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Publicado el 06 de junio, 2019

Magdalena Vergara: Cuenta Pública y Educación: lo que no se dijo

Directora Ejecutiva Acción Educar Magdalena Vergara

Las iniciativas del gobierno no pueden mirarse de manera aislada, sino bajo una narrativa con un objetivo común que las oriente. Esta no puede ser otra que el liderazgo directivo.

Magdalena Vergara Directora Ejecutiva Acción Educar
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Aunque no se escuchó en la transmisión oficial, los anuncios del Presidente en educación deben ser vistos con buenos ojos, dado que las intenciones del gobierno irían en la línea correcta al poner el foco en la calidad de la educación escolar. Para ello, enviarán cuatro proyectos de ley al Congreso: flexibilización de la Ley SEP (Subvención Escolar Preferencial), intervención temprana en colegios de bajo desempeño, atraer educadores talentosos a la dirección de las escuelas más vulnerables y una nueva subvención escolar para reintegrar a los que han desertado del sistema.

Sin duda las iniciativas son positivas; sin embargo, para que sean efectivas no pueden mirarse de manera aislada, sino que deben estar insertas dentro de una misma narrativa con un objetivo común que les dé su contenido y las oriente. Este último no puede ser otro que fortalecer el liderazgo directivo, lo que trae de la mano recuperar la educación pública.

En ese sentido, los proyectos anunciados debieran llevar consigo un cambio mucho más profundo. La clave es rediseñar el sistema para fortalecer a los directivos y así su liderazgo pueda hacerse efectivo, generando una transformación en la escuela, con el fin de mejorar la calidad del aprendizaje y que las modificaciones que se lleven a cabo y el apoyo que reciban puedan instalarse a nivel institucional y así ser sostenidas y progresivas en el tiempo. Cuestión que va mucho más allá de una carrera directiva que busque mejorar sus ingresos.

Por ello, se aplaude y es urgente la flexibilización de la Ley SEP. Esta iniciativa, que incorpora las recomendaciones elaboradoras por la comisión “Todos al Aula”, entrega mayor autonomía a los directivos dentro de sus establecimientos, para que puedan enfocarse en un liderazgo pedagógico y no en trabajo administrativo como ocurre hoy. Ello permite que las intervenciones dentro de los colegios con bajo desempeño puedan tener una mayor efectividad al involucrar al director y que, además, los mejores talentos que lleguen a las escuelas más vulnerables no sean un esfuerzo perdido bajo el peso burocrático, impidiendo que puedan volcar sus herramientas y capacidades en mejoras para el aprendizaje.

No se puede olvidar que todos estos cambios deben ir de la mano con un fortalecimiento de la educación pública. Lo que implica que cada uno de estos proyectos debe insertarse dentro de la implementación de los Servicios Locales de Educación, de manera de ir dando forma a su labor. Estos, como nuevos sostenedores, son un actor más dentro del liderazgo pedagógico y tienen que apoyar al equipo directivo para que sean parte íntegra de las decisiones que se tomen dentro de la escuela, apoyando en la planificación, evaluación y fortalecimiento de las capacidades de gestión, respetando -por supuesto- la autonomía de cada establecimiento. Por eso la importancia de cómo adaptan las políticas que lleva adelante el Mineduc para las necesidades y realidades de su territorio.

Las iniciativas -no nombradas en la cuenta pública- son positivas, pero ahora el esfuerzo debe ponerse en que no se queden en medidas circunstanciales. Una política que, a diferencia de otras presentadas por el gobierno, apunta a un cambio y mejora del sistema en general y no sólo de unos pocos establecimientos, es una gran oportunidad para ir sentando las bases de la nueva educación pública.

 

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