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Publicado el 13 de abril, 2019

Manuel Bengolea: Los impuestos y los despojados

Economista Manuel Bengolea

Cerca de un 50% de la recaudación de impuestos es por el IVA que pagan todos los chilenos. Los más ricos gastan casi la misma cantidad que los menos ricos en bienes básicos, con lo cual su aporte al fisco es similar, con la salvedad que la gente de bajos ingresos gasta la totalidad de su sueldo en éstos, y los más pudientes una fracción menor.

Manuel Bengolea Economista
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Hemos asistido a un triste y grotesco espectáculo a cargo de los congresistas, a propósito de la discusión de la idea de legislar sobre la reforma tributaria del actual gobierno. Triste porque muchos de los representantes del pueblo han demostrado que su interés está muy lejos del de legislar para proveer bienestar a quienes representan, y grotesco porque cuando todos los técnicos de su sector opinan que la actual estructura tributaria es deficiente y por lo tanto hay que mejorarla, ellos ni siquiera querían aprobar la idea de legislar.

La reforma propone varias cosas que son interesantes y que trato de explicar en simple. Muchos en la oposición han argumentado que esta es una reforma para regalarles dinero a los más ricos. Primero quiero aclarar que los que generan los ingresos son los contribuyentes (trabajadores, emprendedores y empresarios) y que los aportan en forma involuntaria al Estado para que el Gobierno de turno los administre en beneficio de los más desposeídos; así es que si alguien regala es el contribuyente, no el Estado.

Segundo, esta cantinela ignorante de los súper ricos es una falacia tan ridícula como sostener que el canto del gallo es lo que causa la salida del sol. Es cierto que ellos serán favorecidos con la integración, pero también lo serán 1.000.000 de pequeñas y medianas empresas y 867.000 personas, emprendedores, empresarios pymes y no pymes que dejarán de pagar el impuesto extra que pagan hoy injustamente producto de la reforma del gobierno anterior.

Otro elemento muy importante es que, una vez aprobada la reforma, cuando el público compre en el comercio, el precio será antes de impuestos. El beneficio de esta propuesta es que la gente sabrá que paga impuestos y que por lo tanto tendrán derecho a exigir a funcionarios y políticos un servicio acorde al pago. Hoy la mayoría de los chilenos piensa que no paga impuestos, y la ex presidenta Bachelet lo sostuvo cuando se discutía su reforma tributaria. Es más, cerca de un 50% de la recaudación de impuestos es por el IVA que pagan todos los chilenos, y los más ricos gastan casi la misma cantidad que los menos ricos en bienes básicos, con lo cual su aporte al fisco es similar, con la salvedad que la gente de bajos ingresos gasta la totalidad de su sueldo en éstos, y los más pudientes una fracción menor.

Esta reforma, de aprobarse por supuesto, será pro-crecimiento. El crecimiento económico induce a más ahorro e inversión, que a su vez requiere de más empleo para solventarlo, y dado el actual nivel de desempleo, es probable que de pasada mejoren aún más los salarios. Es simple, pero algunos políticos prefieren enfocarse en que los súper ricos pagarán menos. ¿Y qué diablos importa, si al final los salarios y los empleos mejoran? Para ponerlo en fácil, al principio del Gobierno anterior, que tuvo cuatro años seguidos de contracción en la inversión sin mediar crisis externa alguna, los salarios crecían -cuando partió- un 6.2% anual, y terminaron creciendo al 4.3%, a pesar de la gran cantidad de empleos estatales que se generaron, que por supuesto no fueron para los más preparados, sino que para los más cercanos al poder.

¿No será que cierto espectro de la oposición quiere que a Piñera le vaya mal, porque así la posibilidad de volver al poder en la próxima votación mejora? Es un anhelo que tienen derecho a tener, pero no a costa de las personas más débiles de la sociedad. El célebre filósofo y escritor francés Voltaire decía: “El arte de gobernar generalmente consiste en despojar de la mayor cantidad posible de dinero a una clase de ciudadanos para transferirla a otra”. Parece que los progresistas quieren llevar a cabo al pie de la letra este dicho, y no se dan cuenta que despojar de parte del fruto de su esfuerzo a los que trabajan y emprenden es como matar a la gallina de los huevos de oro.

FOTO:DAVID CORTES SEREY/AGENCIAUNO.

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