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Publicado el 10 de enero, 2019

Luis Larraín: Fuego cruzado contra Chadwick

Economista Luis Larraín

¿Algún diputado puede seriamente afirmar que Chadwick ha comprometido gravemente el honor de la Nación, o ha infringido o dejado alguna ley sin ejecución, o ha cometido traición? La petición de renuncia es simplemente una pequeñez y demuestra que el fuego cruzado que al parecer no existió en Temucuicui el 14 de noviembre, sí ocurre en nuestra política casi dos meses después.

Luis Larraín Economista
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La izquierda dura vuelve a aparecer. Después de las sensatas declaraciones del ex Presidente Lagos, que llama a cuidar las instituciones, o las del senador José Miguel Insulza, que desestima la procedencia de una acusación constitucional contra el ministro del Interior Andrés Chadwick, surgen quienes, como Fernando Atria, se suman al Frente Amplio y al Partido Comunista en su afán de desbancarlo. Diputados del PS y el PPD y algunos DC, con una irresponsabilidad y falta de antecedentes asombrosa, oscilan entre pedir la renuncia de Chadwick o impulsar una acusación constitucional en su contra. Pareciera guiarlos sólo el cálculo político, el aprovechamiento de una oportunidad para derribar al ministro del Interior e inflingir así una derrota al gobierno del Presidente Piñera.

Porque nadie, con una mano en el corazón, puede dejar de advertir que el ministro Andrés Chadwick ha tenido una actuación impecable en los trágicos sucesos en la Araucanía que llevaron a la muerte de Camilo Catrillanca y en las delicadas circunstancias que han llevado al descabezamiento del alto mando de Carabineros de Chile. Chadwick fue prudente y juicioso el día 14 de noviembre, cuando se conocieron los hechos. No adelantó juicios ni formuló hipótesis acerca de las circunstancias en que murió Catrillanca. Pidió ese mismo día al Ministerio Público la designación de un Fiscal para su investigación y correctamente dejó radicada en la Fiscalía la tarea de conducir dicha pesquisa.

El ministro ha sido también enérgico para proponer los cambios necesarios en Carabineros, consciente de que la institución vive una crisis de conducción que hace extraordinariamente difícil su tarea de mantener el orden público. Aquejada de problemas de corrupción que han minado la moral de los carabineros, viene ahora a enfrentar la difícil situación de una ciudadanía suspicaz y escéptica respecto a la información que entrega acerca de sus procedimientos. ¿Alguien le está pasando la cuenta por esto?

Una acusación constitucional puede presentarse contra un ministro de Estado, por: (i) haber comprometido gravemente el honor o la seguridad de la Nación; (ii) por infringir la Constitución o las leyes o haber dejado éstas sin ejecución, y (iii) por los delitos de traición, concusión, malversación de fondos públicos y soborno.

Ha bastado el trascendido de la declaración ante la Fiscalía de uno de los carabineros que fueron llamados a retiro por estos hechos, el general Victtoriano, para desatar la persecución contra Chadwick. ¿Qué dijo Victtoriano? Que en una conversación telefónica con el ministro, sostenida poco más de una hora después de los hechos ocurridos en Temucuicui, habría señalado que Catrillanca y su acompañante no portaban armas. Si así hubiera ocurrido, no hay nada que reprochar al ministro del Interior. Él nunca afirmó que portaran armas, ni siquiera insinuó algo que fuera contradictorio con esa versión. ¿Cuál es el caso, entonces, contra Chadwick?

Como ha sido señalado por el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, los informes de Carabineros sobre estos hechos no son claros respecto al uso de armas contra el personal policial. El informe institucional fue enviado al ministro del Interior a las 8:00 AM del 15 de noviembre, o sea, al día siguiente de los hechos, y habla de “individuos parapetados en la vegetación existente en el lugar premunidos con armas de fuego cortas y largas, efectuado disparos de diverso calibre hacia el personal policial”. Luego señala que “dos de los conductores de los vehículos sustraídos abordaron un tractor de color azul que se desplazó hacia adonde se encontraba el personal policial”. Incluso el parte de Carabineros N° 32, según ha informado el subsecretario Ubilla, al referirse al momento en que Catrillanca es herido de muerte, dice: “generándose un enfrentamiento con los antisociales, resultando uno de éstos lesionado”.

Nada de lo que dijo Chadwick puede hacernos creer que ocultó información al país acerca de los hechos. Es más, el ministro fue cauto en no avalar las versiones de Carabineros que informaban de enfrentamientos a balas. Por esa actitud, en lugar de ser celebrado por el mundo político de oposición al gobierno, es ahora sometido a un fuego cruzado.

Porque, según la Constitución, una acusación constitucional puede presentarse contra un ministro de Estado, por: (i) haber comprometido gravemente el honor o la seguridad de la Nación; (ii) por infringir la Constitución o las leyes o haber dejado éstas sin ejecución, y (iii) por los delitos de traición, concusión, malversación de fondos públicos y soborno. Es evidente que ninguna de las tres causales señaladas se cumple en este caso. ¿O algún diputado puede seriamente afirmar que Chadwick ha comprometido gravemente el honor de la Nación, o ha infringido o dejado alguna ley sin ejecución, o ha cometido traición?

Es tan ridícula esta posibilidad, que una vez más durante esta administración se ha caído por sí sola, demostrando que quienes están por afectar las instituciones son una minoría en la oposición. La petición de renuncia, por su parte, ante la abrumadora evidencia aquí presentada de la impecable actuación del ministro del Interior Andrés Chadwick, es simplemente una pequeñez y demuestra que el fuego cruzado que al parecer no existió en Temucuicui el 14 de noviembre, sí ocurre en nuestra política casi dos meses después.

 

FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

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