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Publicado el 26 de octubre, 2019

Manuel Bengolea: Terremoto social

Economista Manuel Bengolea

Muchos podrán despotricar contra la desigualdad en Chile, pero creer que la solución es la anarquía y el vandalismo es no entender absolutamente nada. Es más, culpar al Gobierno del Presidente Piñera no sólo es injusto, sino que erróneo.

Manuel Bengolea Economista
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Lo de los últimos días fue un terremoto social de gran magnitud que afectó a Chile. El remezón y sus posteriores réplicas están poniendo a prueba no sólo la estructura institucional chilena, sino que la parte más esencial del chileno, su voluntad por la democracia y la libertad. No nos engañemos, esto no fue sólo una explosión social contra la desigualdad en Chile, esto fue una acción concertada y planificada. Todos sabemos quiénes son, y no quiero perder tiempo hablando de ellos; hay que concentrarse en proteger el avance indiscutible de Chile y prepararlo para defenderse de los que manipulan a vándalos y saqueadores.

En 1989, año del retorno a la democracia, según datos del Fondo Monetario Internacional, el PGB per cápita a poder de paridad de compra alcanzaba en Chile los US$5.540, mientras los más prósperos de la región, como Venezuela, Argentina y Brasil, llegaban a US$8.977, US$7.266 y US$7.212, respectivamente. Las cifras a 2018 son elocuentes: Chile es el primero de la lista con US$25.700, seguido por Argentina y Brasil, con US$20.551 y US$16.146, respectivamente. El caso de Venezuela, de todos conocidos, llega a cerca de US$10.800.

Para ponerlo en fácil, Venezuela, donde se aplica la receta que algunos promueven para Chile, e incorporando lo acontecido el 2019, ha retrocedido en los últimos 30 años, único país que lo ha conseguido en la región. En Chile, con políticas publicas prudentes, mucho trabajo duro y sin petróleo hemos logrado casi quintuplicar nuestro ingreso. Sí, les guste o no, Chile ha sido el país con el mayor avance de la región por lejos (a excepción de Panamá).

El argumento de que el PGB está mal distribuido es cierto, sin embargo, al hacer la comparación con los otros países, Chile ha mejorado en los últimos años y hoy se encuentra mejor que Venezuela y Brasil. Sin embargo, y más importante, es qué porcentaje de la población ha salido de la pobreza, y aquí nuestro país sigue mostrando por lejos un avance muy superior al resto de los países. Así es, Chile, según el Banco Mundial, tiene el menor nivel de pobreza -8,6%-, mientras Argentina se eleva a cerca de 32%, y el caso de Venezuela ya sabemos por dónde puede estar. Es más, Chile figura con el tercer salario mínimo más alto de Latinoamérica, siguiendo a Panamá y Costa Rica, mientras Venezuela y Cuba son los más bajos.

Por supuesto que si nos comparamos con los países ricos de Europa aún queda mucho por hacer, quién puede negarlo. El punto es cómo avanzamos hacia una sociedad más justa.  Muchos podrán despotricar contra la desigualdad en Chile, pero creer que la solución es la anarquía y el vandalismo es no entender absolutamente nada. Es más, culpar al Gobierno del Presidente Piñera no sólo es injusto, sino que erróneo. En efecto, los dos gobiernos del Presidente Piñera no han contado con mayoría en las Cámaras, en circunstancias que los de la Concertación y Nueva Mayoría sí lo han hecho. Entonces, si queremos buscar culpables, aunque no creo que aporte mucho, miremos a los políticos que teniendo el poder para llevar adelante los cambios, no lo hicieron.

Todos los que tengamos una verdadera vocación democrática, que entiendan que el bienestar se logra con mucho trabajo, que comprendan que el vínculo entre recompensa y esfuerzo no se debe ni puede debilitar y que los políticos están para solucionar nuestros problemas, no para acumular poder y debilitar dicho vínculo, debemos salir a defender nuestra democracia, fortalecer las instituciones y apoyar a la clase política que ve en este desastre telúrico una seria amenaza a la convivencia y el bienestar de los chilenos.

Chile superó un terremoto el 2010 con dedicación, trabajo duro y generosidad. Hoy debemos unirnos nuevamente, pues este terremoto social persistirá y tendrá réplicas que deberemos afrontar con dedicación y valentía. Ningún chileno sobra, salvo los saqueadores y quienes los instigan y manipulan.

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