Finalmente se dio a conocer el programa de Gobierno del candidato Gabriel Boric.  Y al parecer, similar al arcángel, viene cargado de mensajes del “Dios del colectivismo”, a las personas.  Y no se confunda con la religión, pues al igual que en el cristianismo, judaísmo e islam, este candidato quiere ser venerado por todos.  Entiendo que muchos en el conglomerado del Frente Amplio sueñan un Chile digno, con participación ciudadana, enfoque de género, ecológico, vegano, inclusivo, y todo lo adicional que se le pueda ocurrir.  El problema, sin embargo, es la participación del Partido Comunista, que con sus sueños igualitarios han sembrado el terror y la pobreza dondequiera que han sido gobierno, y no se aprecia por qué, en esta ocasión, podría ser diferente.  Por otra parte, sigue siendo dudosa cuál es la herramienta elegida para concretar dichos sueños.

En efecto, en el programa del candidato Boric las palabras “Estado” y “dignidad” aparecen citadas constantemente, más de cien veces cada una.  La primera, según el programa, es la herramienta para conseguir la segunda.  ¿De qué forma el crecimiento del Estado proveerá dignidad?  Nuevamente la evidencia empírica arroja luces sobre el tema.  Qué dignidad ha provisto el Estado a los que usan, por ejemplo, la red de transporte estatal, o a los menores de edad que son enviados al Sename, o a aquellos estudiantes que ven con impotencia cómo el estudiar en el Instituto Nacional no es más garantía de ascenso social.  Y así el programa continúa con una plétora de medidas que ofrecen una solución incompatible con los problemas de la gente, como la pensión, salud y otras muchas.

El caso de las pensiones es el más emblemático, pues la solución propuesta no solo significa acrecentar significativamente la participación del Estado a través del Ente, que manejaría el ahorro previsional de los chilenos, sino que además se trata de despojar descaradamente a los trabajadores de sus actuales -aunque pequeños- ahorros para la vejez. En efecto, hoy lo que usted ahorra, le pertenece, y además es administrado con eficiencia por las AFP.  La propuesta es que usted le entregue al Ente sus actuales ahorros, y el Estado le dará un “vale por” (cuenta nacional), con la promesa de que cuando se retire recibirá una jubilación digna. Al perder la propiedad los fondos acumulados dejan de ser heredables. 

El Ente administrará los fondos, tanto los aportes nuevos, como los que tenía acumulados en su cuenta individual.  ¿Cuáles son las capacidades del Estado para hacer una buena pega administrando recursos financieros?  La administración recaerá en burócratas afines al partido gobernante, que, por supuesto desdeñarían la rentabilidad financiera y privilegiarían los proyectos con rentabilidad electoral y partidaria.  Es decir, la multiplicación de los ahorros en el tiempo no será un objetivo crucial del Ente, lo cual deja el destino de los pensionados, sujeto a la capacidad de financiamiento del Estado. En 20 años más, cuando el frenesí fiscal de gran parte de nuestra clase política nos acerque a un nivel de deuda pública cercana al PGB, esto es deberemos el equivalente al valor de Chile, la capacidad de ofrecer pensiones dignas dependerá de los ingresos corrientes del Estado.  En ese momento, cuando ya no exista dinero adicional, nos acordaremos de nuestras cuentas individuales y las echaremos mucho de menos.

¿Existe algo más indigno que el Estado le saque una parte importante de su sueldo, y que un burócrata decida cómo y dónde invertirlo? Y que, al final de su ciclo laboral, ese mismo Estado le diga que no alcanza el dinero porque la rentabilidad de los ahorros no fue buena y no existe más capacidad para endeudarse, tal cual es el caso en muchos países desarrollados. Como bien decía Aristóteles, la dignidad no consiste en tener honores, sino en merecerlos.  Todos aquellos que crean que el Estado les va a dar una mejor pensión, son unos ilusos, o bien, tienen conexiones con los burócratas que deciden sobre las pensiones y le darán un lugar de privilegio al momento de repartir.  Si usted no tiene pitutos pero cree que su esfuerzo de ahorro le dará una mejor pensión, entonces no vote por quienes ofrecen despojarlo de sus ahorros previsionales con la promesa de una cuenta nacional.  Infórmese, que la educación es señal de dignidad, no de sumisión (Theodore Roosevelt).

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1 comentario

  1. Buena columna. Cada nación tiene el gobierno que se merece. Y Chile es su pueblo. Uno esperaría que los chilenos no merezcan a Boric y Cia, pero hay que ver.

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