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Publicado el 17 de abril, 2019

Miguel Ángel Sánchez: Barreras ideológicas a la innovación

PhD, Director Ejecutivo ChileBio Miguel Ángel Sánchez

La innovación en biotecnología tiene beneficios innegables y que contribuyen a prácticas más sostenibles. Sin embargo, producto de la desinformación generalizada no hay voluntad política para abordarlos.

Miguel Ángel Sánchez PhD, Director Ejecutivo ChileBio
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Existe mucha confusión en la ciudadanía sobre biotecnología, mejoramiento genético, agricultura y alimentación debido a la desinformación que algunos grupos de interés trasmiten sobre estos temas con el fin de hacer prevalecer sus posturas ideológicas. En la actual discusión legislativa sobre el TPP11, por ejemplo, uno de los principales argumentos que se ha utilizado en contra de ésta es que favorecería el uso de transgénicos, que afectarían el uso de semillas ancestrales y pondrían en riesgo la soberanía alimentaria.

A pesar que el tratado no se refiere en ninguna línea de su texto a los transgénicos, se ha utilizado esta palabra para atemorizar a la población y legisladores, aprovechándose de la desinformación que existe sobre el tema. Muy poca gente sabe que para que se comercialice un transgénico primero se debe demostrar su seguridad para el ambiente y la salud. Esto requiere de una etapa llamada “análisis de riesgos”, la cual presenta información científica obtenida en casi seis años de investigación por producto. Por otra parte, la biotecnología en el contexto del mejoramiento genético vegetal es mucho más que sólo transgénicos. También existen los productos editados genéticamente, que muy pocos son capaces de distinguir… mientras hay quienes no quieren que se entienda la diferencia.

Por el momento podemos enumerar muchos increíbles desarrollos biotecnológicos para la agricultura y alimentación que están comenzado a aparecer en otros lugares del mundo, y no muy lejos: el trigo transgénico resistente a la sequía (desarrollado en Argentina); la uva editada genéticamente para tolerar la botritis, problema que en Chile está presente (no comercial aún); cítricos editados resistentes a enfermedades bacterianas (no comercial aún); soya editada que produce aceite rico en ácido oleico (omega 9), relacionado con un nivel más bajo de incidencia de enfermedades cardiovasculares; salmón transgénico que alcanza su tamaño adulto en menos tiempo, ya autorizado para comercializar en EE.UU. y Cánada; lechuga editada para tolerancia al calor (no comercial aún); trigo editado y transgénico apto para celíacos desarrollados en España (no comerciales aún); canola que produce aceite rica en omega 3 para reemplazar la harina de pescado en la industria del salmón, etc.

Todas estas innovaciones tienen beneficios innegables y que contribuyen a prácticas más sostenibles. Sin embargo, producto de la desinformación generalizada no hay voluntad política para abordarlos. Es de esperar que las barreras ideológicas no continúen impidiendo los beneficios ambientales, sociales y económicos que el correcto uso de la biotecnología, en el contexto del mejoramiento genético, conllevan en pos de la sostenibilidad, una mejor calidad de vida y un mejor país.

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