Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 20 de septiembre, 2017

Los múltiples oponentes de Piñera

El verdadero rival de Piñera —como ha quedado claro hace meses— ya no es algún contendor presidencial, como Alejandro Guillier o Beatriz Sánchez, sino que distintas organizaciones que, poco a poco, han mostrado su decidida politización.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

La política chilena ha cambiado en los últimos años: de pasar de tener dos bloques importantes, ahora hay otros incipientes y que legítimamente disputan los distintos cargos de elección popular. La elección presidencial ya no es entre tres o cuatro candidatos, sino que es entre ocho, con primarias entre medio, si bien algunas candidaturas son testimoniales y otras parecen costumbre.

En ese contexto, también ha surgido un nuevo cambio, que tiene relación con quién lidera todas las encuestas presidenciales: Sebastián Piñera. Su verdadero contradictor —como ha quedado claro hace meses— ya no es algún contendor presidencial, como Alejandro Guillier o Beatriz Sánchez, sino que son distintas organizaciones que poco a poco han mostrado su decidida politización.

El primero de todos es el gobierno. Su vocera, Paula Narváez, ha estado muy preocupada de responderle al candidato presidencial de Chile Vamos y ha pasado desde una defensa corporativa de la administración Bachelet —sin aceptar la más legítima y mínima crítica democrática—, al ataque a discreción contra quien aparece como su principal adversario político.

Un segundo gran detractor son las organizaciones lideradas por la izquierda. El fin de semana recién pasado, la presidenta de la CUT —no sabemos si interina o no— señaló que “nuestro trabajo es evitar que la derecha vuelva a gobernar”. Algunos —erróneamente, al parecer— pensábamos que el trabajo de la CUT debería ser velar por que se respeten los derechos de los trabajadores y mejorar sus condiciones de vida y de trabajo. Es obvio que no es así en realidad: el silencio ha reinado ante la pérdida de fuentes laborales y la paralización de las contrataciones. Lamentablemente, la actitud de la dirigente no es aislada y otras organizaciones parecieran tener la misma intención. Pecaríamos de inocencia si no incluyéramos en este grupo a la Confech, el Colegio de Profesores o la Anef.

Lo anterior es otra de las razones de por qué es una mala decisión que los partidos políticos instrumentalicen a las organizaciones sociales: porque responden más a los intereses del propio partido que a los de la organización y sus representados. La frase de Bárbara Figueroa es vergonzosa no sólo por lo que dice, sino que por lo que significa: que ella está más interesada en lo que diga el Partido Comunista que en las bases de la CUT.

Un tercer oponente es la desinformación en las redes sociales. Hace pocos días apareció una imagen de Sebastián Piñera haciendo un gesto ofensivo con su mano. Se señaló que le estaría haciendo un insulto a pescadores que se manifestaban contra la ley de pesca. Sin embargo, el medio que publicó la foto señaló que el contexto era completamente distinto, que era un juego con miembros de su equipo. El problema es que la primera versión fue replicada como verdad absoluta, entre otros por un diputado como Hugo Gutiérrez.

Esta nueva situación hace a la política más compleja. Está lejos de ser la discusión de ideas y proyectos de gobierno que tengan mejores las propuestas para el país. Se asemeja a una “guerra de guerrillas” donde no hay un oponente claro, sino que muchos y fragmentados contendores. También muestra que hay personas y grupos muy asustados de perder los privilegios asociados al poder que han detentado, por lo que gastan sus mejores cartuchos en denostar al adversario, en vez de levantar buenas ideas y contribuir a una mejor política para Chile.

 

José Francisco Lagos, presidente de Chile Siempre

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más