Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 14 de marzo, 2020

Marcelo Sánchez: Líderes

Gerente general Fundación San Carlos de Mapo Marcelo Sánchez

La incertidumbre se va instalando y la única forma de hacerle frente es contar con un liderazgo claro, organizado y técnicamente competente, capaz de diagnosticar adecuadamente, comunicar con transparencia y resolver oportunamente. Este liderazgo opera en distintos niveles; lo hace desde el Gobierno y también desde la sociedad civil.

Marcelo Sánchez Gerente general Fundación San Carlos de Mapo

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Estos días resulta complejo planificar. Desde una sencilla compra mensual para nuestra casa, a las actividades del colegio o los viajes programados y otras tantas decisiones cotidianas que antes eran de un fácil despacho. Lo que era tan simple hace no más de 6 meses, hoy es un ejercicio incierto, que requiere de supuestos que pueden ser borrados de un plumazo, ya sea por el curso de los acontecimientos sociales como por el Coronavirus.

La incertidumbre se va instalando y la única forma de hacerle frente es contar con un liderazgo claro, organizado y técnicamente competente, capaz de diagnosticar adecuadamente, comunicar con transparencia y resolver oportunamente. Pero este liderazgo opera en distintos niveles; lo hace desde el Gobierno y también desde la sociedad civil, en los espacios de cohesión social que ocupan las organizaciones de base y grupos intermedios.

Las más de 200 mil organizaciones de la sociedad civil que hay en nuestro territorio hacen un importante trabajo de frontera donde el Estado no ha sido capaz de llegar, y no sólo desde la cobertura de programas y estrategias, que el mismo Estado demanda para su oferta pública, sino desde la capacidad para innovar y poner en el corazón de la política pública a los marginados.

La exclusión social golpea a millones de nuestros compatriotas. Cientos de barrios han sido arrebatados por el narcotráfico, que aprovecha las brechas existentes, que apuesta a la deserción escolar, que nutre con cerca de 100 mil niños al año el conjunto de niños y jóvenes que no estudian ni trabajan, grupo que en nuestro país alcanza más de medio millón.

Muchos de esos niños terminan en un servicio de protección deficiente, que ha sido incapaz de dar respuesta a las necesidades básicas para una correcta inserción social; un sistema vulnerador que los priva de herramientas fundamentales para fortalecer sus vínculos positivos, como los que entrega la escuela o una familia, con la cual se haga un proceso que les permita fortalecer sus capacidades.

Esos niños que desertan del colegio, que tempranamente se inician en consumos problemáticos de drogas y alcohol ven en la mano del narco una oportunidad para acceder a oportunidades que les han sido ajenas. Ellos los reclutan primero como “Sapos” para luego con un “Fierro” en sus pequeñas manos, terminar graduados de “Soldados”. El 2015, la Fundación San Carlos de Maipo y Paz Ciudadana dieron a conocer el Estudio de Exclusión en Personas Privadas de Libertad. En él se lograba determinar que un 46% de los internos participaron en pandillas, que más de un 70% abandonó su hogar tempranamente, que a los 13 en promedio comenzó a delinquir y cerca de un 50% pasó por un centro de Sename. La cárcel fue un correcto barómetro que por esos años nos abría a la reflexión en torno de una agenda larga que se haga cargo de la “exclusión social”.

La respuesta, sin embargo, ha carecido de prioridad. El combate a la delincuencia ha iterado en fórmulas de control, agendas cortas y acciones policiales, necesarias pero insuficientes. Hay iniciativas innovadoras que apuntan a abordar la complejidad de factores de riesgos en jóvenes y adolescentes como ha sido el “Sistema Lazos” de la Subsecretaría de Prevención del Delito o los Tribunales de Tratamientos de Drogas, pero se requiere de mayor vigor en las coberturas de dichos dispositivos, que cuentan con evidencia positiva, con rigor en la implementación, muy distinto a los 3 de cada 4 programas mal evaluados por la Dipres, que cada año nos da cuenta del desafío de contar con un mejor Estado.

Asimismo, debemos ser capaces de fortalecer a las comunidades que son el primer factor protector frente a estos escenarios de mayor vulnerabilidad. La incertidumbre nos golpea, a algunos quizás por primera vez, pero en muchos barrios es la norma. Niños que no se proyectan, que no perciben un futuro, que buscan pasar el día. Donde un día ganado es aquel en que sobreviven a la violencia, a la droga, el maltrato. Si no somos capaces de liderar un camino para ellos, desde la sociedad civil y desde el Estado, nada del cambio social tendrá sentido. Jamás el abuso será combatido si seguimos sobre los hombros de los abusados.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior suscríbete, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

SUSCRÍBETE AHORA