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Publicado el 22 de abril, 2019

Luis Conejeros: Moonwalk

Periodista Luis Conejeros

Los dirigentes de los principales partidos de “las oposiciones” se han especializado en el paso de baile popularizado por Michael Jackson. Hacen parecer que se avanza mientras en realidad van para atrás.

Luis Conejeros Periodista
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El 10 de abril quedará anotado como el día en que la oposición decidió llegar a la próxima elección presidencial con al menos unos seis candidatos presidenciales, y profundamente dividida a las elecciones de alcaldes y de nuevos gobernadores regionales del próximo año. Seamos francos, la decisión de la DC de desmarcarse del resto de la oposición es casi un cartucho de dinamita en las pretensiones electorales del progresismo y una clave de éxito para el oficialismo.

Los dirigentes de los principales partidos de “las oposiciones” se han especializado en el moonwalk, el paso de baile popularizado por Michael Jackson que hace parecer que se avanza mientras el bailarín en realidad va para atrás. En agosto del año pasado, los diarios titulaban con la articulación de la oposición en torno al proyecto de reforma tributaria. Destacaba el rol del entonces presidente del Senado, que tomaba la iniciativa y coordinaba un gran equipo de trabajo de la oposición que aseguraba orden en la discusión de la reforma tributaria y que estaba integrado por parlamentarios, expertos, ex ministros y técnicos. Aparecía un “liderazgo”. Se sumaban los dirigentes partidarios. Luego otros senadores y diputados figuraban como voces autorizadas. Inéditamente aparecían expertos, algunos más jóvenes y desconocidos, y el trabajo parecía ser serio y unitario. Los expertos incluso constituyeron equipos de trabajo con el propio gobierno y el trabajo parecía ser de calidad.

Por primera vez en mucho tiempo algunas encuestas muestran una mayoría (pequeña aún) de personas se autocalifican como de “centro derecha”, un dato elocuente.

Vaya a saber uno cómo la situación se condujo hacia la derrota auto infringida de poner la discusión en torno a la idea de legislar. Era un secreto a voces en el Parlamento que ya fuera por una negociación institucional o a través d el “pirquinero”, lo probable era que el gobierno consiguiera los votos para legislar. Entre el PR y la DC hay suficientes diputados siempre disponibles a un conveniente descuelgue.

Todo mal. El trabajo fue serio, unitario. El punto de quiebre, si no ridículo, fue innecesario. Poner las fichas en la idea de legislar nunca tuvo mucho sentido. El resultado un desastre. La oposición parece ser una casa en la que nadie quiere vivir, con un jardín en el que ninguna flor puede germinar. Por primera vez en mucho tiempo algunas encuestas muestran una mayoría (pequeña aún) de personas se autocalifican como de “centro derecha”, un dato elocuente.

Todo hace pensar que los futuros liderazgos del progresismo estarán fuera de la política tradicional. Porque aunque no se crea, en la base social, el progresismo sigue siendo una fuerza convocante y suprapartidaria, una masa de personas que conviven con valores democráticos, que son víctimas de la delincuencia, de la corrupción y los abusos y que poseen muchos más vasos comunicantes de lo que muestran las superestructuras partidarias. Personas que siguen creyendo en poner contenido social al mercado y que están esperando un liderazgo convocante desde el progresismo, el cual que hoy parece no estar en los partidos del bloque.

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO

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