Ciertamente, la invitación del presidente electo Gabriel Boric al actual presidente del Banco Central, Mario Marcel, para convertirse en su flamante ministro de Hacienda, así como la aceptación de la misma por parte de éste, sorprendió muy positivamente al mercado. Las razones detrás del nombramiento, así como las razones de Marcel para aceptar el cargo, han sido ampliamente comentadas y discutidas en entrevistas, reportajes y columnas.

Mario Marcel se ha caracterizado por ser un economista que entiende como funcionan los mercados y como funciona la economía, y actuar en consecuencia con ello. Como presidente del Banco Central, muy recientemente, fue enfático al expresar su opinión en contra de los retiros de los fondos de pensiones, y los efectos que los tres retiros aprobados por el Congreso generaron sobre la inflación y sobre el mercado de capitales. Se ganó con ello el repudio de muchos y los más duros adjetivos calificativos de miembros de su misma coalición.

La tranquilidad que esta elección ha generado sobre la economía, sin embargo, se debilita hasta eliminarse cuando nos acordamos que a mediados de este año la Convención Constitucional deberá entregar a los chilenos el resultado de su trabajo, cual es una nueva constitución para Chile. El ambiente que se respira entre gran parte de los convencionales es justamente lo contrario a lo que representa Mario Marcel -seriedad, responsabilidad, respeto a las instituciones y a las reglas del juego-. En efecto, muchos de quienes están encargados del futuro de nuestro país no cumplen ni con los más básicos requisitos que se piden para acceder a cualquier empleo. Quienes quieren ejercer una profesión en nuestro país deben acreditar haber cumplido con requisitos de estudios, ninguno de los cuales se les solicita a quienes deben escribir la constitución que regirá nuestro futuro. Hasta para sacar carnet de manejar es necesario aprobar un examen, en este caso, inexistente.

Lo anterior deriva en que –desde el punto de vista meramente científico– la probabilidad de que la nueva constitución que la Convención presentará al país para ser plebiscitada sea buena, es, por decir lo menos, escasa. Aún así, y dado que los chilenos se jugaron por una nueva constitución, es muy probable que, no habiendo otra alternativa, la aprueben.

Porque habemos muchos que amamos este país, les tengo una propuesta: creo que debemos entregar una opción alternativa. Y esa opción de nueva constitución alternativa debe ser construida y consensuada al interior del Congreso, que es institucionalmente el organismo llamado a hacerlo desde el inicio. El Congreso, y por tanto, los políticos elegidos por la ciudadanía, deben presentar una opción alternativa a la que presentará la Convención, que no tenga pecado de origen, como se le adjudica a la constitución del 80, y como se le adjudicará a esta también, pues tiene su base en la violencia que asoló las calles de nuestro país a fines del 2019.

Los políticos tienen hoy la opción de redimirse ante la ciudadanía construyendo con acuerdos una nueva constitución que nos permita –responsablemente– encaminarnos a ser un país con menos pobreza y oportunidades para todos.

Es por esto que hago un llamado al presidente electo y a los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado a liderar la construcción de acuerdos para entregar a la ciudadanía una opción alternativa a la que presentará la Convención Constitucional, que con muy buenas intenciones, pero sin el conocimiento técnico y experiencia necesarios, pueden terminar encaminándonos al abismo.

Sin una opción alternativa de nueva constitución, será muy difícil evitar caer al precipicio que presente una mala constitución. Sin embargo, con una buena alternativa, los chilenos podremos responsablemente rechazar una constitución mediocre.

Gabriel Boric ya dio el primer paso convocando a Mario Marcel, cuyas credenciales acreditan la experiencia y conocimiento técnico para dirigir la Hacienda Pública en su nuevo gobierno. Es el momento de dar el segundo paso, y salvar nuestra constitución, convocando a quienes tienen la experiencia técnica y el conocimiento para redactar la mejor constitución para Chile.

Pocas veces en la vida se dan segundas oportunidades. Quienes sean capaces de tomarla y liderar una constitución transversal, seria y profesional no estará exentos de crítica y oposición, pero puedo asegurarles que quedarán en los anales de la historia como aquellos que fueron capaces de salvar a nuestro país de caer al precipicio y chocar contra el suelo.

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1 comentario

  1. Michele la unica alternativa es: Rechazo. No hay solucion intermedia. Pero para que gane el Rechazo hay que explicarle a la discola e ignorante opinion publica que lo que salga de la Convencion Constituyente, no es lo que la ciudadania piensa, sino que, la descontruccion de nuestra nacion. Lo que salga de ahi es solo para dar fuerza y asentamiento al proceso revolucionario en boga. Y si se aprueba tendremos que estar preparados en la Resistencia, no en la Oposicion de lo que los revolucionarios de macetero, termino acuñado por Carlos Peña, desean hacercde este pais. Hay que pensar que pueden ser cuatro años de Gobierno de Boric, pero, tambien pueden ser seis o diez años de Gobierno de Boristoteles. He ahi el peligro. Y es por eso que hay que armar ya la Resistencia. Porque antes de lo que se piense la Contrarevolucion se levantara en contra de esta Revolucion, para salvar a Chile, pero no con una salida instituvilnal, sino que, con una salida no institucional.

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