Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 20 de junio, 2019

Luis Larraín: Política monetaria y lingüística

Economista Luis Larraín

Las autoridades del Consejo del Banco Central, especialmente su presidente, hacen un esfuerzo por explicar a los agentes económicos el análisis que han hecho antes de tomar una medida y las etapas que tiene el proceso en que se forman la convicción acerca de las brechas que existen en la economía.

Luis Larraín Economista
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El Banco Central de Chile tiene entre sus profesionales muchos y muy destacados economistas, pero desde hace algún tiempo ha agregado a su staff a un grupo de especialistas en lingüística. Esto sigue la tendencia de los bancos centrales que están a la vanguardia en el mundo y que han comprendido que, tan importante como las medidas de política monetaria que toma la autoridad, es la precisión de la señal que se quiere dar al mercado y en particular la explicación de por qué se tomó esa medida y no otra. Así, las autoridades del Consejo del Banco Central, especialmente su presidente, hacen un esfuerzo por explicar a los agentes económicos el análisis que han hecho antes de tomar una medida, y las etapas que tiene el proceso en que se forman la convicción acerca de las brechas que existen en la economía.

Eso hizo el presidente del Banco Central, Mario Marcel, en la presentación del último Ipom, que es el informe de política monetaria que se emite trimestralmente por el instituto emisor. Intentemos explicar lo que dijo.

La baja de tasa de política monetaria de 0,5 puntos fue para recalibrar el estímulo monetario. No supone que habría un deterioro futuro de la actividad que hacía necesario aumentar el estímulo monetario, sino que es una recalificación de la situación actual en materia de brechas, motivada por nueva información disponible para los consejeros.

El Banco Central utiliza tres mediciones de brechas para determinar cuánto estímulo monetario requiere la economía. La primera es la brecha de actividad, oferta vs demanda agregada. La segunda es la brecha inflacionaria, inflación meta (3%) vs inflación esperada. La tercera es la brecha de tasa de interés, tasa de interés de política monetaria neutral (en términos de estímulo monetario) vs tasa de política monetaria.

¿Qué vio el Banco Central en relación a estas tres brechas que lo llevó a bajar la tasa de política monetaria en 0,5 puntos? La brecha de actividad (1) era más alta de lo que ellos pensaban. Pero no por una demanda insuficiente sino por una oferta mayor a la que ellos habían estimado. Y esa oferta mayor está básicamente explicada por las mayores migraciones hacia nuestro país y su impacto en la fuerza laboral. Bajar la tasa de política monetaria, aumentando el impulso monetario, colaboraría a estrechar esa brecha.

La brecha de inflación (2) también era más alta de lo que pensaban. Los cambios en la canasta del IPC le abrieron los ojos respecto a esta realidad y motivaron la exhaustiva revisión de las holguras. Si no aumentaban el estímulo monetario, la inflación no iba a converger desde los valores actuales cercanos al 2% hacia la inflación de 3%, que es el valor en que está centrada la meta de inflación.

Y, por último, la brecha de tasa de interés (3) estaba siendo menor que lo que ellos pensaban. La tasa de política monetaria neutral, que es aquella coherente con una inflación de 3% y un PIB en equilibrio, estaba estimada, antes de la recalibración, entre 4 y 4,5%. La tasa de política monetaria, por su parte, era de 3%. Esta brecha de mínimo un punto entre la TPMN y la TPM los dejaba tranquilos considerando que las demás holguras permanecían constantes. Pero ocurre que una reestimación de los parámetros llevó al Banco Central a la conclusión que esta brecha de un punto (que es una medida de la expansividad monetaria) se había corregido hasta 0,75 puntos. ¿Por qué?

Por una parte, las migraciones, al aumentar la oferta de trabajo, habrían provocado un aumento de la rentabilidad del capital. El efecto de esto era hacer subir la tasa neutral (TPMN). Pero, por otro lado, se ha producido un movimiento generalizado de disminución en diversas tasas de interés internacionales. Esto hace que baje la TPMN y en una magnitud más importante que el efecto de las migraciones que la hacía subir según comentábamos recién. El efecto neto de ambos movimientos es que, en la apreciación del Banco Central, la tasa neutral o TPMN estaría ahora en un rango entre 3,75% y 4,25% lo que dejaba la brecha mínima de expansividad monetaria en 0,75 en lugar de 1%. Cómo este último valor es el que dejaba cómodo al Consejo, deciden retornar a él bajando la TPM.

En síntesis, movimientos en la brecha de actividad (1), la de inflación (2) y la de tasa de interés (3) aconsejaban una baja de 0,5 puntos en la tasa de interés, más allá del tradicional movimiento de 0,25 puntos a que nos tenía acostumbrados el Banco Central. Así ha hablado el Banco Central, en un lenguaje de precisión al que nos tendremos que ir acostumbrando.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más