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Publicado el 30 de julio, 2018

Los desafíos del nuevo Ministerio de Familia y Desarrollo Social

Investigadora, Centro de Estudios Bicentenario y Centro de Extensión y Estudios USS Monserrat Risco

Un primer reto es el de fortalecer el rol de la familia en la sociedad sin ideologizar el debate.

Monserrat Risco Investigadora, Centro de Estudios Bicentenario y Centro de Extensión y Estudios USS
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El anuncio del nuevo Ministerio de Familia y Desarrollo Social viene cargado de significados políticos, en un momento donde la infancia pareciera ser el gran punto de consenso entre el oficialismo y la oposición, por sus dimensiones, sus problemas y su urgencia.

Los desafíos del nuevo ministerio están sumamente ligados a la fragilidad en los primeros años de vida, siendo sus primeras iniciativas un mapa de vulnerabilidad y una alerta temprana en infancia, sumado a una red de clase media protegida. Estos proyectos demuestran una gran preocupación por aquellos ciudadanos que se encuentren en una situación de desprotección, y que necesitan una red de apoyo para lograr su mayor desarrollo.

Es importante resaltar que una cartera como esta invita a la sociedad a reflexionar sobre la importancia de formar familias. Las entendemos tradicionalmente como el lazo biológico y afectivo entre dos o más personas. Sin embargo, al momento del anuncio del nuevo ministerio, el Presidente Sebastián Piñera fue enfático en señalar que este ministerio es de “todas las familias”, reconociéndolas como el núcleo de nuestra sociedad en sus más diversas expresiones, sin rigidizar el concepto. Aquí encuentran cabida las llamadas “nuevas familias chilenas”, que son monoparentales o cuyo jefe de hogar es un abuelo o abuela, entre otras.

Frente a esta realidad, es necesario que el nuevo Ministerio de Familia y Desarrollo Social sume al menos otros dos desafíos a los que ya se ha propuesto. En primer lugar, debe fortalecer el rol de la familia en la sociedad sin ideologizar el debate. La familia como centro de la sociedad se constituye en la primera responsable de la educación de los menores. Del mismo modo, genera las posibilidades de un desarrollo integral, que, a medida que las personas crecen, se van complementando con las herramientas que les entregan otras instancias, como la interacción con pares, la escuela, etc. Es necesario que existan renovadas políticas públicas que buscan fortalecer y subsanar los problemas existentes en la sociedad.

En segundo lugar, es un hecho que la población de adultos mayores ha tenido un aumento sostenido en los últimos años. Es importante que el nuevo ministerio se ocupe del desarrollo de políticas que promuevan una vejez digna. En este sentido, existen ya diversas iniciativas que nacen desde el SENAMA, pero lo relevante es una nueva comprensión del rol del adulto mayor en la sociedad: no está relegado a su hogar, sino que también hay que reintegrarlo al campo laboral, con condiciones que se acomoden a sus capacidades. Por otro lado, debemos atender una realidad importante, que antes que nada cabe a las propias familias de los involucrados: una enorme cantidad de personas, especialmente mujeres, vive sola los últimos años de su vida.

La sociedad chilena tiene el gran desafío de procurar el mayor desarrollo material y espiritual de todos sus miembros. Esperamos que esta iniciativa esté realmente al servicio de esa finalidad.

Monserrat Risco, Investigadora Centro de Estudios Bicentenario y Centro de Extensión y Estudios USS

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRÁN GAETE/AGENCIAUNO

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