Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 15 de diciembre, 2016

La decisión de la UDI

Economista Luis Larraín
El adversario de la UDI y la centroderecha en el futuro es distinto al que han enfrentado hasta ahora. La nueva izquierda existe y va a desplazar a la Nueva Mayoría.
Luis Larraín Economista
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Al analizar la elección de directiva en la UDI se corre el riesgo de caer en el mismo error de quienes, sin ser votantes, se equivocaron sobre la decisión de los ingleses en el Brexit, de los colombianos en el plebiscito por la paz con la Farc o de los estadounidenses con Donald Trump.

Analizar con las categorías propias las decisiones de otros suele llevar a equivocaciones.

Probablemente la mayoría de los que no votaron en la elección de la UDI prefería que ganara Jaime Bellolio, pero los militantes de la UDI le dieron una categórica ventaja a Jacqueline van Rysselberghe para que encabece el partido. Ello nos dice, entre otras cosas, que hay en la UDI una derecha dura, que es principalmente conservadora en lo valórico y que no considera necesario tomar cierta distancia de la historia del partido, en particular en lo que se refiere a su vinculación con el gobierno militar.

Como todo en la vida, esta decisión abre perspectivas positivas para la UDI, pero también la enfrenta a eventuales problemas.

Veamos lo positivo. Por primera vez el partido ha usado el sistema de votación abierta a todos los militantes para elegir su directiva. Eso es ya un cambio cultural muy saludable para la derecha y podemos asegurar que el resultado refleja el sentimiento mayoritario en la UDI. También es destacable que su presidenta sea una mujer. La centroderecha en esto le ha sacado ventaja a la centroizquierda en el sentido de que, sin apoyar una política de cuotas, sistemáticamente está presentando más candidatas mujeres en las elecciones.

Valorable también es que Jacqueline Van Rysselberghe haya realizado toda su carrera política en regiones, en particular en la ciudad de Concepción y la región del Bío Bío. Es un premio a una labor meritoria, con mucho trabajo en terreno, que en el caso de la presidenta de la UDI ha sido premiada con sonados triunfos electorales.

Nos recuerda, por último, que en nuestra sociedad hay una fracción importante de la población, aunque no mayoritaria, que es de derecha, se siente representada por la derecha y no tiene complejos al respecto, pese al persistente bullying de la izquierda, de sus organizaciones de base, grupos de interés y buena parte de la prensa. Esa gente votará en futuras elecciones siempre que haya políticos que la representen y puede ser un factor de triunfo para el sector.

Veamos ahora los problemas. La nueva presidenta gremialista debiera garantizar que tienen cabida en su partido los liberales. Tanto quienes adhieren a la libertad económica como quienes en lo valórico están por aceptar que las personas desarrollen sus propios proyectos de vida sin sujeción a una idea religiosa determinada o a una particular visión de los valores que deben regir la vida personal. Si no lo hace, y sus propias posiciones en estas materias podrían arrastrarla a ello, simplemente debe aceptar que se irán del partido los liberales que queden en él. Este desafío es especialmente presente entre los jóvenes, quienes tienen en Evópoli una alternativa liberal que acogerá a los que se sientan rechazados en la UDI. La nueva directiva debe considerar que este desafío no sólo es relevante entre sus militantes, sino también entre un gran número de personas que, sin tener un vínculo con ese partido, votan por él habitualmente.

Por último, hay que decir que, al menos en mi opinión, es acertada la idea de Jaime Bellolio en cuanto a que el adversario que enfrentarán la UDI y la centroderecha en el futuro es distinto al que han encontrado hasta ahora. La nueva izquierda existe y va a desplazar pronto a los actuales líderes de la Nueva Mayoría. El desafío será mayor, pues esta nueva izquierda es hija de la post verdad, quiere destruir el sistema capitalista que rige nuestras relaciones económicas y no modificarlo, como la socialdemocracia, y por supuesto no tiene un modelo de reemplazo. Su avenimiento al poder sólo podría traer más destrucción, como ya lo ha hecho el Gobierno de Bachelet, que ellos influenciaron.

Será vital para la UDI que el propio Bellolio, que comprende mejor este fenómeno que la nueva directiva, esté disponible para enfrentarlo.

 

Luis Larraín, #ForoLíbero

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: