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Publicado el 30 de agosto, 2015

Lo que ocurre con China: más allá de la bolsa, más cerca del crecimiento

Ya debemos olvidarnos de los tiempos en que China crecía por sobre 10%, con una inversión fuerte y una demanda por materias primas que benefició a economías exportadoras de commodites como la nuestra.

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No es novedad que lo que ocurra en China tiene un alto y directo impacto en nuestra economía. Y es que el país asiático, la segunda economía más importante del globo, es a la vez nuestro principal destino de exportaciones y el mayor demandante de nuestro principal commoditie, el cobre. De hecho, su entrada al mercado mundial de dicho metal significó que el precio se elevara a niveles por sobre USD 4,0 la libra, y que las empresas mineras en nuestro país incurrieran en fuertes planes de inversión, cuyo boom vimos decaer hacia finales de 2013. Hoy, China crece a menores tasas que hace unos años, donde alcanzaba crecimientos sobre los dos dígitos. En 2014  “solo” creció 7,5% y para este año esperamos 6,7% con sesgo a la baja. Además, su composición de crecimiento se ha centrado más en consumo interno, lo que implica una menor demanda por materias primas.

Todo este contexto es necesario para entender el efecto que tiene China en nuestra economía y cuál es una de las principales razones por las que el precio del cobre ha disminuido sostenidamente. Sin embargo, lo ocurrido el 24 de agosto, denominado por muchos como un “lunes negro” para las bolsas en China, repercutió no solo en caídas en el precio del cobre y del petróleo, también afectó a las bolsas a nivel mundial. En el plano local, el dólar se empinó por sobre los $700, la autoridad económica tuvo que entregar declaraciones en pos de la tranquilidad y entre muchos analistas surgió el temor de que estuviéramos en presencia de una nueva “crisis asiática”.

¿Son sustentables este tipo de aprensiones? Al observar el panorama general, no vemos un escenario de crisis a la vista, al menos por ahora. Tomando como referencia el Shanghai Composite Index, el “lunes negro” dicho índice accionario cayó 8,9%, y aun con la recuperación observada a finales de semana, la caída semanal fue de 7,8%. Sin embargo, si tomamos el valor de las acciones de hoy y las comparamos con su valor hace exactamente un año atrás, los precios de los activos son mayores en más de un 40%. Así, aunque esta semana las bolsas chinas volvieron a caer, algo que ya había ocurrido en los meses de junio y julio, lo observado obedece en un contexto temporal más prolongado a una corrección en los precios de los activos que aumentaron en más de 50% durante el primer semestre del presente año.

¿Qué llevó a tal alza en las bolsas chinas, y por qué ahora observamos una corrección? Principalmente por una mayor demanda de cierto tipo de activos por parte de los inversionistas chinos en un escenario donde no existen muchas opciones para ahorro, la bolsa era percibida como “barata” y se estimaba que las medidas del gobierno estimularían la economía. Así, ante noticias que hacen dudar sobre el crecimiento de este año en el país asiático, como la reciente devaluación que tuvo el yuan, ocurren correcciones en los precios de los activos como los observados la semana del 24 de agosto. Y dada la importancia de la economía china, los efectos son generalizados, y donde uno de los países más afectados es el nuestro por la exposición que tenemos hacia el gigante asiático.

Con todo, no compartimos los escenarios más pesimistas. En primer lugar, los montos transados en las bolsas chinas representan un porcentaje menor de las riquezas de los hogares, por lo que no vemos un traspaso de lo financiero a lo real tan evidente. Los inversionistas chinos no se encuentran apalancados, es decir, no es mucha la deuda en la que han incurrido para sus compras en bolsa. El sector bancario tiene una exposición menor al 2% en la bolsa. Por lo tanto, aun ante nuevas correcciones en los precios de los activos, esto no necesariamente se traducirá en un desplome chino.

De todas formas, los riesgos están presentes. Uno de ellos viene aparejado con lo que ocurra en la próxima reunión de la Fed. Las autoridades chinas ya han dado señales explícitas de que un alza en las tasas podría ser perjudicial en términos económicos y financieros. Y, sin duda, la incertidumbre respecto a la política monetaria estadounidense ha introducido cierta volatilidad en los mercados que nos acompañará al menos hasta conocer la decisión de la Fed en septiembre, y a esto China no es inmune. Con todo, no vemos un escenario de ajuste abrupto en la economía china. Esto en parte porque las autoridades tienen herramientas a las que echar mano para evitarlo.

China ha comenzado una transición hacia un crecimiento sostenible menos intensivo en inversión, lo que evaluamos positivamente. Y dado que se encuentra en dicha fase de ajuste, no descartamos que en el futuro vuelvan a existir escenarios de alta volatilidad como el que hemos observado estos días. Por otra parte, ya debemos olvidarnos de los tiempos en que China crecía por sobre 10%, con una inversión fuerte y una demanda por materias primas que benefició a economías exportadoras de commodites como la nuestra. Por lo mismo, nos tendremos que acostumbrar a ver cifras de crecimiento en el país asiático transitando de 7% a 5%. Esto implica que también debemos olvidarnos de cifras de crecimiento en Chile en torno a 5%, como lo observamos hace un par de años atrás, y acostumbrarnos a crecimientos del orden del 3-4%.

 

Cristóbal Gamboni, Economista Senior BBVA Research.

 

 

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

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