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Publicado el 27 de agosto, 2015

La bandita del Titanic

La Nueva Mayoría nos recuerda a la bandita del Titanic que seguía tocando la misma música mientras el barco se estaba hundiendo, que la que tocaba cuando el barco navegaba pacíficamente por las aguas del atlántico norte.

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Cuando el actual gobierno zarpó hacia su aventura reformista, lo hizo bajo el supuesto de que la travesía sería por aguas relativamente calmas. La realidad ha sido muy diferente. Por un lado, la evidencia, por duro que sea reconocerlo, ha demostrado que la tripulación no estaba suficientemente preparada para la hazaña que pretendía acometer. Las cartas de navegación utilizadas indicaban que era posible tirar por la borda todas aquellas cosas que habían servido para timonear exitosamente nuestro país durante los últimos 30 años sin provocar mayores problemas. El ritmo de crecimiento debía seguir firme al 5% al año, mientras las reformas permitirían eliminar las diferencias de ingresos de toda la tripulación.

Por otra parte, el viento a favor de las condiciones externas ha dado paso a una gran tormenta. China crece menos de lo esperado, su mercado accionario se ha desplomado más de 40% solo en unos pocos meses y las exportaciones del gigante asiático cayeron más de 8% en julio pasado. Como consecuencia de lo anterior, el cobre ha caído más de 20% en este año y más de 40% en los últimos dos años. Estas son, sin lugar a dudas, malas noticias para Chile. Pero la situación se torna realmente preocupante cuando el barco está siendo conducido por una tripulación que se niega a reconocer que debe enmendar el rumbo y buscar una nueva ruta.

La Nueva Mayoría nos recuerda a la bandita del Titanic que seguía tocando la misma música mientras el barco se estaba hundiendo, que la que tocaba cuando el barco navegaba pacíficamente por las aguas del atlántico norte. Chile ya chocó con un iceberg y la coalición gobernante insiste en sus reformas como si nada hubiese pasado.

La combinación de una carta de navegación errada, una tripulación tozuda e inexperta y condiciones climáticas adversas están causando estragos en nuestro país. El crecimiento de la economía en el último trimestre fue nulo, la inversión lleva ocho trimestres consecutivos de caídas, las importaciones al 15 de agosto se contraen cerca de 20% respecto al año anterior y las proyecciones de crecimiento para el próximo ya cruzaron la barrera del 3%, pero hacia abajo y no hacia arriba como predecían las autoridades económicas hace tan solo unos pocos meses.

Como siempre ocurre en situaciones como esta, hay signos de amotinamiento en la tripulación. Los economistas ya partieron en uno de los botes salvavidas y los políticos comienzan a levantar la voz contra el capitán del barco. Afortunadamente Chile ha construido una embarcación robusta. Nuestras instituciones debieran resistir los embates del mal tiempo y los errores de la tripulación. Todos debemos contribuir a que así sea. La solución para los problemas de Chile pasa por convencer a quienes están al mando de esta embarcación de que deben enmendar el rumbo y no por un motín que termine sustituyéndolos.

 

José Ramón Valente, Foro Líbero.

 

 

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO

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