos, se sumen a la carrera.

 

FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

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