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Publicado el 31 de diciembre, 2016

Macri y la destitución de Prat Gay

El cambio confirma el estilo ministerial de Macri, paradójicamente similar al del kirchnerismo, donde los reemplazos se van produciendo uno a uno, según las circunstancias.
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Un año atrás, al comenzar el gobierno de Mauricio Macri, su entonces ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, sostuvo que en 2016 el crecimiento sería de 1,5% y la inflación estaría entre 20 y 25%. Ahora, el año finaliza con una caída del PIB próxima al 2,5% y una inflación anualizada cercana al 40%, aunque bajando en el segundo semestre.

Si el escenario fuera el inicial, seguramente no se habría producido el primer cambio en el gabinete de Macri: la salida de Prat Gay.

A ello se agrega un dato político, que el ministro tenía aspiraciones políticas. Que en la Argentina los ministros de economía aspiren a ser Presidentes es una constante, pero cuando hay señales de esto durante el ejercicio de la gestión, quien ocupa el sillón de Rivadavia suele no perdonarlo.

Pero el cambio ministerial no implica un cambio de política. La designación de Luis Caputo —secretario de Finanzas del ministro saliente—, al frente del nuevo Ministerio del área, y la del economista Nicolás Dujovne como ministro de Hacienda, al dividirse la cartera en dos, implica que no habrá cambio de política. Ninguno de los dos tiene una visión sustancialmente diferente a la desarrollada durante el primer año de gobierno de Macri.

Tampoco el cambio modifica la forma de organización del Gobierno, en la cual seis ministros y el presidente del Banco Central —y de acuerdo a las circunstancias, dos secretarios de la Jefatura de Gabinete— discutían decisiones económicas bajo la supervisión del jefe de Gabinete. Ahora se sumará un ministro más.

El cambio confirma el estilo ministerial de Macri, paradójicamente similar al del kirchnerismo, en el sentido de que nunca se realiza un cambio de gabinete reemplazando a un tercio o la mitad de los ministros, sino que los reemplazos se van produciendo uno a uno de acuerdo a las circunstancias. Es lo que ha venido haciendo también la gobernadora María Eugenia Vidal, que sucesivamente fue cambiando los ministros de Producción, Justicia, Infraestructura y finalmente la Secretaría de Vivienda.

Y como sucedió con el reciente reemplazo de Isella Constantini al frente de Aerolíneas, con Prat Gay el Presidente Macri pidió la renuncia a través de otro miembro del gabinete.

Para quienes esperaban una renovación de Gabinete con sentido político, como lo proponía Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados, Macri ha ratificado también su idea de que por lo menos en esta etapa no va a usar el gabinete para ampliar su coalición.

Dos semanas atrás, el Presidente dijo que el Jefe de Gabinete (Peña) y los dos secretarios de Estado que lo secundan (Lopetegui y Quintana) hablan por él. Fue la ratificación de la organización de su Gobierno, en el cual estos funcionarios ejercen una intermediación con el Presidente. No es casual que dos semanas más tarde le pidiera la renuncia a Prat Gay, el ministro de quizás se sentía menos cómodo con este esquema.

 

Rosendo Fraga, analista argentino, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

 

FOTO: JOSE CARVAJAL/AGENCIAUNO

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