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Publicado el 16 de junio, 2015

La Moneda está perdiendo por «boleta»

Mientras Bachelet no hable con la verdad y continúe excusándose frente a los chilenos, los niveles de aprobación seguirán negativos y la indignación ciudadana seguirá creciendo.
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Parecía que tras el cambio de gabinete y el mensaje presidencial del 21 de mayo La Moneda retomaba el rumbo para salir de la crisis política iniciada por el caso Caval y profundizada por el caso SQM, sin embargo, la inesperada renuncia -tras sólo 28 días de permanencia en el cargo- del ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Jorge Insunza (PPD), nuevamente generó ruido en La Moneda, justo en momentos en que la Presidenta Michelle Bachelet realizaba una gira por Europa volviendo a poner en el tapete la relación entre dinero y política.

El renunciado Insunza fue transversalmente cuestionado luego de que se conociera que Codelco pagó US$ 1 millón en asesorías a dirigentes y empresas ligadas a la Nueva Mayoría, entre ellas a Sistema Consultores Limitada fundada por éste en 1996. Su consultora tiene contratos con la minera estatal por más de US $300 mil entre 1997 y 20014, lo que se cruza con los períodos cuando el militante PPD fue diputado por los distritos 28 (2006-2010) y 9 (2014-2015), y presidió la comisión investigadora de Codelco. Incluso el actual vocero de gobierno y ex diputado Marcelo Díaz (PS) se desempeñó como asesor de ésta entre junio y diciembre de 2001.

A las que se sumaron las asesorías que realizó cuando ejercía como presidente de la comisión de Minería de la Cámara de Diputados, a Antofagasta Minerals propiedad del grupo Luksic, desde 2007 hasta 2014 a través de la sociedad “Virtus Consultores”, creada junto a su señora. Que consistía en la venta de informes políticos semanales por un pago mensual de $2,2 millones. Además, Insunza ejercía como diputado por el distrito 9 de la Región de Coquimbo que incluye la comuna de Salamanca, donde los Luksic poseen la minera más importante “Los Pelambres”, que en 2014 generó utilidades operacionales por US$ 1.337,8 millones.

Las asesorías de Insunza reabrieron las críticas y cuestionamiento al financiamiento de la política, pero en este caso no sólo por el aporte de empresas privadas como el grupo Luksic -ya ligado al caso Caval-, sino que también por el financiamiento de empresas públicas como Codelco, abriendo una nueva arista investigar ante eventuales aportes políticos de empresas estatales como ENAP o ENAMI. Un foco de conflicto que no abordó o sencillamente descartó la comisión de “Comisión Engel” conformada por Bachelet tras el estallido de casos de corrupción en marzo pasado.

Por otro lado, en el caso Insunza pasó algo que ya suele ser una “modus operandi” usual en la administración de Bachelet, primero se blinda al afectado o al cuestionado, como pasó con Sebastián Dávalos, Rodrigo Peñailillo o Michel Jorratt, para después dejarlo caer, ya sea apuntando al desconocimiento de la Mandataria (el recordado “me enteré por la prensa”), o responsabilizando al renunciado de la falta de probidad en sus actos, la falta de transparencia en la información entregada por el “culpable”, o apelando a la imposibilidad de chequear todos los datos de los involucrados.

Finalmente, los principales atributos de Bachelet que tienen que ver con la “credibilidad” y la “confianza” han sido minados por la propia actitud de Bachelet ante estos controvertidos casos que han golpeado su segunda administración. Donde ésta ha preferido -pese a la evidencia-, por ejemplo, señalar que desconocía de los negocios de su hijo y nuera, o desconocer la precampaña y el financiamiento irregular de ésta liderado por Peñailillo, o afirmar que las asesorías del Insunza fueron cuando no era diputado, a enfrentar con firmeza y verdad las faltas de probidad, corrupción o tráfico de influencias donde han estado involucrados personas de su más absoluta confianza que ella misma ubicó en puestos claves de su gobierno.

Mientras Bachelet no hable con la verdad y continúe excusándose frente a los chilenos, los niveles de aprobación seguirán siendo negativos para ella y la indignación de la ciudadanía seguirá creciendo. Por esta y otras razones, utilizando un término futbolístico, ya que se está jugando la Copa América, La Moneda está perdiendo por “boleta”.

 

Pablo Lira, Cientista Político.

 

 

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO

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