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Publicado el 22 de marzo, 2019

Marcela Barría: La inclusión laboral es mucho más que un contrato

Directora Ejecutiva Fundación Crescendo Marcela Barría

La inclusión de las personas con discapacidad al mercado laboral es un gran logro que permite avanzar hacia el derecho que tienen todas las personas de disfrutar de vida plena con igualdad de condiciones. El trabajo remunerado constituye un paso importante en la vida adulta de las personas con discapacidad, brindando una oportunidad para la vida autónoma y el desarrollo de una vida independiente.

Marcela Barría Directora Ejecutiva Fundación Crescendo
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El 21 de marzo se celebra en todo el mundo el Día de las Personas con Síndrome de Down y es un momento para reflexionar sobre la inclusión. En lo particular, un ámbito donde las personas con discapacidad habían estado excluidas ha sido el mercado laboral, pero que lentamente está cambiando.

En junio de 2017 se publicó la Ley que incentiva la Inclusión de personas con discapacidad en esta área. Entre sus medidas, se obliga a que el 1% de las personas contratadas en empresas con 100 o más trabajadores tengan discapacidad.

La inclusión de las personas con discapacidad al mercado laboral es un gran logro que permite avanzar hacia el derecho que tienen todas las personas de disfrutar de vida plena con igualdad de condiciones. El trabajo remunerado constituye un paso importante en la vida adulta de las personas con discapacidad, brindando una oportunidad para la vida autónoma y el desarrollo de una vida independiente.

Como Fundación, somos conscientes de esta necesidad. Trabajamos con adultos con discapacidad cognitiva y entendemos las dificultas de la vida adulta y los deseos de independencia que ellos y ellas demuestran. Para nosotros la vida independiente es una posibilidad e intentamos brindarle a diario las herramientas para que pueda elegir y desarrollarse en este contexto.

La inclusión de una persona con discapacidad en una empresa implica cambios. Estos cambios no son solo físicos, como la construcción de una rampa o de espacios que permitan la inclusión. También van a otro nivel, donde tanto empleadores como empleados se comprometen a la no discriminación, a generar el ambiente laboral propicio para que una persona con discapacidad pueda ejercer las actividades para las que fue contratada. La inclusión laboral no es sólo un contrato, es un cambio que como sociedad debemos enfrentar y trabajar para que sea efectiva.

Las personas con discapacidad cognitiva, entre las que están las personas con síndrome de down, requieren un periodo de adaptación, tener comunicación con sus pares y apoyo de técnicos durante su inclusión. No limita su inclusión laboral, pero es necesario un proceso que sensibilice a los empresarios, donde no se sienta la inclusión como una obligación sino que sea institucionalizado al interior de cada empresa. “Dejar a nadie atrás”, como recoge la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible de la ONU. Esta es clara en este aspecto y empuja a los países a tomar acciones urgentes para avanzar en un desarrollo económico y social inclusivo.

Como Fundación llevamos 18 años trabajando con adultos con discapacidad cognitiva, donde cada día nos encontramos con familias a quienes apoyamos en la labor de cuidado de adultos bajo esta condición. A través del centro diurno, la casa comunidad y un café, brindamos talleres, capacitación, trabajo y hogar a nuestras y nuestros usuarios. Confiamos que cada día damos un paso más para la completa inclusión de las personas con discapacidad, que avanzamos en darle un espacio de autonomía para su vida adulta y que en un futuro cada vez más cercano lograrán la independencia con que sueñas.

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

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