Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 08 de agosto, 2019

Miguel Ángel Sánchez: Boris Johnson y los transgénicos

PhD, Director Ejecutivo ChileBio Miguel Ángel Sánchez

Gran Bretaña hoy comienza a derribar un muro, que en el caso europeo tiene mucho de ideología y proteccionismo comercial y nula base en la ciencia, algo parecido a lo que ocurre en Chile.

Miguel Ángel Sánchez PhD, Director Ejecutivo ChileBio
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

En su discurso de asunción como Primer Ministro del Reino Unido, Boris Johnson se refirió de manera directa a la modificación genética y la biotecnología vegetal dentro de las áreas en las que espera llevar políticas distintas a las de la Unión Europea. “Comencemos ahora a liberar el extraordinario sector de las biociencias del Reino Unido de las regulaciones contra la modificación genética”, afirmó. El nuevo Premier indicó que estas medidas permitirán, por ejemplo, desarrollar cultivos resistentes al tizón (hongo parásito) refiriéndose a las investigaciones que mediante transgenia están buscando resolver el mayor problema que afecta los cultivos de papas en el mundo, y que también es un problema en países como Chile.

Si bien en la Unión Europea está aprobado el cultivo comercial de un maíz transgénico resistente a plagas y la importación de más de 90 eventos transgénicos para consumo humano y animal (la UE importa más de 30 millones de toneladas de grano transgénico anualmente), sólo los agricultores de España y Portugal los producen.

Lo planteado por Johnson respecto de la modificación genética de cultivos, más allá de las posiciones políticas, se basa en las potencialidades de la tecnología y en que se trata de los cultivos más testeados y por lo tanto más seguros hoy en el mundo. Además, las técnicas de la biotecnología moderna permiten enfrentar problemas nutricionales, agronómicos o de salud en los alimentos, sin afectar otras cualidades de los cultivos. En la actualidad se está trabajando en desarrollar, mediante transgenia y también edición de genes, vegetales que puedan afrontar los desafíos climáticos: tolerancia a la sequía, calor, salinidad, etc. Este es un aporte que ni los países europeos, ni países como Chile, deberían desestimar.

Los agricultores chilenos se encuentran impedidos de producir cultivos desarrollados con esta tecnología para comercializar sus productos a nivel local, debido a la indefinición regulatoria que existe al respecto.

La postura de Johnson es consistente con opiniones de otros relevantes líderes británicos en los últimos años. El ex ministro de Agricultura del Reino Unido, George Eustice, afirmó a mediados de 2018 que su país necesita apostar por la edición genética de plantas, una tecnología que permitirá disminuir drásticamente el uso de fitosanitarios por parte de los agricultores. Por su parte, el ex Secretario de Agricultura de Gran Bretaña, Michael Gove, dijo en la Conferencia Agrícola de Oxford de enero de 2019 que el uso de la edición de genes, en el contexto del mejoramiento genético, “debería permitirnos desarrollar variedades de plantas y cultivos que sean más resistentes a las enfermedades y plagas y menos dependientes de la protección química y fertilizantes. Serán de mayor rendimiento y más sostenibles para el medio ambiente”.

En Chile, también la biotecnología enfrenta barreras. Actualmente, nuestro país produce semillas transgénicas que exporta al hemisferio norte en contra estación. De hecho, es el principal exportador de semillas transgénicas hacia esa zona del mundo. No obstante, los agricultores chilenos se encuentran impedidos de producir cultivos desarrollados con esta tecnología para comercializar sus productos a nivel local, debido a la indefinición regulatoria que existe al respecto. Ello perjudica la competitividad de la agricultura chilena frente a otros países de la región que han adoptado la transgenia como una alternativa para la producción agrícola. Esta indefinición tiene su origen en la falta de voluntad política de generar una regulación acorde a los tiempos, provocada por la presión y desinformación difundida por grupos activistas en base a argumentos no sustentados por la ciencia.

En cuanto a los vegetales obtenidos mediante edición de genes, en Chile está permitida su producción y comercialización como cualquier cultivo, en cuanto se trata de editar de forma precisa con técnicas biotecnológicas los propios genes del vegetal, imitando las mutaciones que ocurren espontáneamente en la naturaleza, y no incorporando genes de otros organismos, como sí ocurre en el caso de los obtenidos mediante transgenia.

Más allá de todo prejuicio, Gran Bretaña hoy comienza a derribar un muro, que en el caso europeo tiene mucho de ideología y proteccionismo comercial y nula base en la ciencia, algo parecido a lo que ocurre en Chile.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más