Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 20 de noviembre, 2018

Mónica Gazmuri: El aire que nos mata 

Comunicadora Social, diplomada en Marketing Gerencial y Comunicación Estratégica, Gerente General ANESCO Mónica Gazmuri

Transición energética y salud parecen cruzarse varias veces, mientras que múltiples factores determinan su avance; y tras bambalinas, la eficiencia energética es clave para cambiar el paradigma. 

Mónica Gazmuri Comunicadora Social, diplomada en Marketing Gerencial y Comunicación Estratégica, Gerente General ANESCO
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Sólo hasta el 2017, un hospital público en el sur de Chile operaba en base a carbón. O sea, su calefacción y calentamiento de agua requería de la quema de 2.600 toneladas/año de este fósil en la misma dependencia. Con ello se transformaba en la chimenea más contaminante de la ciudad y en el foco de enfermedad y mala calidad de vida de sus pacientes y trabajadores. Luego de la implementación de un proyecto de eficiencia energética logró cambiar esa realidad. Pasó de tubos fluorescentes que había que renovar cada 2 meses, a 6.000 luminarias led, y reemplazó dos calderas de carbón por 11 calderas de condensación para agua caliente sanitaria y dos calderas de vapor, más un sistema de monitoreo; todo ello hizo sus procesos más operativos y limpios. 

 

La OMS (Organización Mundial de la Salud) en su último informe estima que 600.000 niños menores a 15 años mueren al año en todo el mundo por exposición a partículas tóxicas contenidas en el aire que respiramos. Los niños son los más afectados por una condición natural de la edad: respiran más veces y de forma más rápida que un adulto. Sin embargo, para las embarazadas, también hay peligro: el feto puede ser abortado, o bien nacer con serios problemas por bajo peso. La OMS ha podido establecer que la relación entre aire contaminado y salud se resume, al día de hoy, en unas 7 millones de muertes al año. 

 

En Chile, ya ha habido estudios que hablan de cerca de 4.000 decesos por año. Mal creemos que en una comuna del sector Oriente, con cierto confort, tenemos un aire privilegiado; todos estamos afectados de igual manera por el aire que respiramos. Unos más, otros menos. Seis de cada 10 chilenos viven en alguna de las 20 zonas saturadas, o sea que pasan del límite permitido de material particulado fino respirable por metro cúbico de aire (6 ubicadas en la zona norte, 5 en el centro y 9 en el sur); es decir, un 59,7% de la población nacional. 

 

Los cambios no se han realizado oportunamente. Ya lo dijo el informe del comité intergubernamental de ONU: el cambio climático sólo nos deja 12 años para poder evitar que la temperatura suba 1,5 grados, lo cual acabaría con muchas cosas de la vida cotidiana, como el comer ciertas frutas o verduras por sequía o hacer ejercicio expuestos al sol. En Chile, pese a los compromisos internacionales suscritos de baja de emisiones, no se han tomado todas las medidas y tampoco se ha exigido por ley hacerlo.  

 

¿Soluciones? Una parte importante es apurar la transición energética: pasar de usar energías fósiles al uso inteligente de energías limpias y renovables; y donde el rol de la eficiencia energética (un buen uso de la energía disponible) es fundamental, tanto para aminorar la necesidad de nuevas centrales o la explotación de recursos. Esto es un desafío mundial. En Chile se habla del cierre de centrales a carbón y cambio de la matriz energética en base a renovables y eficiencia energética. Esta última con variadas soluciones en servicios y tecnología para mejorar procesos productivos y con ello bajar emisiones de CO2 nada despreciables. También se escucha hablar sobre electro-movilidad. Suena bien, pero la verdad es que el 40% de esta electricidad en Chile viene del carbón. Claramente se debe considerar la transición energética de forma seria y oportuna, sin olvidar su relación con la salud. No podemos seguir demorando un cambio que es natural e ineludible y donde la eficiencia energética resulta ser la herramienta más a mano y actual para cambiar la cara al país y de muchos de sus procesos.  

 

 

FOTO: MATIAS DELACROIX/ AGENCIAUNO

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: