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Publicado el 22 de junio, 2019

Manuel Bengolea: «El ente», pensiones o pasiones

Economista Manuel Bengolea

No entiendo por qué quienes son legítimos dueños de ese ahorro previsional no podemos elegir libremente quién sea el que lo administre, si con el actual 10% ya lo hacemos. Es más, soy partidario de abrir la totalidad del ahorro a que el trabajador elija si quiere una AFP, una compañía de seguro, al “ente” o cualquier otro administrador de recursos financieros con los suficientes pergaminos.

Manuel Bengolea Economista
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El Gobierno ha dado a conocer más detalles sobre la propuesta de reforma de pensiones, que básicamente consta de dos partes. La primera, el reforzamiento del Pilar Solidario con US$100 millones adicionales donde existe pleno consenso. La segunda, es el 4% adicional para las cuentas individuales de los trabajadores, a cargo del empleador, y que será administrado por “el ente”. Hasta acá el consenso político, con la salvedad de los políticos devotos del reparto, es bastante amplio y sin duda es un paso adelante en materia de seguridad social previsional.

Sin embargo, de ahí en adelante las diferencias son significativas y el grado de desinformación, o ignorancia, sobre el tema previsional aumenta en forma más que proporcional. En primer lugar, no entiendo por qué quienes son legítimos dueños de ese ahorro previsional no podemos elegir libremente quién sea el que lo administre, si con el actual 10% ya lo hacemos. Es más, soy partidario de abrir la totalidad del ahorro a que el trabajador elija si quiere una AFP, una compañía de seguro, al “ente” o cualquier otro administrador de recursos financieros con los suficientes pergaminos. ¿Por qué dejan afuera a las AFP, que cuentan con una trayectoria comprobada de rentabilidad que es excelente a nivel mundial? ¿Por qué obligar a los cotizantes a pagar costos extras de administración por algo que las AFP harían marginalmente gratis?

Es comprensible que el Gobierno, que no cuenta con las mayorías necesarias para pasar leyes en el parlamento, tenga que ceder para lograr la aprobación, pero algo diferente es renunciar a la lógica de la racionalidad económica, cual es pagar por algo que otros con probada capacidad pueden hacer gratis, porque los políticos de oposición se quedan pegados en los eslóganes de “No+AFP” o “ni un peso más para las AFP”. La democracia y el bienestar del ciudadano, con la cual hacen gárgaras estos señores, debe ser siempre el principio rector de toda propuesta, entonces, que se nos permita a nosotros elegir quién administrará nuestros ahorros previsionales. Por último, al que no quiera elegir, se le envía al “ente” por defecto.

Es cierto que en cuanto al tema previsional hay mucha diferencia de posiciones entre los diferentes partidos políticos, sin embargo, cuando se pronuncian los técnicos de las respectivas tiendas, la variabilidad de opinión es significativamente menor.

Peter Diamond, economista del MIT, experto mundial en políticas previsionales, y Premio Nobel de Economía en el 2010, a propósito de esta reforma sostuvo que las AFP asuman el ahorro adicional con competencia estatal, con las mismas reglas para todos, y que para quienes empiezan deberían ser asignados directamente al “ente”, que él definió como una AFP estatal. El proyecto define que “el ente” licitará la gestión de los ahorros del 4% adicional, en un formato con tres fondos diferentes. ¿Por qué tres fondos y no cinco fondos como los actuales de las AFP? Así es más fácil comparar y que compitan entre ellos. Los multi-fondos no fueron invento de las AFP, sino que un cambio propuesto desde la Concertación y que a todas luces es bueno. No entiendo por qué los políticos insisten en dificultar la comparación entre gestores de fondos, o será que no quieren, para evitar el bochorno que las AFP lo hicieran mejor. Esta obsesión de dejar fuera a las AFP de la competencia le costará caro a los ahorrantes, y todo porque los políticos no tienen la valentía para reconocer que en materia de gestión las AFP lo han hecho bien.

Es cierto que en cuanto al tema previsional hay mucha diferencia de posiciones entre los diferentes partidos políticos, sin embargo, cuando se pronuncian los técnicos de las respectivas tiendas, la racionalidad económica respecto de qué es lo mejor, la variabilidad de opinión es significativamente menor. Los políticos podrán argumentar que no tienen piso para las AFP, estatal o privada, piso que ellos mismos han desechado como consecuencia de vender eslóganes con lugares comunes para captar votos, o porque algunos pocos quieren echar mano a los ahorros previsionales para comprar voluntades y votos.

Marco Aurelio, emperador y filósofo romano, sostenía que “la opinión de 10.000 hombres no tiene ningún valor si ninguno de ellos sabe nada sobre el tema”. Lamentablemente, muchos políticos están atrapados en sus dichos y la política previsional no puede ni debe emplearse con fines electorales, así es que por una vez dejemos que los expertos opinen, decidan qué es lo mejor y aprovechemos de legislar pensando en la próxima generación. “El ente” es para las pensiones de los ciudadanos, no para las pasiones políticas.

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