Tenemos un panorama político muy confuso, el cual creo que en este momento está empujado por dos temas: en primer lugar, los indultos. Los indultos se han transformado en un debilitamiento progresivo del Ejecutivo y en particular del Presidente de la República. Han sido indultadas personas que claramente, no tienen los antecedentes para ello. 

Dos casos muy conocidos: Luis Castillo y Mateluna. Este último, incluso ya había sido indultado una vez. En el caso de Castillo, ya había causas con la justicia, por lo tanto, Boric se ha equivocado muy seguido en esto. Ha dicho que no son delincuentes y que estos indultos son para sanar las heridas que quedaron después de los actos de sublevación de octubre del año 2019, pero no tiene credibilidad en este tipo de argumentos. Por lo tanto, esa situación está ligada a factores políticos, de compromisos políticos que tomó el Presidente y que le están pasando la cuenta. Si los señores indultados vuelven a cometer delitos, le van a pasar la cuenta en el futuro.

El segundo punto, está relacionado con la aparición de la encuesta CEP, donde se reporta nuevamente, una caída del apoyo al Presidente y claramente, un impacto en su gobierno. La encuesta confirma lo alejado que está La Moneda de los objetivos de la ciudadanía. Incluso más allá de los objetivos, el anhelo de la ciudadanía, es mejorar su calidad de vida, en un escenario económico complejo y con pocas expectativas. Al mismo tiempo, requiere apoyo social y necesita que el gobierno los defienda de la delincuencia y la violencia. Estos indultos van en directa oposición a lo que la ciudadanía espera del gobierno. 

Es raro que Boric realice esto, porque debiese poder distinguir qué es lo que el país necesita.

En el relato de las fuerzas políticas uno puede apreciar de dónde viene el problema. Este viene de Apruebo Dignidad, es decir, del Partido Comunista y el Frente Amplio. Ellos son los que están presionando a Boric para que cumpla su programa presidencial, el que contenía indultos.

Mientras tanto, las otras fuerzas políticas, incluyendo sectores que están en su gobierno como el llamado Socialismo Democrático, no apoyan este tipo de situaciones. El Presidente está cada vez más solo y ciertamente no tiene apoyo popular en este tipo de iniciativas. Esta tozudez de cumplir el programa que lo hizo salir electo no le sirven, por lo que continuará cayendo en las encuestas.

En el plano económico, recientemente recibimos noticias referentes a la inflación del mes de diciembre, la cual alcanzó un 0,3%  debajo de los índices que pudimos ver en los meses anteriores, lo que es una buena noticia. Eso nos lleva, sin embargo, a un número alto para el año 2022, de un 12,8%.

Por lo tanto, el tema de la pérdida de valor de las remuneraciones sigue siendo importante. Estos 3 meses consecutivos de caída en los salarios reales, pone más presión a las familias, sobre todo, a aquellas de menores ingresos. Uno debe tener mucho cuidado con analizar esa cifra. 

Es complicado no entender que esta baja en la inflación se está dando en un contexto de clara desaceleración de la economía. Hemos analizado esto muchas veces en este espacio. Parte del proceso de estanflación, lo que significa estancamiento con inflación, es que precisamente, la baja de la inflación se produce por falta de actividad. 

Entonces yo sería cauto. No es que esté siendo exitoso el proceso de control de la inflación. La caída de la actividad, comienza a presionar los precios hacia la baja.

No debemos olvidar eso, o de lo contrario, podemos llegar a un diagnóstico equivocado. La estanflación es un fenómeno muy complejo ya que aparentemente en una trayectoria a la baja, está el proceso de desaceleración de la actividad y por lo tanto, la pérdida de empleo y la caída de los ingresos disponibles. Entonces el ingreso disponible puede caer por impuestos, inflación y también por menor empleo.

La salida del gabinete de la ministra de Justicia, Marcela Ríos, viene a ratificar los dichos expresados aquí, donde La Moneda sigue demostrando debilidades frente a problemas mal desarrollados, que en definitiva, no cuentan con un apoyo sustancial de la ciudadanía.

Alejandro Alarcón, es economista

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