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Publicado el 17 de agosto, 2019

Manuel Bengolea: No llores por mí Argentina

Economista Manuel Bengolea

Una parte de esta canción dice: “Debéis creerme, mis lujos son solamente un disfraz, un juego burgués, nada más las reglas del ceremonial”. Un siniestro llamado de atención para quienes votan en nuestro vecino país, y un recordatorio para los que votamos acá, de que los intereses de los populistas son muy torcidos y no sólo gobernados por la intención de conseguir votos.

Manuel Bengolea Economista
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Las primarias argentinas, PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), arrojaron un resultado totalmente inesperado. El pueblo argentino votaría por volver al kirchnerismo; le perdona así a Cristina Fernández sus actos de corrupción, que la tienen con doce causas judiciales en su contra, cinco de las cuales la tienen procesada con prisión preventiva, pero, por virtud de su fuero parlamentario, no lo cumple. Una realidad  que  muchos de los integrantes de su ex gabinete no tienen y están entre rejas. Por otra parte, la política “gradualista” de Macri fue repelida y terminó por pavimentar la ruta al populismo corrupto.

Cuando Macri asume, Argentina estaba al borde del abismo económico debido a que los subsidios otorgados por Cristina Fernández, utilizados para comprar la voluntad de electores, tenían estrangulado al sector productivo. Lo razonable en ese escenario, donde la carga para el sector productivo era insoportable, era aplicar una política de shock, bajar los subsidios fuertemente y darle espacio al sector privado para que tirara el carro de la recuperación. Pero Macri no se atrevió, y decidió implementar una política gradualista, que terminaría por expulsarlo del poder. 

En 1980, el PGB per cápita en Argentina, según el FMI, era de US$8.100, mientras en Chile alcanzaba a US$2.600. Es decir, los argentinos eran tres veces más ricos que los chilenos, y bastaba cruzar la cordillera para darse cuenta. Chile perseveró en la mantención de políticas públicas equilibradas y bien orientadas, mientras Argentina persistía en aumentar el tamaño del Estado. En la actualidad, Chile tiene un PGB per cápita cercano a los US$16.000, mientras nuestro vecino llega a los US$10.600.

Triste y preocupante coincidencia latina, los dos países más ricos de la región a fines de los 80, Venezuela y Argentina, están hoy en problemas.

El pueblo argentino habría decidido devolver al poder al populismo corrupto, y lo más probable es que la dupla Alberto Fernández y Cristina Fernández reedite lo que ya hizo en el pasado. Esto es, la repartija de favores vía subsidios y el enriquecimiento ilícito de los cercanos al poder; para el resto, más de lo mismo de los últimos casi 20 años: repartir miseria y pobreza. La pobreza, según la CEPAL, en Chile llega a 10.7% y en Argentina a 18.7%.

Triste y preocupante coincidencia latina, los dos países más ricos de la región a fines de los 80, Venezuela y Argentina, están hoy en problemas. Venezuela es más pobre que Bolivia y Argentina, aunque por sobre el resto de la región, con la excepción de Chile. Creo no equivocarme al sostener que es mucho más probable que con la dupla Fernandez al mando, la economía siga el camino de Venezuela y no el de otros países.

Latinoamérica es el mejor ejemplo de cómo empobrecer países y lo insólito es que la gente lo sigue eligiendo.

A los chilenos nos debería servir de lección el “gradualismo”, que tanto gusta a los políticos, pues no sirve; conduce irremediablemente al estancamiento económico y, de ahí, gracias al populismo ramplón de nuestra clase política, a la pobreza. Latinoamérica es el mejor ejemplo de cómo empobrecer países y lo insólito es que la gente lo sigue eligiendo.

Los inversionistas lloran las pérdidas que sufren en Argentina. El peso, que en los 90 se intercambiaba uno a uno con el dólar, se transa a 55. El resultado electoral hace a los argentinos un 25% más pobre. En Chile también lloramos, ya que cae el precio de las acciones cuya presencia en el vecino país es importante, y nos preocupa el impacto que esto tendrá en la economía, mientras la izquierda chilena celebra el regreso de la corrupción y dice que le llena de optimismo el resultado.

Una parte de la letra de la canción dice: “Debéis creerme, mis lujos son solamente un disfraz, un juego burgués, nada más las reglas del ceremonial”. Un siniestro llamado de atención para quienes votan en nuestro vecino país, y un recordatorio para los que votamos acá, de que los intereses de los populistas son muy torcidos y no sólo gobernados por la intención de conseguir votos.

 

 

 

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