Las noticias de las últimas dos semanas son inquietantes y nos señalan que, en realidad, pareciera haber una clara intención del gobierno de olvidarse de la derrota plebiscitaria y seguir adelante con la idea de “matar al neoliberalismo”, como lo viniera a observar la señora Mazzucato. 

Lo digo porque, a mi juicio, hoy ya están siendo amenazados tres elementos centrales de los modelos basados en las ideas de la libertad, y que de no existir una clara oposición a lo que se está intentando imponer, el gobierno puede terminar “matando” lo que le ha permitido a Chile ser admirado en el mundo.

El primero y uno de los más críticos elementos amenazados es la propiedad privada, lo que está ocurriendo diariamente con total impunidad tanto en la Macrozona Sur como en otros lugares del país.

El Líbero, en su edición del 2 de noviembre, publicó un extenso artículo sobre las extorsiones en la Macrozona Sur, a las cuáles están siendo sometidos parceleros forestales y agricultores. Estas personas son amenazadas que si no pagan, sus campos serán tomados y sus casas, cosechas y maquinarias serán quemadas, como les ha ocurrido a quienes se han resistido. Adicionalmente, están ocurriendo usurpaciones de campos productivos, de bosques, de cosechas de todo tipo, ante la vista y paciencia de las autoridades, quedando el derecho de propiedad totalmente desamparado.

Y esto es más común de lo que se sabe, porque el temor hace que las víctimas terminen sometiéndose, pues la impunidad permite que estas amenazas continúen aumentando sin que se avizore una acción efectiva del Estado para detener y encarcelar a los culpables y brindar a los propietarios la protección que la Constitución les garantiza.

El otro caso gravísimo es el que sufre la familia Easton en Quillota, a quienes les fueron usurpadas 20 hectáreas del fundo Santa Rosa de Colmo, donde se hizo un loteo clandestino y se construyeron casas donde se cree habitan 120 familias. Esto es absolutamente ilegal, y las autoridades hacen la vista gorda, aduciendo, como lo dijo el alcalde, que es un tema “entre privados”, lo que es absolutamente inaceptable, como si los usurpadores fueran una empresa que no cumplió un contrato. ¿En qué queda la protección a los propietarios y su pleno ejercicio del derecho de propiedad?

Como si fuera poco, Iván Poduje comentó el jueves pasado en carta en El Mercurio, que existen usurpaciones de 200 hectáreas en San Antonio, 90 en la conurbación Viña del Mar-Quilpué-Villa Alemana y 220 hectáreas en Alto Hospicio, donde ya viven aproximadamente 20 mil habitantes. Y no pasa nada. 

Y la educación también está en la mira. Lo que pasa con los liceos Bicentenarios no tiene explicación alguna, salvo que el Ministerio quiere que todos los liceos sean iguales. No importa el mérito; no importa que esos colegios se destaquen y sean un ejemplo de educación de calidad. Es que no debe haber mejores, tienen que ser todos iguales, aunque sean peores. 

Y en su discurso del miércoles, el Presidente mató a las AFP, las “niñas símbolo” del neoliberalismo, por lo que hay que destruirlas, para crear un nuevo monstruo estatal. Se habrá preguntado el Presidente cómo hubieran sido las pensiones, si en lugar de cotizar 10%, hubiera sido 16%. No, y pretende eliminarlas por razones ideológicas, pues cuando negó su voto para la reforma previsional de Piñera, lo hizo porque “era un proyecto de ideas matrices de un gobierno de derecha”. Y también le negó el voto a la de Bachelet. Ideología pura y dura. 

Propiedad privada, Educación, AFPs. Y pronto tal vez las Isapres. Impacta ver que el Presidente y AD se olvidaron del 62% e intentan avanzar hasta “matar al neoliberalismo”. Abramos los ojos. Si no hay una oposición con argumentos y fundadas razones para detener este intento de volver a un estatismo fracasado en todo el mundo, Chile podría retroceder a lo que fue en la década del 70. Téngase presente. 

*Jaime Jankelevich es bioquímico y consultor.

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