Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 26 de octubre, 2018

Julio Bretas: Elecciones brasileñas: Lo que está en juego

Médico brasileño residente en Chile, Observatorio de la Cultura San Juan Pablo II Julio César Bretas

La amenaza mediática e institucional a la voluntad popular es señal de la inminente pérdida de Brasil por el Foro de São Paulo, que será un golpe letal para ese bloque socialista continental y acelerará el fin de los regímenes totalitarios que medran a su amparo. En Brasil, en definitiva, se ha plantado la semilla de la libertad del continente entero, justo allí donde floreció la de su yugo.

Julio César Bretas Médico brasileño residente en Chile, Observatorio de la Cultura San Juan Pablo II
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El telón de fondo de la elección en Brasil es la crisis del esquema de utilización de su fisco como el gran financista de los regímenes totalitarios del continente. El Foro de São Paulo, la coordinadora revolucionaria latinoamericana creada por el Partido de los Trabajadores (PT) y la dictadura cubana, pende de un hilo: su desintegración es más que probable, una vez confirmada la derrota de Haddad. Luiz Inácio “Lula” da Silva, que dirige el PT desde la cárcel, tiene hoy incluso más problemas con la justicia: el hombre fuerte de su gobierno, Antonio Palocci -también preso-, entregó pruebas de que Lula comandaba el esquema de propinas del PT en ilícitos conectados con la Operación “Lava Jato”.

 

Este modelo de corrupción, sin embargo, se resiste a morir. Ante la inminencia de la cárcel y la pérdida del poder, la izquierda se vale de su influencia en los grandes medios de comunicación brasileños al liderar una campaña difamatoria contra el candidato conservador Jair Bolsonaro, acusándolo, sin éxito, de “fascista” (al que defiende el libre mercado y la descentralización del poder), “racista” (a quien tiene amigos de infancia negros, incluyendo aliados como Helio Negao, el diputado federal más votado de Río), “homofóbico” (al que tiene conocidos adeptos y amigos gays y lesbianas) y “nazi” (a quien lucha contra la separación de los brasileños por grupos demográficos y es gran admirador de Israel y los judíos). Injurias replicadas como verdaderas por toda la prensa progresista mundial, tal como se hizo contra Donald Trump.

 

El partido criminal, asimismo, influye en muchas instituciones, entre ellas el Tribunal Superior Electoral (TSE), responsable operativo de las elecciones, y el Supremo Tribunal Federal (STF), máxima corte del país. Si bien el despertar de la población ha sensibilizado a estas magistraturas en decisiones puntuales, en general imparten sanciones leves, siguiendo las órdenes del partido, como en el caso de la revocación de la “Ley del Voto Impreso”, única herramienta que podía permitir una auditoría física de la elección electrónica.

 

Las urnas electrónicas brasileñas aún suscitan desconfianza: ya han demostrado vulnerabilidad en pruebas realizadas por el propio TSE. Las máquinas dieron muchos problemas en primera vuelta, siempre con errores que favorecían al candidato del PT. Sin embargo, el TSE utiliza su autoridad para “garantizar” que las urnas son “seguras”, sin admitir cuestionamientos.

 

En el marco de la improbable reelección de Rousseff en 2014, un grupo de expertos en seguridad informática hizo una auditoría externa aplicando la Ley de Newcomb-Benford (método usado en auditorías para encontrar inconformidades en proporciones numéricas) a los números informados por el tribunal: la prueba arrojó una inconsistencia numérica de 73%, cifra altamente indiciaria de manipulación de datos. En la primera vuelta de la presidencial de 2018, empleando la misma metodología y comparando los dos candidatos más votados (Bolsonaro y Haddad), la inconsistencia fue aún mayor: 77,68%, pero debido a la revocación de la Ley del Voto Impreso nunca podrá ser comprobada físicamente. Hoy las encuestas dan a Bolsonaro ganador frente a Haddad por 60 a 40; cualquier resultado muy distinto será, al menos, sospechoso.

 

La amenaza mediática e institucional a la voluntad popular es señal de la inminente pérdida de Brasil por el Foro de São Paulo, que será un golpe letal para ese bloque socialista continental y acelerará el fin de los regímenes totalitarios que medran a su amparo. En Brasil, en definitiva, se ha plantado la semilla de la libertad del continente entero, justo allí donde floreció la de su yugo. Una noble misión para una noble nación. Bajo la protección de Nuestra Señora de Aparecida, Brasil y América han de triunfar.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: