Para esta semana, lo más lógico hubiese sido escribir sobre el nuevo gabinete y, sobre todo, acerca del esperado ministro de Hacienda. Pero como estoy seguro de que este domingo se gastará mucha tinta en describir a cada uno de estos ilustres, voy a tomar otros rumbos.

Parece que no estaba tan equivocado cuando semanas atrás me referí al próximo gran banquete, donde conjeturé sobre un eventual casorio en Palacio e imaginé a Gabriel y la reluciente militante de Convergencia Social, Irina Karamanos. Al menos ya dijo su primer “yo acepto”, aludiendo al rol de Primera Dama. Así las cosas, la pareja del próximo Presidente hizo nuevamente noticia esta semana cuando se filtró su llamado telefónico a la mismísima Cecilia Morel para fijar una reunión a fines de febrero, gran oportunidad para pasarse uno que otro datito que le facilite la vida en su nuevo rol. Para serles sincero, no sé qué tanto le pueda servir si ya de entradita declaró que ella va a jugar menos a la caridad y más a la diplomacia, todo en razón de modernizar el puesto de la acompañante del Presidente… ¡Cómo no, pues! Difícil que una dirigente feminista se pusiera al alero del jefe.

Y se lo dejó clarito desde un principio al niño de Magallanes; no olvidemos que él había declarado en uno que otro discurso de campaña que iba a “abolir esa institución”. Pero ella lo dejó pagando, tomó el sartén por el mango y con la otra mano se hizo de un cuchillo para trinchar el jugoso bife, marcando territorio y haciéndolo propio… Evidentemente en este platito no entra cualquiera.

¿Quién lo diría? Pero si hacemos historia, muchas de las que la precedieron en este rol se ganaron un espacio al mando. No olvidemos a Isabel Riquelme, madre del libertador de Chile, el huacho Bernardo, a quien le dejó muy claro que la que decidía era ella. Una de mis favoritas es la Rosa Markmann, quien con su belleza e inteligencia muchas veces opacó a su marido, el Presidente Gabriel González Videla. Es más, ni me imagino qué hubiera sido de Eduardo Frei Ruiz-Tagle sin la Martita. Otra que se lució fue la Luisa Duran, la compañera de Ricardo Lagos, quien se la jugó porque cada mujer en Chile pudiera sonreír y mostrar todos sus dientes; por su parte, Cecilia Morel nos hizo bajar de peso, nos tuvo comiendo sano, haciendo deporte y más de una vez contuvo a Sebastián y sus “piñericosas”. Al que ni voy a nombrar es el pastelito de Sebastián Dávalos que, con sus desaciertos, tuvo a la Señora en las cuerdas.

Pero la Irina ya es toda una rock star y todavía no pone un pie en Palacio. Muchos hablan de ella y se está ganando el cariño de los madrugadores que van a lo que he llamado la «Cocina Chica». A lo mejor, sin darnos cuenta, estamos frente a una futura Evita, la mujer de Perón que se ganó el amor y admiración de la gran mayoría de los argentinos. Tanto así, que el único que podría pelearle trono sería el Pibe de Oro.

Eso sí, ojalá me equivoque, porque a pesar de contar hasta con un musical en Broadway, el fatal resultado del populismo de Evita lo están viviendo hoy en carne propia nuestros tristes vecinos. ¡Literal! Si hasta han desaparecidos los afamados bifes… Espero de corazón que nuestra futura primera dama le dé tranquilidad a Gabriel y que semanalmente comparta con él la mesa frente a un par de jugosos y abundantes bifes de chorizo y sendas copas de tinto. Aprovechen esos escasos momento de tranquilidad para reflexionar y buscar juntos el mejor porvenir para Chile, haciendo oídos sordos a esos rojos de dientes afilados que pretenden dejarnos sin ni un pedazo de carne. ¡No vaya a ser cosa que nos quedemos con el puro chorizo!

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1 comentario

  1. Sr. Mecha Corta: OJO. Irina puede ser la sepulturera de Boristoteles. Asi es que mas alla del bife de chorizo y de Eva Peron, Irina puede que no solo termine con Boristoteles, sino que tambien del bife de chorizo, que despues solo sea un lejanisimo recuerdo. Porque la revolucion seguira su curso, y como a todas las revoluciones les pasa suelen terminar sus propios mentores sin cabeza, y con una contrarevolucion enardecida y furibunda por su bife de chorizo libertario y patriota.

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