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Publicado el 03 de agosto, 2019

Manuel Bengolea: Dinero helicóptero

Economista Manuel Bengolea

Los políticos populistas más la falta de seriedad de algunos gobernadores de Bancos Centrales en el mundo están haciendo que el costo del dinero sea cercano a cero.

Manuel Bengolea Economista
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La idea del dinero helicóptero, que propuso Friedman, consistía en tirar dinero en efectivo desde un helicóptero para que la gente lo cogiese y lo gastase. En la actualidad las presiones políticas para que la autoridad monetaria en diferentes países sea funcional al objetivo electoral de los políticos hace este ejemplo más plausible. Mario Marcel, presidente del instituto emisor, advertía sobre los “ataques” a bancos centrales de parte de administraciones populistas y del daño que ello implicaba para la economía. Me imagino que su referencia era a los constantes, e indebidos, ataques del Sr. Trump al presidente de la FED para que recorte la tasa.

Los estragos que causa el Central en la economía cuando es capturado por los políticos tienen variados ejemplos en países emergentes, como Argentina y Venezuela. Lo inédito es que políticos populistas de países desarrollados, con bancos centrales legalmente independientes, comienzan a hacer lo mismo. El problema no sólo es elegir políticos populistas como primera autoridad de la nación u otros cargos públicos. Adicionalmente, la desaceleración de la economía mundial está haciendo las cosas muy difíciles para todos los que ostentan el poder. Cualquier informe del Banco Mundial, el FMI o cualquier otro organismo técnico competente contiene como principales desafíos en políticas públicas implementar cambios estructurales que potencien el crecimiento y el intercambio de bienes y servicios. Estos cambios, como es usual en políticas públicas, tienen un costo inicial y un beneficio posterior, y para aquellos funcionarios cuyo puesto depende de la próxima elección, son muy pocos los incentivos para implementarlos, pues son medidas impopulares que les costarían el cargo.

En muchas economías, por el desprestigio de la clase política y la ausencia de cambios estructurales pro crecimiento, estos incentivos tienen hoy mucho menos impacto que el exhibido en el pasado.

La reacción de los políticos ha sido más gasto fiscal, lo cual es un paliativo de corto plazo y limitado por la capacidad de endeudamiento de los países. Sin embargo, una vez agotados los recursos fiscales, los políticos comienzan a presionar a los bancos centrales para que mediante una política monetaria expansiva, bajas tasas de interés y compra de bonos (relajo cuantitativo), estimulen un mayor crecimiento adelantando las decisiones de inversión y consumo de los agentes. El problema es que en muchas economías, por el desprestigio de la clase política y la ausencia de cambios estructurales pro crecimiento, estos incentivos tienen hoy mucho menos impacto que el exhibido en el pasado. El Banco de Japón y el Central Europeo son un ejemplo latente de cómo políticas expansivas, que lindan en el concepto “dinero helicóptero”, no han logrado acelerar el crecimiento económico.

A pesar de que nuestro Banco Central tiene su independencia garantizada por ley orgánica constitucional, no son pocos los políticos que han propuesto limitarla. No olvidemos el informe de política monetaria que acuñó el concepto de “shock autónomos” para explicar la caída de la inversión durante el gobierno anterior y que enfureció a ciertos políticos que acusaron al instituto emisor de entrometerse en política contingente, cuando solo constataba un hecho que todos los economistas de prestigio de cualquier tienda política y que no tuvieran una agenda política propia sostenían, y que no era otra cosa que las políticas del gobierno de la Sra. Bachelet implicaron un evidente deterioro en el crecimiento económico.

Los políticos populistas más la falta de seriedad de algunos gobernadores de Bancos Centrales en el mundo están haciendo que el costo del dinero sea cercano a cero. El dilema es que cuando los centrales comiencen a regalar dinero, o lo tiren desde helicópteros, entonces lo dicho por Robert L. Stevenson (novelista británico) será una realidad: “El precio que tenemos que pagar por el dinero se paga en libertad”. El caso de Venezuela es elocuente y un recordatorio de las consecuencias del populismo.

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