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Publicado el 01 de febrero, 2017

Libros para el verano

Leer se convierte en pasión cuando se llega a la buena historia, se lee gran literatura o estamos frente a un valioso ensayo. El mes que queda del verano puede ser una excelente oportunidad.
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Si bien siempre es buen momento para leer, el verano se presenta como un espacio privilegiado para acabar ese libro que teníamos abandonado o iniciar el que teníamos pendiente. También para recibir algunas sugerencias de lecturas o leer lo que acaba de aparecer. Comenzar (y concluir) una lectura nunca es fácil: desde encontrar el libro adecuado hasta sobrevivir a sus momentos menos atractivos conspiran contra nuestro afán lector.

En ese sentido, una buena recomendación siempre puede ser útil.

En materia de historia, en febrero de 2017 recordamos los cien años de la Revolución Bolchevique que puso fin al régimen de los Romanov, familia que gobernó Rusia por más de tres siglos. El término abrupto de la autocracia de Nicolás II, la instalación de los soviets y la posterior dictadura comunista son bien tratados en La historia de Rusia en el siglo XX (Crítica, 2016), del historiador británico y profesor de la Universidad de Oxford Robert Service.

Pocos acontecimientos han sido tan interesantes y decisivos en la historia de la humanidad como la Revolución Bolchevique. Si bien el propio Marx profetizó que la revolución tendría lugar en países ricos e industrializados como Inglaterra o Alemania, en definitiva se realizó en un país relativamente pobre que se encontraba recién en los albores de un proceso de industrialización, que poco a poco traía mayores riquezas al país.

Sus protagonistas tienen un especial atractivo y marcaron a generaciones completas. Por un lado, Nicolás II, el último zar, empeñado en mantener las prerrogativas de la autocracia, se nos presenta como un hombre piadoso, muchas veces más preocupado de su familia (especialmente de la salud de su heredero) que de su imperio. La biografía Nicolás II, de Marc Ferro (Fondo de Cultura Económica, 2009) es un buen retrato de un hombre que hubiese preferido ser marino y recorrer el mundo antes que gobernar una de las mayores potencias. No por nada se cuenta que lloró al enterarse de que iba a reinar.

En la otra vereda, el protagonista es Vladímir Ilich Uliánov, quien pasó a la historia simplemente como Lenin. Al contrario del zar, el líder bolchevique tenía una preparación intelectual superior, facilidad de mando, sentido de la historia y la oportunidad, y una gran decisión, que lo llevó a impulsar la revolución y a convertir el descontento social –y la sed de reformas- en una revolución. Su vida personal, así como la contextualización política y social de Rusia, se encuentran muy bien investigadas y tratadas en Lenin: una biografía  (Siglo XXI, 2010), del mismo Robert Service.

Para todos aquellos que tienen la política como uno de sus intereses intelectuales, así como a todos los que son verdaderos animales políticos, el libro Nos fuimos quedando en silencio (IES, 2016), del profesor de filosofía de la Universidad de los Andes Daniel Mansuy, debe estar ciertamente dentro de su lista de lectura veraniega. El autor analiza el proceso de transición chileno y la ruptura de los consensos que habían hecho posible una vida política armónica durante la primera etapa de la Concertación. Cuestiona la sinceridad intelectual de los que aparecieron como “continuadores” de un modelo en el que no creían (pero que funcionaba), así como la falta de claridad conceptual y visión de conjunto que ha mostrado cierta centroderecha. Un libro inteligente y que se deja leer.

Por el contrario, los que desconfían de la política y creen que es imposible entrar en ella sin corromperse, encontrarán en Tomás Moro. Ética, política y justicia social (Res Publica, 2016) un retrato vivo de uno de los políticos más singulares de la historia. Elevado a ejemplo universal por Juan Pablo II, constituye hoy, a quinientos años de su vida y muerte, un testimonio exquisito de preparación intelectual, competencia profesional, dedicación a su familia y de una inquebrantable fidelidad a lo que consideraba bueno y justo. Este libro lo escribimos junto a los profesores Hernán Corral y Joaquín García–Huidobro, por lo que reconozco que la recomendación viene muy de cerca.

Por último, si la historia o la política no se encuentran dentro de sus principales intereses, nada mejor que la buena literatura. Como es difícil recomendar un solo libro, prefiero sugerir a una autora cuyas experiencias de vida son tanto o más impresionantes que cualquier relato. Irene Nemirovsky nació en Kiev, vivió en Francia y murió en Auschwitz en 1942. Autora de varios libros, entre ellos destacan especialmente Suite Francesa (Salamandra, 2012), David Golder (Salamandra, 2011), El caso Kurílov (Salamandra, 2010) y más recientemente, La Presa (Salamandra, 2016). Ahora, si la excusa es que tiene poco tiempo para leer, El Baile (Salamandra, 2006) condensa en menos de cien páginas una tensa historia familiar que no lo dejará indiferente.

Leer se convierte en pasión cuando se llega a la buena historia, se lee gran literatura o estamos frente a un valioso ensayo. El mes que queda del verano puede ser una excelente oportunidad para ello.

 

Julio Isamit, coordinador general de Republicanos

 

 

FOTO: PABLO ROJAS MADARIAGA/AGENCIAUNO

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