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Publicado el 29 de julio, 2018

¡Lo que sí podemos hacer aquí y ahora!

Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos Ignacio Arteaga

Por prudencia, es bueno saber cómo sopla el viento en aquello que no depende de nosotros. Pero para navegar correctamente en esos vientos, lo mejor es tener claridad sobre dónde hay que ir y sobre lo que sí podemos hacer aquí y ahora.

Ignacio Arteaga Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos
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A fines del año pasado se debatía en qué medida el precario desempeño de la economía chilena se debía a las condiciones internacionales y en qué medida al manejo interno. A principios de marzo de este año, la discusión era si las buenas cifras que se proyectaban para el año eran sustentables o no; la figura náutica que se utilizó fue si bastaba con el “viento a favor”. Ahora, la “guerra comercial” de Trump y la nueva calificación crediticia de Chile por Moody´s están bajando las expectativas.

Por prudencia, es bueno saber cómo sopla el viento en aquello que no depende de nosotros. Pero para navegar correctamente en esos vientos, lo mejor es tener claridad sobre dónde hay que ir y sobre lo que sí podemos hacer aquí y ahora, poniendo los medios para lograrlo. Si estamos en medio de una “guerra comercial” cuya magnitud y efectos nadie previó hace un par de meses, si ha bajado la calificación crediticia de Chile, con mayor razón debemos focalizarnos en aquellas variables internas sobre las que sí tenemos influencia. Y son muchas más de las que pensamos.

Nada funcionará con piloto automático y las decisiones que determinen el éxito o el fracaso no surgirán solas. El valor hay que crearlo, construirlo y distribuirlo, ya que el estado natural de las cosas es la escasez y no la abundancia. La creación de valor provendrá de decisiones libres y conscientes asumidas con responsabilidad y trabajo.

Como país y como empresarios, ¿dónde deberíamos poner nuestra atención y nuestro trabajo? En lo que sí podemos hacer aquí y ahora:

Destrabar tres elementos heredados del gobierno anterior y que afectan al bien común, ya que dificultan un crecimiento sustentable en el tiempo: la reforma laboral, la reforma tributaria y el déficit fiscal. Para avanzar, se requiere crear un ambiente político adecuado que sea favorable a los acuerdos nacionales para avanzar en estas tres materias.

Priorizar a las personas antes que los promedios. Las últimas cifras de desempleo son alentadoras y mostrarían un mayor empleo asalariado en servicios y un alza de alrededor del 10% en el empleo independiente. Sin embargo, este último muchas veces se da en circunstancias muy precarias e informales. Además, la Encuesta Suplementaria de Ingresos que publicó el INE hace un par de semanas señala que la mitad de las personas ocupadas recibió $379.673 mensuales o menos. Esta cifra no puede dejarnos contentos.

Esforzarnos por crear y mantener condiciones que permitan la creación y desarrollo de las actividades empresariales. En los últimos meses nos hemos sorprendido con el cierre de una importante fábrica de containers en la Región de Valparaíso y con el inminente cierre de una de las tres plantas de una tradicional empresa azucarera. Esas decisiones afectarán negativamente no sólo a los trabajadores que quedan cesantes, sino también a las comunidades en las que se insertaban.

Fortalecer un sistema jurídico que permita la creación y el funcionamiento saludable de pequeñas y medianas empresas. El proyecto de ley de pago oportuno es una buena iniciativa en este sentido, pero la discusión que ha surgido estos días sobre algunos de sus aspectos, como la posibilidad de negociar plazos más largos que los 60 días queridos por el proyecto de ley, hace pensar que podría no ser todo lo efectivo que se quería cuando se anunció en mayo.

Esforzarnos por conciliar la enorme, dispersa y no pocas veces contradictoria normativa legal y administrativa vigente con la legítima y necesaria actividad empresarial.

El crecimiento, la productividad, el bienestar, y en definitiva el bien común no ocurren como por arte de magia, sino que serán el resultado de un esfuerzo mancomunado de millones de personas basado en el sentido común y del trabajo serio, profesional y focalizado que debemos empezar aquí y ahora.

Ignacio Arteaga, presidente de USEC – Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRÁN GAETE/AGENCIAUNO

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