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Publicado el 15 de julio, 2018

La hipocresía del plástico

Mentora en Reinvención Laboral Mónica Reyes

Respecto del cuidado del medioambiente, se necesita educación en el sentido amplio. Habría sido interesante comenzar con medidas que incentiven el avance en esa dirección, más que prohibiciones que sólo nos han perjudicado como consumidores.

Mónica Reyes Mentora en Reinvención Laboral
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De pronto estamos comprando bolsas “reutilizables” a los supermercados, grandes tiendas y diversas casas comerciales que antes nos entregaban, gratis, bolsas plásticas que reutilizábamos para botar la basura. Por lo mismo y además tenemos que adquirir bolsas de basura plásticas, mientras la mayoría de los productos que compramos son de plástico o vienen en envases de grueso plástico y aunque sean de origen orgánico, como las frutas y verduras, también vienen en bolsas plásticas. Entendiendo que no podremos erradicar el plástico de nuestras vidas, al menos por un buen rato, lo eficiente habría sido educar respecto de las consecuencias que éste tiene en el corto, mediano y largo plazo en nuestro medioambiente y tomar alguna medida efectiva; sin embargo, se ha optado por una prohibición muy puntual y enfocada más bien efectista.

Asumimos que quienes idearon la medida saben que muy pocas personas en nuestro país salen a comprar a pie, caminan media cuadra con un cartucho de papel y compran dos zanahorias; ya que en Chile se compra, cada vez más, en los supermercados, centros comerciales… Y quienes trabajan durante la semana deben hacer sus compras fuera del horario laboral, es decir en el fin de semana, y comprar para el grupo familiar pensando en la semana o el mes.

Respecto del cuidado del medioambiente se necesita educación en el sentido amplio, ya que, por ejemplo, se botan al mar refrigeradores, lavadoras, zapatillas, computadoras, pantallas… y de eso nada se dice, ni se hace. Claramente no podemos solucionarlo todo, ni menos de inmediato, pero habría sido interesante comenzar con medidas que incentiven el avance en este sentido, más que prohibiciones que sólo nos han perjudicado como consumidores, y no queda para nada claro si realmente beneficiarán al medioambiente.

Por último, las bolsas reutilizables no duran demasiado y hay que volver a comprarlas. Otra cosa habría sido tomar alguna medida que diera comienzo a una cultura de uso de materiales biodegradables. Así es como estamos saliendo a la calle con cara de “ecológicos”, aperados de estas nuevas bolsas, creyendo que algo estamos haciendo bien o sabiendo que somos parte de la hipocresía que rodea a ciertas medidas y prohibiciones promovidas por un Estado que decide por nosotros.

Mónica Reyes, profesora y Máster en Historia

 

FOTO: CRISTOBAL ESCOBAR/ AGENCIAUNO

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