El viernes pasado, a eso de las 18:43 horas y en medio de la ya normalizada violencia en Plaza Italia, una bomba Molotov estalló en el pavimento mojado y abrió un agujero de gusano espacio-temporal que por unos minutos permitió asomarse a una dimensión paralela de nuestro país. Un Chile donde ocurre lo mismo que en “este Chile”, con la gran diferencia de que Sebastián Piñera sigue gobernando y sus ministros continúan en sus respectivas carteras…

En “ese Chile” el presidente Piñera ha sido muy claro respecto al trabajo que ya termina la Convención Constitucional. Ha señalado un par de veces que su gobierno sencillamente no es neutral respecto a la propuesta de Nueva Constitución. De hecho, el mismo presidente, flanqueado por los ministros Juan José Ossa y Jaime Bellolio, aprovechó el Día del Patrimonio para lanzar frente a decenas de niños el primer spot de la campaña informativa con miras al plebiscito de salida del próximo 4 de septiembre.

Al parecer la Contraloría aún no autorizaba los recursos para dicha campaña y el Ejecutivo hizo oídos sordos a la evidencia de que es imposible hacer una campaña “informativa” de una probidad tal que no se muestre una tendencia. “Hagamos Historia”, dijo Piñera reiteradas veces a niños más interesados en el edificio que en él, claramente.    

La verdad es que la campaña no sorprende. Ya Piñera viene comentando el trabajo de redacción de la Carta Magna desde que asumió en marzo. De hecho, en su primera gira internacional, a Argentina, se reunió con autoridades y medios de comunicación y pidió allende Los Andes que los convencionales avanzaran correctamente en sus tareas, limando asperezas y exigiendo más transversalidad y amplitud. Aprovechó de decirnos a los chilenos que no nos dejemos guiar por quienes instalan abiertamente mentiras.

Por su parte, el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, ha remarcado lo importante que es que el texto constituyente siga su curso sin contratiempo alguno, pues su aprobación es relevante para intereses programáticos del gobierno de turno.

La cabeza de la secretaría general de la presidencia, Juan José Ossa, ha sido majadero ante los medios en responder comentarios que incomodan a los intereses constitucionales del Ejecutivo y desde sus propios perfiles de redes sociales ha hecho un trabajo explícito a este respecto. 

Con el apoyo de distintos ministerios y reparticiones, el ministro secretario general de Gobierno, Jaime Bellolio, ha enviado documentos, sugerencias y solicitudes a la Convención. Les llama “insumos”, algunos de los cuales entregó personalmente al participar del pleno del órgano redactor en Antofagasta, el día que se presentó el borrador definitivo y donde exigió que debe tomarse en cuenta la opinión de los poderes ya constituidos.

El ministro de Hacienda, Rodrigo Cerda, y su par de Economía, Lucas Palacios, también han dado explícitamente su opinión, anunciando su preferencia para el plebiscito y llamando a la calma a los mercados.

Karla Rubilar, desde el ministerio de Desarrollo Social –lapidada tiempo atrás por enviar un mensaje de WhatsApp en apoyo a su marido-candidato– ha hecho sendas arengas frente a funcionarios públicos para hacer frente a lo que ella considera desinformación. Algo similar hizo el titular de salud, Enrique Paris, quien en una actividad pública manifestó y defendió su preferencia, en plena llegada de una nueva ola pandémica. Hasta el ministro de Ciencias, Andrés Couve, llegó a un acuerdo de colaboración con la Convención para lanzar una App oficial para informar a la ciudadanía.   

Todo lo anterior ocurre en ese “otro Chile” alojado en el multiverso. En “nuestro Chile”, el de verdad, ha ocurrido exactamente lo mismo, pero para la tranquilidad de todos, Piñera es Boric, Delgado es Siches, Ossa es Vallejo, Bellolio es Jackson, Cerda es Marcel, Palacios es Grau, Rubilar es Vega, Paris es Yarza y Couve es Salazar…   

Gracias a ese “detalle” es que, desde la Convención, muchos de sus integrantes y la propia mesa directiva han manifestado reiteradamente su complacencia por este apoyo oficial de parte del gobierno de Boric, argumentando que agradecen que el Ejecutivo haya considerado las solicitudes que el órgano redactor ha hecho para que se haga parte.

Vaya a saber uno la reacción de políticos, convencionales, dirigentes y opinólogos en ese “otro Chile”, cuando aquí el ex presidente Piñera, luego de un par de declaraciones ciertamente torpes, fue tan criticado por la entonces mesa directiva por no respetar el mandato ciudadano independiente y no venerar ciegamente la separación entre poderes constituidos y constituyentes.

Por suerte vivimos en “este Chile”, más gentil, más colaborativo y más desinteresado. Sin mezquindades…  

Conviene que se cierre cuanto antes el agujero de gusano espacio-temporal. No vaya a mostrarnos otros Chiles alternativos, como ese donde José Antonio Kast lleva la banda presidencial. 

Un multiverso de la locura, ciertamente.            

*Alberto López-Hermida es periodista, Director de la Escuela de Periodismo de la U. Finis Terrae.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta