Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 01 de julio, 2017

Los periodistas del debate

Periodista y Licenciada en Historia UC Rosario Moreno
Si los candidatos comienzan a pelear entre ellos como perros rabiosos, hay que llamar a la calma y ordenar a los “jugadores”, como un árbitro, porque los periodistas no somos una correa de transmisión, ni simples espectadores.
Rosario Moreno Periodista y Licenciada en Historia UC
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Triste espectáculo dieron los precandidatos de Chile Vamos en el debate televisivo del lunes: “Si usted quiere seguir en el barro, dividiendo, mintiendo, haciéndole el juego a la Nueva Mayoría, siga en el barro”,  “no te estoy atacando, estás muy sensible”, “que la señora le haga un cariñito”, “cuando la señora lo rete, voy a ser yo el culpable”, “la prepotencia de la ignorancia y la capacidad de ser un mentiroso profesional del senador Ossandón nos sorprende cada día“, fueron algunos de los torpedos que se lanzaron. Pero bueno, de ello ya se ha escrito y hablado bastante.

Creo que dentro de este análisis del debate no debe quedar fuera el papel que jugaron los profesionales de las comunicaciones que estaban allí presentes y que tenían la importante misión de  moderar y administrar la discusión para que la gente conociera el programa de los candidatos. Eso debe hacer el periodismo en estos formatos: ser facilitadores de que el emisor explique al receptor sus diversas posturas, y contra preguntarle si es necesario.

Ahora, si los candidatos comienzan a pelear entre ellos como perros rabiosos, hay que llamar a la calma y ordenar a los “jugadores”, tal cual lo hace el árbitro, porque los periodistas no somos una correa de transmisión de información, ni espectadores. Si así fuera, para eso no se necesita estudiar cinco años.

¿Qué es lo que ocurre? Que el periodismo, sobre todo el de televisión, ha caído en las redes de buscar hacer show, pensando en el rating, más que en informar y educar a la gente.

Y qué decir del periodista ególatra, ése al que no le importan en nada el entrevistado ni el receptor; se importa sólo a sí mismo: busca sobresalir con una “pregunta” de dos minutos para “demostrar” que sabe, y pone cara de grandeza cuando lo enfocan. Es que así como los candidatos están compitiendo entre sí, se produce una segunda competencia que la gente, en general, no ve y que puede ser aún más dañina que la de los políticos: ganarles y lucirse ante los rivales de los canales de la competencia. Ahí se ve el codazo limpio. Y bastante poco elegante.

Lo anteriormente explicado concuerda con las palabras del director del diario español El País, y también periodista, Antonio Caño, quien ha señalado recientemente que:

“…en las últimas décadas, el periodismo ha vivido en ocasiones en un pedestal de éxito, se ha separado en exceso de la sociedad a la que se dirigía y ha utilizado de forma algo arrogante el enorme poder del que ha gozado”. Y añade, “esa arrogancia es muy visible hoy en algunos entornos dominados por periodistas que pontifican, toman partido y dan lecciones de moral en cualquier plató, a todas las horas del día y sobre cualquier asunto que se tercie”.

Sin duda, de todo este proceso de debates de primarias no sólo los políticos deben sacar lecciones, sino también los periodistas, que al menos en televisión no estuvieron al nivel.

 

Rosario Moreno C., periodista y Licenciada en Historia UC

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI / AGENCIAUNO

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más