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Publicado el 11 de mayo, 2019

Nicolás Ibieta: Deporte y desarrollo sostenible

Consultor en comunicación Nicolás Ibieta

El deporte ha sido muy despreciado en las políticas públicas como mecanismo de bienestar. Y es, seguramente, una de las mejores herramientas para prevenir y enfrentar los acuciantes problemas de salud en Chile y el mundo.

 

Nicolás Ibieta Consultor en comunicación
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En la declaración oficial de la Asamblea General de Naciones Unidas de 2015, donde se resolvió la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, los firmantes reconocieron que “el deporte contribuye cada vez más a hacer realidad el desarrollo y la paz promoviendo la tolerancia y el respeto, y que respalda también el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes, las personas y las comunidades, así como los objetivos en materia de salud, educación e inclusión social”. Sin embargo, esa es la única vez que aparece la palabra “deporte” en toda la declaración, que consta de 40 páginas y que es donde se detallan los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que tanto se han estado discutiendo.

¿Por qué, entonces, si se considera que el deporte contribuye de manera tan integral y sustantiva al desarrollo sostenible, no fue considerado como uno de los ODS por sí mismo, ni siquiera incluyendo metas u objetivos relacionados con éste, en alguno de los 17 establecidos? Es un gran misterio, pero lo que uno podría sospechar es que el deporte ha sido muy despreciado en las políticas públicas como mecanismo de bienestar. Si buscamos en otro espacio de metas y objetivos de desarrollo humano como es el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), uno de cuyos principales aportes a las naciones es la elaboración del Índice de Desarrollo Humano que da cuenta de las condiciones de vida de las personas y el progreso que los países van teniendo en el tiempo, tampoco encontramos referencias al deporte. Este indicador está compuesto por tres dimensiones principales como son el tener una vida larga y saludable, la adquisición de conocimientos y disfrutar de un nivel de vida digno. Qué duda cabe el rol que puede cumplir en estas dimensiones el deporte y, sin embargo, tampoco se considera como una variable crítica a medir y mejorar.

Hace sólo unos días, el Reporte Global de Notas de Actividad Física en Niños y Adolescentes 2018 clasificó a nuestro país en el penúltimo lugar del mundo en actividad física entre niños y adolescentes. Penúltimo… Del mundo… Pero en la otra cara de la medalla es donde si estamos en el podio. En nuestros registros contamos con la medalla de plata entre los países de la OCDE con la mayor tasa de obesidad de la población. En el segundo puesto también llegamos en el ránking OCDE de tasa de suicidios.  Nuestro niños y adolescentes aportan con un oro en el primer lugar en toda América en consumo de drogas. Y podríamos seguir nombrando otros “logros” de nuestro país. El deporte es seguramente, una de las mejores herramientas para prevenir y enfrentar estos acuciantes problemas de salud en Chile y el mundo, pero a pesar de ello no se ve una política decidida por hacer uso de esta herramienta para estos problemas, ni para qué decir en el resto de los potenciales beneficios para un desarrollo humano integral y sostenible.

La próxima realización de la COP 25 en Chile está forzando al mundo a hablar del cambio climático y la urgente tarea de salvar nuestra casa común. Pero un buen atleta es capaz de participar en varias disciplinas en un mismo torneo o competencia. ¿Por qué no aprovechar esta plataforma para hablar del deporte y su indudable aporte al desarrollo sostenible? ¿Por qué no podríamos tener, por ejemplo, un Objetivo Deportivo de Desarrollo Sostenible (ODDS) para Chile y el mundo, que nos permita articular una política pública mayor y de la que participemos todos a través de estado, empresas y ciudadanos? La Asamblea General de la ONU ha dado un reciente primer paso a través de su resolución de diciembre de 2018: “El deporte como facilitador del desarrollo sostenible”. En ésta se expresa la intención de la ONU de que los estados miembros incorporen decididamente el deporte en sus planes para la consecución de las metas y objetivos de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Es de esperar que Chile recoja el testimonio y le de impulso a esta carrera, porque un buen desempeño nos podría llevar no sólo a mejorar la salud y bienestar de las personas, sino a un oro en mejor calidad de vida para todos.

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