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Publicado el 24 de noviembre, 2018

Manuel Bengolea: Eyzaguirre y el crecimiento económico

Economista Manuel Bengolea

Muchos en la ex Nueva Mayoría y en el Frente Amplio olvidan, o no saben, el principio básico de la naturaleza del ser humano en su rol como inversionista y consumidor, que no es otro que rentabilizar las inversiones, y que, a mayor esfuerzo, mayor compensación.

Manuel Bengolea Economista
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El ex ministro y destacado economista Nicolás Eyzaguirre nos ha sorprendido en los últimos años con declaraciones respecto de diversas materias; desde la capacidad intelectual de sus compañeros de colegio hasta las más recientes sobre crecimiento económico. A pesar de que muchas de esas declaraciones parecieran más bien dirigidas al ejército de fanáticos en redes sociales, que las absorben rápidamente para vomitar desprecio, vulgaridad y estupidez, otras tienen como objeto cuestionar la conducción macroeconómica del actual gobierno. Lo que llama la atención, relativo a la economía, no es tan solo la liviandad de su análisis, sino que la escasa autocrítica, tan necesaria, a su gestión al mando de las finanzas públicas.

 

No hay que ser experto en macroeconomía para hablar de crecimiento económico; tan solo hay que saber cómo toman las decisiones de inversión y consumo las personas en Chile. Los empresarios tomamos decisiones pensando en el retorno que tendrá ese capital que estamos dispuestos a arriesgar. Aumentar los impuestos, rigidizar la ley laboral, y desdeñar el crecimiento económico como palanca de desarrollo estrecha los márgenes y desalienta la inversión. El gobierno anterior, donde el Sr. Eyzaguirre participó activamente, despreocupó y negó groseramente los factores anteriores. Fue tal el daño a la inversión en Chile, que por primera vez en su historia moderna cayó cuatro años consecutivos sin mediar crisis externa alguna.

 

Los consumidores abrimos nuestras billeteras para gastar cuando las expectativas de aumentos salariales mejoran, y esto pasa por más y mejores empleos. El gobierno anterior deterioró a tal nivel las condiciones laborales que por primera vez en muchísimos años la masa salarial retrocedía. Es decir, los empleos se deterioraban en calidad y los salarios con suerte se ajustaban por inflación. Tan delicada fue la situación que el gobierno decidió crear puestos de trabajo a través del aparato público para palear el deterioro del sector privado. También al Sr. Eyzaguirre se le olvidó en esto el rol que jugarían las expectativas en los consumidores más pobres, que veían cómo la ayuda del Estado llegaba a los correligionarios y amigos del poder.

 

Parte importante del deterioro de la economía del tercer trimestre lo explica la contracción de la minería, cuya justificación se encuentra en la desaceleración del comercio mundial y los efectos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

 

Es cierto que la cifra de crecimiento económico del tercer trimestre no es tan buena como la de los dos trimestres anteriores, sin embargo, el 2.8% es casi el doble de lo que se expandió como promedio la economía chilena en el cuatrienio 2014 – 2017. Es más, parte importante del deterioro lo explica la contracción de la minería, cuya justificación se encuentra en la desaceleración del comercio mundial y los efectos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. De hecho, llama la atención que la inversión, que constituye un indicador líder de la actividad futura, aumentó su tasa de crecimiento respecto de los trimestres inmediatamente anteriores. Adicional a lo anterior, el consumo de gobierno ha reducido en forma significativa su expansión, como respuesta al necesario ajuste a los excesos de gasto fiscal heredados del gobierno anterior, en los cuales el Sr. Eyzaguirre fue directo responsable.

 

Mientras los empresarios y los consumidores contemos con ciertas certezas de que los gobiernos privilegiarán el crecimiento económico y no se dedicarán a entorpecerlo y deteriorarlo, de que las pegas se conseguirán por nuestras habilidades laborales, no por el “pituto” político, que nuestros salarios dependerán de la productividad, y que el ciclo económico externo será al menos neutro, entonces la decisión de invertir y consumir seguirá estando ahí. Muchos en la ex Nueva Mayoría y en el Frente Amplio olvidan, o no saben, el principio básico de la naturaleza del ser humano en su rol como inversionista y consumidor, que no es otro que rentabilizar las inversiones y que a mayor esfuerzo, mayor compensación. La solidaridad e igualdad, que apelan y enarbolan como las sagradas escrituras los políticos adeptos a repartir el esfuerzo ajeno, son sueños que comparten tan sólo algunos iluminados que creen poseer la receta por la cual, en esta exclusiva ocasión, el colectivismo no fallará, y engañan a quienes no poseen nada ofreciéndoles el botín del Estado como única posibilidad de superar la pobreza.

 

Sería bueno que el ex ministro Eyzaguirre deje de lado sus visiones de carácter político y sea más templado y objetivo en sus críticas económicas. De lo contrario, muchos vamos a creer que el problema de sus compañeros de clases también le atañía a él.

 

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

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