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Publicado el 18 de marzo, 2019

Juan Pablo Couyoumdjian: Ilusiones fiscales

Ingeniero Comercial, PhD Economía. Juan Pablo Couyoumdjian

Una percepción de los agentes sobre el peso de los impuestos y los costos de financiar el Estado que es errada podría distorsionar su evaluación sobre distintos tipos de impuestos (e incluso su demanda sobre nuevos bienes públicos).

Juan Pablo Couyoumdjian Ingeniero Comercial, PhD Economía.
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La discusión pre-legislativa sobre la próxima reforma fiscal se ha centrado hasta ahora en la neutralidad global que ella debiera comprender desde el punto de vista de las finanzas públicas, y en la progresividad del sistema. Como ya comentamos en otra oportunidad, aquí asoma como pendiente una discusión sobre el grado de progresividad deseable del sistema tributario (y sobre la importancia de analizar la progresividad del sistema fiscal como un todo, incluyendo la distribución del gasto público). El argumento de que el régimen tributario sólo debiera ocuparse de cuestiones de equidad requiere de algún consenso sobre lo que envuelve este concepto y, en todo caso, debe reconocer que también hay otros principios relevantes que pueden servir de guía aquí. El sistema tributario afecta los incentivos de las personas y las empresas a ahorrar e invertir. Y estas son variables que tienen efectos muy relevantes sobre el bienestar de la población de forma tal que se podría argumentar incluso que aquí está la base de un argumento ético acerca de la primacía del crecimiento económico como el valor social más deseable para una sociedad; este es un razonamiento que ha sido desarrollado recientemente por el profesor y columnista Tyler Cowen.

Pero el debate actual ha dejado de lado también una serie de otras consideraciones que son relevantes al momento de discutir sobre impuestos y, desde un punto de vista más general, sobre las decisiones de política fiscal. En particular, y para detenernos en un tema específico, la literatura ha anotado que un problema importante que surge en el estudio de las finanzas públicas en una sociedad democrática es el de la “ilusión fiscal”. Este apunta a que la percepción errónea de parámetros fiscales claves por parte de los votantes puede desnaturalizar sus evaluaciones públicas sobre estos temas.

Una percepción de los agentes (que es la variable que importa aquí) sobre el peso de los impuestos y los costos de financiar el Estado que es errada podría distorsionar su evaluación sobre distintos tipos de impuestos (e incluso su demanda sobre nuevos bienes públicos). Esta forma de analizar el problema fiscal va más allá de discusiones acerca de criterios del nivel “óptimo” de progresividad tributaria. Ella se basa, en cambio, en un modelo donde las decisiones fiscales se toman dentro de un marco político-institucional determinado, que tiene efectos sobre la valoración de los agentes respecto de, por ejemplo, distintos impuestos. Esto es, por cierto, muy importante desde un punto de vista normativo cuando los impuestos se consideran como pagos obligatorios donde los ciudadanos deben recordar que son ellos los que están financiando el Estado.

El hecho de que en muchos sectores en nuestro país se hable de sueldos líquidos en oposición a sueldos brutos es un ejemplo de lo que hablamos. El trabajador que contrata un sueldo líquido no sabe, en general, cuánto paga de impuesto. Los agentes pueden también interpretar de distinta forma los impuestos en base a cómo se cobran: es probable que los impuestos indirectos parezcan menos gravosos que los impuestos directos (esta es, en verdad, una idea muy antigua que viene del trabajo de J.S. Mill). Una comprensión errónea sobre la incidencia de los impuestos, atendiendo a la incidencia legal más que a la incidencia económica de los mismos, también es relevante.

Estas son cuestiones que no sólo son interesantes desde un punto de vista académico. En la medida que estos modelos son apropiados (y esta es un área donde se puede trabajar más en el contexto de nuestro país), éstos debieran ser un insumo relevante para los debates tributarios y, desde un punto de vista más general, fiscales. De aquí pueden surgir distintos tipos propuestas de reforma fiscal que apunten a contar con una estructura impositiva que permita a los agentes entender de mejor manera lo que pagan de impuesto.

 

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