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Publicado el 25 de abril, 2019

Luis Larraín: Todos los niños primero

Economista Luis Larraín

El gobierno ha presentado un proyecto de ley destinado a mejorar la calidad de la educación pavularia, aumentar la cobertura y dirigir la ayuda del Estado directamente a las familias a través de un aporte por niño. Esa es la manera más efectiva de cerrar las brechas que se traducen en mayor desigualdad.

Luis Larraín Economista
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La frase “los niños primero” se popularizó luego de conocerse la precaria condición en que viven los niños vulnerados, que llevó incluso a la muerte por maltratos de la niña Lissette Villa en un establecimiento del SENAME. Esta situación motivó al gobierno a plantear una serie de iniciativas para mejorar la vida de esos niños, medidas que en su mayoría estaban en el programa de Sebastián Piñera y hoy se encuentran en ejecución. Sin embargo, este principio debiese tener una aplicación más universal en la sociedad chilena, que debiera mostrar, por buenas razones, una preocupación preferente por todos los niños.

Hoy día esto no se refleja en aspectos tan importantes como el gasto en educación. Mientras en un niño en educación parvularia (entre 2 y 4 años) el Estado gasta aproximadamente $1.872.000, en un estudiante universitario gasta $2.072.000. Esto contradice la evidencia internacional, que aconseja concentrar los mayores esfuerzos en la educación temprana por ser esencial para el desarrollo de habilidades socioemocionales y cognitivas y para la adquisición de destrezas. Esa es la manera más efectiva de cerrar las brechas que se traducen en mayor desigualdad. Su requisito principal es que se trate de educación de calidad y en lo posible debe incorporar al entorno familiar del niño en la tarea.

Hoy día se calcula que solamente un 51,8% de los niños asiste en este nivel, pero en el grupo socioeconómico más vulnerable la situación es bastante peor, presentándose brechas de 30 puntos porcentuales entre distintos grupos. Esto, considerando que no hay una base de datos oficial y confiable en educación parvularia, como sí existe en otros niveles en que Chile destaca por la calidad de su información.

El gobierno ha presentado un proyecto de ley sobre la materia que está siendo impulsado por la recientemente creada Subsecretaría de Educación Parvularia, a cargo de la educadora María José Castro. Los objetivos son mejorar la calidad en este nivel, aumentar la cobertura y dirigir la ayuda del Estado directamente a las familias a través de un aporte por niño.

La subvención propuesta por el gobierno tiene requisitos de asistencia porque está ampliamente demostrada la importancia de que los niños asistan efectivamente para lograr la calidad.

Se crea así una subvención que tiene un componente base más asignaciones por ruralidad, vulnerabilidad y necesidades especiales. La subvención base por jornada completa es de 217 mil pesos por niño y con las asignaciones podría llegar a 300 mil pesos. Este es un valor basado en costos reales y en el sector se aprecia que se haya determinado con ese criterio y no simplemente el de necesidades presupuestarias, pues ello permite exigir ciertos requisitos que redundan en calidad, como una directora o director exclusivos, ocho alumnos por cada profesional en sala, apoyo de otras especialidades como fonoaudiología y un estándar de equipamiento. La subvención tiene requisitos de asistencia porque está ampliamente demostrada la importancia de que los niños asistan efectivamente para lograr la calidad. El ausentismo crónico es un obstáculo serio para lograr los objetivos y Chile tiene niveles muy altos que debieran bajarse con el incentivo que tendrán los establecimientos para que asistan los niños. También se requerirá el reconocimiento oficial como requisito para obtener la subvención, lo que es de toda lógica, sin perjuicio que debe velarse porque las exigencias a los jardines no sean excesivas.

Si bien el proyecto contempla una transición y no incluye los establecimientos de Junji e Integra en el sistema de subvención (lo que sería conveniente), el sentido de urgencia nos dice que debiera aprobarse lo antes posible. La valiosa información proporcionada por las pruebas SIMCE y pruebas nacionales de lectura indica que la brecha en educación comienza a manifestarse tempranamente y ya quienes muestran en segundo y cuarto básico malos rendimientos tienen pocas posibilidades de llegar a la educación superior.

Es una gran cosa que Chile empiece a dar pasos significativos para reforzar a quienes más lo necesitan. En educación parvularia, con un importante aumento de recursos, estamos haciendo realidad aquello de los niños primero.

FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

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