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Publicado el 25 de septiembre, 2017

Los desafíos de Angela Merkel

Director del Observatorio de Asuntos Internacionales, U. Finis Terrae, Master en Ciencia Política Alberto Rojas
Ella ha sido categórica en su respaldo a la UE. Y frente a un Estados Unidos que parece rehuir su propio liderazgo mundial, muchos también la ven como una líder más allá de las fronteras de su país y de Europa.
Alberto Rojas Director del Observatorio de Asuntos Internacionales, U. Finis Terrae, Master en Ciencia Política
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Los resultados de las elecciones generales alemanas no fueron una sorpresa y sólo refrendaron la mayoría de los pronósticos. Es que el triunfo de la unión cristianodemócrata (CDU/CSU), que se impuso en las urnas con cerca del 33% de los votos, le aseguró a la Canciller Angela Merkel un nuevo mandato de cuatro años. Esto significa que al término de dicha legislatura, ella habrá gobernado Alemania por 16 años consecutivos, superando así el tiempo que Konrad Adenauer estuvo en el poder (1949-1963) y empatando con su mentor, Helmut Kohl (1982-1998).

Muchos jóvenes alemanes hoy no recuerdan a otro jefe de gobierno, pero eso no pareciera importar demasiado, tomando en cuenta la estabilidad política y económica que Merkel le ha garantizado a su país en tiempos de grandes convulsiones mundiales. Sin embargo, no se puede desconocer que el paso del tiempo ha generado un desgaste, considerando que en las anteriores elecciones de 2013 el partido de Merkel había logrado el 41,5% de los votos.

A pesar de eso, todo indica que debido al derrumbe de los socialdemócratas (SPD) ―que en esta ocasión obtuvieron apenas el 21%―, Merkel deberá negociar una nueva coalición de gobierno con el Partido Liberal (FDP) y Los Verdes. Sin embargo, la sorpresa de estas elecciones fue el ascenso de Alternativa para Alemania (AfD), un partido de ultraderecha, nacionalista, opuesto a la Unión Europea (UE) y a toda clase de inmigración, que ahora se posiciona al interior del nuevo Parlamento como la tercera fuerza política.

Muchos pensaban que el AfD acabaría perdiendo impulso, como ocurrió con agrupaciones similares en las elecciones de Austria, Holanda y Francia. Pero lo cierto es que los más de 80 escaños que obtuvo este partido podrían significar un problema real para Merkel en los próximos cuatro años.

La llegada del AfD al Bundestag no deja a nadie indiferente, como lo demostraron las numerosas protestas que se tomaron las calles de las principales ciudades del país a poco de conocerse los resultados. Pero por otro lado, es la demostración más clara de que una parte del electorado alemán no está satisfecho con la gestión del gobierno frente a, por ejemplo, los atentados en Alemania ocurridos en los últimos meses, y que además rechaza la política de “puertas abiertas” impulsada por Merkel (hoy Alemania tiene cerca de 1,3 millones refugiados en su territorio).

Todos estos aspectos serán parte de los desafíos que la Canciller deberá enfrentar y resolver durante la nueva legislatura. Sin embargo, no serán los únicos.

En el ámbito europeo, el triunfo de Merkel ha sido muy bien recibido, ya que ofrece a la UE una clara señal de estabilidad en momentos en que este bloque continental enfrenta el desafío de la salida del Reino Unido, una compleja relación con Donald Trump, el combate al Estado Islámico, y una tensa convivencia con países como Rusia y Turquía.

Merkel, como pocos mandatarios, ha sido categórica en su respaldo a la UE. Y frente a un Estados Unidos que parece rehuir su propio liderazgo mundial, muchos también la ven como una líder más allá de las fronteras de su país y de Europa; un desafío de proporciones para la Canciller de 63 años.

En ese contexto, cabe recordar que históricamente se ha dicho que el motor de la Unión Europea son Alemania y Francia, por lo que cualquier cambio político en estos países es visto por Bruselas con gran interés. Sin embargo, Emmanuel Macron aún es un Presidente “en rodaje”, de modo que el peso mayoritario seguirá estando sobre los hombros de Berlín. O al menos lo estará por un tiempo más.

Los años por delante no serán fáciles para Angela Merkel, sobre todo por los numerosos desafíos que, de una u otra manera, podrían acabar determinando su legado político.

 

Alberto Rojas, director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae

 

 

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