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Publicado el 13 de diciembre, 2015

Lecciones que aprender de América Latina

Consultor de empresas Jaime Jankelevich
Los pueblos de Argentina y Venezuela no se dieron cuenta a tiempo de las consecuencias de creer en los cantos de sirena de sus respectivos gobiernos y ahora son las personas más vulnerables los que sufren las peores consecuencias.
Jaime Jankelevich Consultor de empresas
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El 10 de diciembre Argentina comenzó a transitar por un nuevo camino, esta vez liderado por el Presidente Macri, tras haberse sacudido de 12 años de populismo sin límites en manos de los Kirchner.

Dura tarea le espera al nuevo Mandatario, dado que el país trasandino está en una condición a la cual nunca debió haber llegado. Sin acceso al crédito internacional, casi sin reservas en el Banco Central; sin posibilidades para los importadores de acceder a moneda extranjera; con controles artificiales de precios; con un alto nivel de corrupción; con un déficit fiscal superior a los US$10.000 MM a 2014; aislado del primer mundo; con una creciente presencia del narcotráfico; con una inflación estimada en 24% y con un nivel de pobreza a 2014 del 28,7%, afectando a 11MM de personas. ¿Y qué pasó con el patrimonio de los ministros Kirchneristas? Aumentó entre 166% a 13.055% en doce años, según publicara el diario La Nación recientemente.

Y en Venezuela, después de 17 años de socialismo del siglo XXI representado por Chávez primero y Maduro actualmente, la oposición arrasó en las elecciones, generando grandes expectativas para lograr detener el desastre en que está convertido ese país; con la más alta inflación del mundo, que se estima actualmente superior al 500% anual; con un mercado negro de divisas que sobrepasa 129 veces la tasa oficial, siendo ésta de Bs.6.2/dólar vs Bs.800/dólar en el paralelo. El nivel de ingreso mínimo comparado por el dólar negro es exiguo, equivalente a US$10-11 por mes. Pero aún peor es la situación política, con más de 70 opositores presos, sometidos a juicios con pruebas  fabricadas por el oficialismo y el país polarizado en extremo.

Doce años en Argentina y 17 en Venezuela demoró la gente en decir basta. Pero el daño ya está hecho. ¿Cuánto les costará a estos dos países recuperarse? Difícil saberlo, pero lo que sí está claro es que estos experimentos populistas del socialismo del siglo XXI, como les gusta llamarse, han generado pobreza, desempleo, corrupción, aislamiento internacional y una emigración de sus élites buscando mejores horizontes. Los pueblos de Argentina y Venezuela no se dieron cuenta a tiempo de las consecuencias de creer en los cantos de sirena de sus respectivos gobiernos y ahora son las personas más vulnerables los que sufren las peores consecuencias.

Son lecciones que los chilenos debemos asimilar porque nos podría pasar algo semejante si no nos preocupamos de impedir que el programa refundacional de la Nueva Mayoría termine de destruir el sistema que transformó a Chile en ejemplo mundial a seguir. Construir el país que llegamos a hacer entre todos nos costó 25 años, destruirlo cuesta poco y aún hay muchos que están empeñados en cambiarlo todo. Que no nos pase lo de Argentina o Venezuela. Lo merecen nuestras generaciones futuras.

 

Jaime Jankelevich, consultor de empresas.

 

 

 

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