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Publicado el 18 de febrero, 2017

Nada que perder: El riesgo del 15 por ciento

Cuando la aprobación de un gobernante alcanza niveles ínfimos, la cuestión es clara: nada que perder, todo por ganar. La Presidenta puede hacer y deshacer a su antojo.
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Año 2013. Las encuestas y sondeos varios daban a Michelle Bachelet como la gran favorita. Su figura parecía incombustible, de ahí que todos en su sector se pusieran a sus pies con tal de que regresara al país a presentarse como candidata presidencial mientras, en paralelo, se definía el ethos de la nueva coalición que deambuló entre Nueva Mayoría para Chile o para Bachelet.

El programa de gobierno y demases daban lo mismo. La ex mandataria gozaba del prestigio y cariño de una nación que la vio retornar al nido regocijada en aquel mítico “he regresado a Chile porque la ciudadanía me lo ha pedido”, en un marco de banderas rojas y vítores que anticipaban un triunfo holgado ante la rival de emergencia, Evelyn Matthei. Esta al menos logró darse el gusto de forzar una segunda vuelta (46,70% para Bachelet versus 25,03% para Matthei), pero ahí el marcador fue aun más lapidario: 62,17% contra 37,83%.

Parecía que Bachelet por fin cumpliría su anhelo de gobernar como ella quería. Tres grandes ejes, plasmados en sus respectivas reformas (Constitucional, Educacional y Tributaria), eran la punta de lanza de un Gobierno autodefinido como transformacional, donde tenían eco las advertencias del senador Jaime Quintana sobre poner a andar una retroexcavadora para “romper los cimientos del modelo neoliberal”. Sin embargo, la evidencia no miente, y hoy parece que esa maquinaria pesada se quedó sin gasolina mucho antes de lo esperado.

Porque el actual escenario nos habla de una mandataria que ha roto todos los récords de rechazo a su gestión logrando incluso, en agosto de 2016, ser la jefa de Estado con la evaluación más baja de Sudamérica (15% de aprobación, detrás de personajes como Nicolás Maduro). Pero aunque Gobierno y oficialismo traten de bajarle el perfil a las encuestas, lo cierto es que hay preocupación en La Moneda por el derrotero que ha marcado la Nueva Mayoría. Después de todo, que la gran jugada maestra del bacheletismo fue incorporar al Partido Comunista al Gobierno no para ampliar el espectro ideológico, sino porque de esa manera lograban manejar y controlar la calle. Siendo honestos, si Piñera o algún otro fuera hoy el Presidente, por mucho menos de lo que ha ocurrido en el último tiempo tendríamos un clima social marcado por marchas y protestas constantes. Pero no mientras dure el mandato de la Nueva Mayoría.

Ahora bien, la experiencia y la literatura nos enseñan que cuando la aprobación de un gobernante alcanza niveles ínfimos la cuestión es clara: nada que perder, todo por ganar. Porque la Presidenta tiene asegurado su mandato hasta el 11 de marzo de 2018 y de ahí nadie la moverá. Por lo tanto, y considerando que la carrera presidencial ya está desatada, la jefa de Estado puede hacer y deshacer a su antojo. Eso explicaría, por ejemplo, el rápido nombramiento de Javiera Blanco en el Consejo de Defensa del Estado (CDE).

Bajo esta lógica en que el Gobierno no tiene políticamente nada que perder, es muy probable que las chilenas y chilenos seamos espectadores de una serie de situaciones o hechos que darán que hablar y marcarán la agenda. Porque ya no hay vuelta atrás; el punto de no retorno se pasó hace bastante rato y ahora sólo restan los descuentos para llevar adelante los grandes hitos de un Gobierno que, en voces del propio oficialismo, quiere ser recordado como “el más transformacional desde el retorno a la democracia”, similar al de Salvador Allende.

Convengamos en que este discurso demuestra la obnubilación que tiene la izquierda con el poder, una vocación que ya se la quisiera la derecha para ser alternativa de gobierno. Porque a Bachelet le da lo mismo, al menos hoy, si es un 15% o menos el porcentaje de gente que la respalda. Ella es la Presidenta y da lo mismo lo que piense el 85% restante. Eso bien lo saben sus adherentes.

 

Rodrigo Durán Guzmán, periodista y magíster Internacional en Comunicación

@rodugu

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO

 

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