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Publicado el 15 de octubre, 2019

Manuel Bengolea: ¿Llegó la primavera a la economía?

Economista Manuel Bengolea

Es de esperar que los políticos estén a la altura de lo que los chilenos necesitamos para crecer más. Son ellos los que tienen que trabajar para nosotros, son nuestros recursos los que administran, por lo tanto es nuestro beneficio el objetivo de su labor.

Manuel Bengolea Economista
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Lo que más recuerdo del ex ministro de Hacienda, don Alberto Arenas, son sus metáforas respecto al repunte del crecimiento económico, que muchas veces pronosticó pero que jamás se concretó. Cómo olvidar los dichos sobre los brotes verdes cuando algunos datos económicos parecían presagiar, más por voluntarismo que por ciencia económica, la tan esperada reactivación. Muchos podrían pensar que el incipiente nivel de re-aceleración de la actividad económica actual que muestra el IMACEC y otros indicadores líderes, como los precios de las acciones, podrían ser un recuerdo de la mediocre actuación del único ministro de Hacienda removido de su cargo desde el retorno de la democracia.

Lo increíble es que este incipiente repunte se produce a pesar de que la economía global sufre por las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, que han aumentado la incertidumbre global, y se ha materializado una desaceleración del crecimiento, al punto que ciertos países coquetean con una recesión, un deterioro en las expectativas empresariales y de consumidores y un aumento en la volatilidad en los precios de los activos financieros de riesgo. Sin embargo, en Chile la situación ha sido marginalmente mejor. A pesar de que por el lado de la demanda -los consumidores- tanto las expectativas como la situación en el mercado laboral muestran un deterioro, hay indicios de que estaríamos en el piso y que de ahora en adelante vendría una recuperación. En efecto, si se ve la trayectoria trimestral de la importación de bienes durables, un indicador anticipado del consumidor, en julio habrían alcanzado el punto más bajo. Por otra parte, si vemos la trayectoria de las tasas de interés para préstamos, tanto las de consumo como las de vivienda, no es azorado aventurar que la inesperada e inédita baja debería anticipar la decisión de los consumidores a gastar más.

En esta ocasión, y a pesar de que el panorama externo sigue dando muestras evidentes de deterioro, las perspectivas de la actividad doméstica en Chile están mejorando, todo lo cual lleva a pensar que el crecimiento económico para el tercer y cuarto trimestre de este año será muy superior a los magros avances del primer semestre. Es más, la recuperación viene tanto por el lado minero, a pesar de que los precios del cobre no son de lo mejor, y por la parte no minera, donde los crecimientos son más estables y robustos. No deja de llamar la atención que en el último informe de Perspectivas Económicas del Banco Central la reducción de los pronósticos de crecimiento económico para el 2020 y el 2021 fueran marginales respecto a las efectuadas a nuestros socios comerciales y a la de otros mercados emergentes, y sustancialmente mayores que el resto de Latinoamérica.

Es de esperar que el mundo político esté a la altura de lo que los chilenos necesitamos para crecer más, aunque es un supuesto ambicioso, y voten rápidamente los proyectos de ley tan necesarios para el crecimiento económico, como la reforma de pensiones y la tributaria, pues despejar esta incertidumbre sin duda gatillaría un incremento de las inversiones, mejoraría las perspectivas de los consumidores, que redundaría en un aumento de los salarios.

Como dice el ya mencionado informe del Central, “la economía chilena tiene las condiciones para crecer a tasas superiores al promedio de años previos y retomar expansiones sobre 3% en los años venideros”. Falta que los políticos dejen la retórica populista y la calculadora electoral y se enfoquen en lo que es su deber, que no es otra cosa que arbitrar las medidas para incrementar el bienestar de los ciudadanos, no retornar al poder porque sin éste están desamparados. Son ellos los que tienen que trabajar para nosotros, son nuestros recursos los que administran, por lo tanto es nuestro beneficio lo que debería ser el objetivo de su trabajo.

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