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Publicado el 15 de noviembre, 2018

Luis Larraín: Educación, cuando el Estado falla

Economista Luis Larraín

Tras la aprobación de Aula Segura, los directores de liceos tendrán herramientas que son las básicas para intentar entregar a los niños una educación en un ambiente en que no esté en peligro la seguridad personal de los miembros de la comunidad escolar. Pero ello no garantiza que la educación será de calidad.

Luis Larraín Economista
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El gobierno logró la aprobación del proyecto Aula Segura, luego de 54 días de tramitación después que el Ejecutivo lo calificara de suma urgencia. El  proyecto pretendía dotar de mayores facultades a los directores de establecimientos educacionales en materia de expulsión y cancelación de matrícula en casos de violencia extrema. Luego de la aprobación de la Ley de Inclusión, durante el gobierno de Michelle Bachelet, se había tornado muy difícil enfrentar los casos de violencia extrema en las aulas y esta nueva ley viene a poner las cosas en su lugar.

 

La Cámara la aprobó con 110 votos a favor, 26 en contra y 13 abstenciones. Los diputados ratificaron así las modificaciones que el proyecto del Ministerio de Educación experimentó en el Senado, gracias al apoyo de todos los parlamentarios de la Democracia Cristiana y el Partido Radical, además de parte de las bancadas PPD y PS. El Frente Amplio y el Partido Comunista, en cambio, mantuvieron su rechazo a la propuesta, haciendo prevalecer su mirada que puso más énfasis en los derechos de quienes son acusados de actos de extrema violencia que en los de la mayoría de estudiantes y sus familias, que quieren que el liceo sea un lugar seguro para aprender. Un punto para la ministra Marcela Cubillos y el ministro Gonzalo Blumel, que con una mezcla de convicción y flexibilidad lograron sacar adelante el proyecto.

 

Por supuesto que Aula Segura es apenas un mínimo para abordar el tema; un “desde”, como se dice ahora.

 

En la discusión legislativa se dijeron muchas cosas y uno de los argumentos que esgrimían quienes se oponían al proyecto era que éste era insuficiente. Es un argumento curioso; como si una ley pudiese cambiar la naturaleza de las cosas hasta transformar algo malo en algo bueno. Por supuesto que Aula Segura es apenas un mínimo para abordar el tema; un “desde”, como se dice ahora. Los directores de liceos tendrán herramientas que son las básicas para intentar entregar a los niños una educación en un ambiente en que no esté en peligro la seguridad personal de los miembros de la comunidad escolar. Pero ello no garantiza que la educación será de calidad.

 

Me acordé a propósito de este tema de la presentación que hizo años atrás el profesor de la Universidad de Newcastle, James Tooley, en un seminario que organizó Libertad y Desarrollo. El profesor Tooley, que ha enseñado también en Oxford y Manchester, ha dirigido su investigación y práctica a la educación privada de bajo costo en países en desarrollo. Publicó un libro llamado “The Beautiful Tree”, que define como un tour personal de cómo los pobres se están educando a sí mismos. Tooley ha creado modelos de innovación en educación privada de bajo costo en varios países de África, Asia y últimamente de Latinoamérica. Aunque a algunos les parezca contraintuitivo, hay varios países en que la mayoría de los niños no van a escuelas públicas sino que asisten a escuelas privadas por las que pagan pequeñas cantidades de dinero. Los apoderados prefieren estas escuelas para sus hijos porque reciben una mejor educación que en las estatales, entre otras cosas, porque los profesores están motivados por un director muy empoderado, que se involucra con las familias de los niños y que no está sujeto a tanta burocracia.

 

Sería fantástico que se continúe exportando al mundo desarrollado el modelo de escuelas privadas de bajo costo. Mostraría además el despropósito que fue la Ley de Inclusión del gobierno de Michelle Bachelet, que prohibió a los apoderados hacer aportes en dinero para la educación de sus hijos.

 

El Profesor James Tooley ha supervisado escuelas en Nigeria, Uganda, Ghana, Liberia, India y Honduras. En muchas áreas urbanas en África la mayoría de los niños van a escuelas privadas. En Lagos, por ejemplo llegan al 75% y en Uganda al 90%. El profesor Tooley cree que este sistema es tan bueno, que puede exportarlo desde África a Gran Bretaña y los Estados Unidos. Su último emprendimiento es una escuela privada de bajo costo en Durham, Inglaterra. Al principio las autoridades de su país no entendían cómo pretendía que alumnos británicos prefirieran ese tipo de escuelas; de hecho sólo después de 458 días consiguió los permisos para funcionar. Espera que allá se repitan los resultados obtenidos en países en desarrollo en que los niños de esas escuelas tienen mejores rendimientos que los de la educación pública de nivel socioeconómico similar.

 

Sería fantástico que bajo la inspiración de gente como Tooley, países en desarrollo de África continúen exportando al mundo desarrollado el modelo de escuelas privadas de bajo costo. Mostraría además el despropósito que fue la Ley de Inclusión del gobierno de Michelle Bachelet, que prohibió a los apoderados hacer aportes en dinero para la educación de sus hijos.

 

El proyecto Aula Segura es un paso para hacerse cargo de los problemas que vive nuestra educación pública. Pero es sólo un paso, pues los desafíos son inmensos. El Informe de la Comisión Todos al Aula, que presidió Mariana Aylwin, es otro paso en la dirección de disminuir la burocracia en la educación, pero ciertamente queda mucho camino que recorrer en esa dirección.

 

FOTO:YVO SALINAS/AGENCIAUNO

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