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Publicado el 02 de febrero, 2019

Manuel Bengolea: Chile y Venezuela, dos modelos opuestos

Aquellos que defienden a Maduro y sostienen que Venezuela sólo tiene problemas políticos son
mentirosos, oportunistas y merecen el desprecio más absoluto.

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Lo de Venezuela es duro, durísimo. Hoy los políticos hacen gárgaras con Venezuela: por un lado, los que aún defienden a Maduro y de pasada a los regímenes socialistas radicales cuyos frutos son pobreza, falta de libertad y desesperanza; y por otro, ciertos sectores de derecha que en vez de proponer soluciones, airean el desastre como prueba de lo deficiente que son los experimentos socialistas, como si ello enalteciera algo sus opciones.

Casi treinta años atrás, Venezuela era de los países más ricos de Latinoamérica, y desde luego más que Chile, que por entonces comenzaba el retorno a la democracia. En efecto, y según datos de la OCDE, el ingreso per cápita a poder de paridad de compra de Venezuela era un 60% superior al de Chile. A 2017 el ingreso en Chile alcanza casi los US$23 mil, mientras que las cifras oficiales disponibles para Venezuela son aproximadamente (según estimaciones en base a datos CEPAL) US$14 mil. Según el Banco Mundial, la pobreza en Chile ha disminuido desde un 45,1% en 1987 a un 8,6% en 2017. En Venezuela al 2015 los pobres eran un 33,1%, y dado los acontecimientos no hay que ser un experto en la materia para argumentar que éstos han aumentado dramáticamente.  Ni hablar de la inflación, que según el FMI para el 2019 alcanzaría 10 millones de porciento, es decir un 4,5% diario de aumento de precios, lo que equivale a que los precios se multipliquen por 3,7 cada mes.

La gran diferencia entre Chile y Venzuela es que muchos políticos de centroizquierda y de centroderecha se pusieron de acuerdo en que la forma de alcanzar el progreso era a través de una economía social de mercado (capitalismo), esto es, que surgir era más una tarea personal que una del Estado.

Si queremos medir algo de la justicia social y el anhelo de igualdad que empuñan los feligreses de los socialismos reales, la situación es aún peor, como lo evidencian la mayoría de datos socio-demográficos. El IDH (Índice de Desarrollo Humano) de la UN ubica a Chile y a Venezuela (al 2017) en el lugar 44 y 78, respectivamente. Los homicidios por cada cien mil habitantes en Venezuela alcanzan a 57,2 y en Chile a 3,6. En el índice de Paz Global, de un total de 163 países Venezuela está en el lugar 143, mientras Chile en el 28.  Por último, el Índice de Capital Humano, que mide cómo desarrolla cada país su capital humano y cómo evoluciona éste con el tiempo, posiciona a Chile en el puesto 51 y a Venezuela en el 89.

La pregunta que surge es qué hizo Chile para sobresalir a pesar de no ser un productor de petróleo. En términos muy generales, aplicó un plan que entendía que la prosperidad era responsabilidad de las personas, que el esfuerzo personal no sería confiscado por el Estado, y que la anhelada igualdad era un objetivo que se alcanzaba con el esfuerzo de muchísimos años, no por decretos u ofertas de políticos mal intencionados.  Sin embargo, la gran diferencia es que muchos políticos de centroizquierda y de centroderecha se pusieron de acuerdo en que la forma de alcanzar el progreso era a través de una economía social de mercado (capitalismo), esto es, que surgir era más una tarea personal que una del Estado.

“El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de la riqueza; la virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de la miseria”, dijo Winston Churchil.

Algunos que aprecian los vasos medio vacíos sostendrán que la repartición de la riqueza ha sido injusta, y probablemente sea cierto, pero lo que está claro es que, con todos los defectos, el capitalismo es mejor que el socialismo, como salta a la vista entre Chile y Venezuela. Winston Churchill entre sus muchas frases célebres sostuvo: “El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de la riqueza; la virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de la miseria”.Ciertos políticos chilenos a propósitos de la desgarradora situación venezolana parecen haberlo olvidado. Bien harían en leer e interpretar la historia con honestidad, pues el único experimento comunista exitoso es el de China, donde, al contrario de todos los fracasos de los socialismos reales, Deng Xia Ping decidió que la economía se regiría según los principios capitalistas. Aquellos que defienden a Maduro y sostienen que Venezuela sólo tiene problemas políticos son mentirosos, oportunistas y merecen el desprecio más absoluto.

 

FOTO: DANIEL HERNANDEZ/AGENCIAUNO
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