Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 12 mayo, 2021

Loreto Correa: Chile y Bolivia: Evitemos un “Cúcuta II”

Investigadora ANEPE Loreto Correa

Resulta casi increíble que las declaraciones del Canciller Allamand y las de boliviano Rogelio Mayta hayan omitido la historia nuevamente. Tantas veces nos hemos equivocado, y no hemos aprendido.

Loreto Correa Investigadora ANEPE
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Las relaciones internacionales en América del Sur deben experimentar un proceso de innovación. Los resultados de la pandemia y, sobre todo, las probabilidades de un aumento de los conflictos híbridos interestatales e internacionales están a la vuelta de la esquina. Los niveles de vulnerabilidad en los que están nuestros países, a propósito de la pandemia y en particular a propósito de la crisis democrática que atraviesa la región toda, ponen a los países en un dilema bien concreto y nunca visto: nos salvamos juntos, o nos hundimos todos.

Desde la integralidad de las relaciones internacionales, no desde la teoría, Chile y Bolivia pueden y deben ampliar la gama de temas a tratar, haciendo propuestas, pero desde las constantes en materia internacional.

En ese marco, es necesario reforzar cuatro ideas a fin de controlar las expectativas y reconocer las posiblidades.

  1. La primera es una idea desde la comprensión de la historia entre los dos países: la relación siempre ha tendido al conflicto. En este sentido, Chile y Bolivia tienen una vinculación disfuncional desde la formación de los Estados y las razones son múltiples. Por ello, ambos países deberán invertir esfuerzos adicionales en tratar de relacionarse. Así que el que crea que esto lo va a arreglar, mejorar o morigerar el tiempo, está equivocado. La falta de anticipación estratégica entre ambas naciones en temas sensibles como el uso de las aguas, medioambiente, crimen organizado, es muy crítica para dejárselo a la Divina Providencia, cuando en realidad quien usufructúa de ello es el crimen organizado.
  2. Una segunda cuestión, es que ambos países son funcionales al conflicto. A ambos, les puede beneficiar, eventualmente en materia electoral, de control social, u otras. La gran diferencia es que mientras Chile invisibiliza a Bolivia, Bolivia, cuando está en momentos críticos, visibiliza a Chile, culpándolo de todos sus males. Eso, después de La Haya, no tiene mayor sentido. El tiempo, desde el fallo del 2018, es muy reciente, pero lo real es que cualquier imputación a Chile es, sin duda, propaganda, no evidencia.
  3. Lo tercero. Considero esencial que los especialistas y los gestores de política exterior tengan a la vista que la relación binacional hoy solo se circunscribe a lo bilateral y de manera directa.

En materia internacional, y no se trata de ser realista o institucionalista, las cuestiones jurídicas son un recurso final, no un puente para otra clase de soluciones. Y ya van dos 1920 y 2018. Adicionalmente y, en consecuencia, hoy lo bilateral es solo bilateral y no puede haber ningún país al que se le invoque presencia en la relación. Esto implica una sola cosa: hasta antes del juicio se podía pensar quizás en la trilateralización de la relación. Hoy, cerrada la obligación de negociar, nada tiene que hacer nuestro vecino Perú en el tema. Todos y cada uno de los asuntos bilaterales solo nos competen a Chile y Bolivia. Finito.

Quien invoque, conculque o apele a cuestiones del pasado, en que sí podría haberse esgrimido la participación peruana, no llegó al capítulo de ponderar los efectos del fallo del 1 de octubre de 2018. Por ello es que, aun faltando el litigio del Silala, este asunto no va a cambiar tampoco lo fundamental de la sentencia de 2018. En esto sé que muchos en Chile y en Bolivia están en desacuerdo y que aún mantienen como válida la participación del Perú.

La evidencia en materia fronteriza, libre tránsito, comunicaciones, conectividad, puertos, integración, migración y un largo etc. no dependen sino de la voluntad chilena y boliviana. Y, aunque la agenda con Perú tiene estos mismos temas, las decisiones van por separado y no son vinculantes.

Sin embargo, las cosas no son fáciles. Resulta casi increíble que las declaraciones del Canciller Allamand y las de boliviano Rogelio Mayta hayan omitido la historia nuevamente. Tantas veces nos hemos equivocado, y no hemos aprendido. En 1962, entre 1975 y 1978, la cita de Algarve y el “diálogo sin exclusiones” de comienzos del 2000, la agenda de los 13 puntos del 2006 y la instalación del “tema marítimo”.  ¿Qué tenemos hoy? Hace semanas el Presidente Arce volvió sobre las andadas, al instalar una agenda de 9 puntos en que el primer punto era el mar. ¡El viernes 7 de mayo, el número de temas fue de 12! Y lo más preocupante es que hasta donde se ha leído apareció el tema límites. ¿Será que volveremos al irredentismo, esta vez con un asunto que se denomina “límites”? Encima el canciller boliviano repitió el artículo 268 de su Constitución: la demanda es irrenunciable. ¿Entonces, en qué quedamos?

La grieta política de Chile y Bolivia no se arregla con una agenda política boliviana que mantenga el paradigma reivindicacionista, porque esta clase pensamiento y objetivos de política exterior devolverá a la confrontación explícita entre ambos países en nada. Hacernos los lesos en Chile, con la Constitución boliviana y su mandato reivindicatorio, con los simbolismos de cada 23 de marzo no es buena idea. Las cosas seguirán tal cual y con el peligro que empeoren.

Bolivia no puede seguir tratando a Arica como si fuera el patio trasero de Chile, disponiendo sobre ese espacio decisiones que afectan a miles de chilenos y sus recursos: corredor, paso, cesión, intercambio son cuestiones sobre las que pesa la realidad, no la utopía.

Es necesario, sin duda que, para avanzar en serio, ambos países acuerden una hoja de ruta sin tensiones a la vista, con metas concretas y sin los afanes de la vanidad o las portadas de prensa. Luego a andar liviano…. En ese contexto es que podremos avanzar: sin engaños y sin trucos. Ese ha sido el error que no debemos repetir.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podamos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO
Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podamos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO