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Publicado el 27 de diciembre, 2015

La elección en España: cinco novedades históricas

Profesor de la U. San Sebastián y UC. Director de Formación del Instituto Res Pública Alejandro San Francisco
Es importante considerar las novedades históricas del proceso que ha vivido España, precisamente porque se trata de unas elecciones que, seguramente, serán un punto de inflexión en la política.
Alejandro San Francisco Profesor de la U. San Sebastián y UC. Director de Formación del Instituto Res Pública
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La elección del 20 de diciembre en España tuvo una serie de ingredientes interesantes para el análisis político y para la historia de las democracias contemporáneas. En parte esto ha sido así por la difícil formación del nuevo gobierno, producto de los resultados de los distintos partidos, pero también por una serie de novedades que presentaron los comicios que definirían la continuidad o reemplazo de Mariano Rajoy al mando del gobierno español. De hecho, las primeras negociaciones del líder del Partido Popular con Pedro Sánchez, su par del Partido Socialista Obrero Español, resultaron en una negativa de este último, lo que era previsible, dejando abiertas -o clausuradas, según se vea- otras fórmulas de solución. Sin perjuicio de esos detalles en la conformación del nuevo gobierno, veamos algunas de las novedades de las elecciones del 20D.

Un primer aspecto se refiere al fin del bipartidismo y al comienzo del pluripartidismo, el cual debiera ser una tendencia de largo plazo, de acuerdo a los resultados. Sabemos que siempre hubo otros partidos en España, pero tenían un carácter más local, circunscritos a Cataluña, el País Vasco y algún otro lugar, pero en ningún caso competitivos a lo largo y ancho de la península. La situación cambió en estas elecciones, al surgir con fuerza dos nuevas alternativas políticas, como son Podemos, liderado por Pablo Iglesias (69 diputados, contando a los propios y los que son parte de su proyecto pero iban con otras denominaciones), y Ciudadanos, cuya máxima figura es Albert Rivera (que logró 40 diputados).

Un segundo aspecto tiene que ver con los números. El Partido Popular logró la primera mayoría el pasado domingo, con 123 escaños parlamentarios, que representa el resultado más bajo que obtiene el partido mayoritario desde la instauración de la democracia, según se observa al comparar con todas las elecciones precedentes en materia de obtención de escaños parlamentarios: 1977: 165; 1979: 168; 1982: 202; 1986: 184; 1989: 175; 1993: 159; 1996: 156; 2000: 183; 2004: 164; 2008: 169; 2011: 186. Algunos han dicho críticamente, entre ellos el propio Pablo Iglesias, que el PP obtuvo “sus peores resultados electorales desde 1989”. Pero, como sabemos, esto se debe precisamente a la fragmentación, pues lo mismo ocurrió con el PSOE, que elección a elección va disminuyendo su respaldo en la ciudadanía.

Un tercer elemento interesante se refiere a que por primera vez en la historia hay candidatos a la Presidencia del gobierno nacidos después de la muerte de Franco en 1975. Desde hace algún tiempo el líder de Podemos ha comenzado a hablar de una segunda transición, dando por superado el proceso que se inició en la segunda mitad de la década de 1970, que culminó con una exitosa consolidación institucional, el pacto constitucional y una continuidad democrática sin precedentes en la historia española. Pablo Iglesias nació en 1978 y Albert Rivera en 1979. Este último incluso es más joven que la Constitución española de diciembre de 1978, lo que ciertamente ilustra sobre un cambio generacional y los puntos de referencia de los nuevos líderes políticos. El tema cronológico ya no es un detalle, sino un factor crucial de la nueva política española.

A eso se suma un cuarto aspecto, en la misma línea, considerando que se trata de la primera elección realizada bajo el reinado de Felipe VI. Si el Rey Juan Carlos fue el monarca de la transición, corresponde a Felipe, como jefe de Estado español, afrontar los problemas y desafíos que trae consigo el siglo XXI, especialmente aquellos que aquejan a España. Si Juan Carlos tuvo su momento capital aquel 23 de febrero de 1981, cuando un fallido levantamiento militar terminó por fortalecer la democracia y la monarquía en el país, quizá el caso de Felipe tenga en esta oportunidad su primera y gran manifestación de apoyo a la resolución de un problema que se ve de difícil solución, y que requiere un esfuerzo importante de los distintos actores, incluido el Rey, Jefe del Estado español.

Un quinto aspecto que merece consideración es que los grupos antisistema logran cerca de un cuarto del Congreso de los Diputados. Son sectores separatistas o contrarios al modelo de democracia que tiene España, e incluso a la idea misma de España. Algunos alegan que no son antisistema, sino que el sistema está contra ellos, forma creativa pero impropia de plantear el asunto. Durante la transición prácticamente todos los españoles y sus representantes hicieron un esfuerzo por levantar un proyecto común, que quedó consagrado en el Artículo 2 del Título Preliminar de la Constitución española: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Eso es precisamente lo que se ha ido poniendo en duda en los últimos años y son ideas que tienen una presencia creciente en la sociedad y en la política española, con un final incierto que algunos ya adivinan como un peligro de división. El caso más evidente es Cataluña, donde muchos ya reclaman referéndums para decidir su independencia o derechamente señalan haber recibido un mandato para crear un nuevo país, como señaló Ezquerra Republicana después de los comicios de este domingo.

Los resultados electorales son conocidos, al igual que las ventanas que ha abierto hacia un futuro incierto en términos de conformación de un nuevo gobierno. Sin perjuicio de ello, también es importante considerar las novedades históricas del proceso que ha vivido España, precisamente porque se trata de unas elecciones que, seguramente, serán un punto de inflexión en la política, cuestión mucho más importante en el largo plazo que la suma de votos o la composición del nuevo Congreso de los Diputados.

 

Alejandro San Francisco, Académico PUC.

 

 

FOTO: FLICKR/CONTANDO ESTRELLAS.

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