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Publicado el 24 de diciembre, 2018

Juan Pablo Couyoumdjian: Crispación

Ingeniero Comercial, PhD Economía. Juan Pablo Couyoumdjian

La polarización política genera efectos no sólo en términos de dificultar los acuerdos, sino también en difundir una sensación más amplia de fraccionamiento social de efectos potencialmente muy graves. Pero entender el problema, sin estar dispuesto a tomar medidas correctivas, no es razonable.

Juan Pablo Couyoumdjian Ingeniero Comercial, PhD Economía.
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En las elecciones del año pasado se vio en el país una polarización política que en verdad no se veía hace tiempo. Y este año esta polarización no ha amainado. De ahí la referencia a una “crispación” política, que hemos visto en debates públicos y que ha afectado el avance y la discusión de distintos proyectos de ley en el Congreso.

Sin embargo, este no es un fenómeno únicamente chileno, como se puede deducir de un examen de las elecciones llevadas a cabo durante este año en diversos países. En Estados Unidos, por ejemplo, la polarización se ha reflejado en profundas divisiones ideológicas y en lo que se ha calificado por distintos analistas como un “partidismo exacerbado” en el Congreso.

¿Es este, entonces, un fenómeno contemporáneo, independiente de distintas características nacionales?En los Estados Unidos se han propuesto explicaciones relacionadas a factores tan diversos como el funcionamiento del sistema de primarias y el financiamiento de las campañas, el redistritaje (que ha generado distritos seguros para los partidos, que ya no deben apelar al votante mediano general) y factores demográficos (mencionándose incluso el rol de la prensa en esta materia). Existe una creciente literatura académica sobre estos temas que ha explorado la importancia de estos distintos ingredientes.

En el caso de nuestro país se han presentado argumentos preliminares en el sentido de que los cambios en materia institucional-electoral implementados en los últimos años podrían haber influido en esta polarización.En particular, se ha argumentado que el voto voluntario y el nuevo sistema electoral de tipo proporcional generaron incentivos para que los candidatos (y posteriores legisladores) extremaran sus posturas.

Es importante tratar de dilucidar estos temas, por cuanto la polarización política genera efectos no sólo en términos de dificultar los acuerdos, sino también en difundir una sensación más amplia de fraccionamiento social de efectos potencialmente muy graves.En la medida que esta percepción de lo que está pasando en la política se trasmite a las distintas capas de la sociedad se observará una pérdida más general de los valores de convivencia o de capital social: ¡la política importa!

El punto es que no queremos llegar a una situación en que los adversarios se consideren enemigos, como dice la conocida expresión. El Congreso es un espacio de deliberación pública donde alcanzar acuerdos implica negociar con representantes de distintos sectores políticos que no son enemigos entre sí.

Como en todo orden de cosas la buena voluntad es muy importante, pero los llamados a la “moderación” política (un término bastante ambiguo) no bastan. La academia puede aportar mucho al estudio de la polarización política, justamente porque allí es donde se puede desarrollar un análisis técnico y desapasionado de las causas (y, también, las consecuencias) de este fenómeno.Pero entender el problema, sin estar dispuesto a tomar medidas correctivas, como parece estar sucediendo en los Estados Unidos, tampoco es razonable. Si es que queremos avanzar en construir una sociedad con mayores acuerdos políticos y sociales, para el año 2019 hay entonces tareas para diversos actores.

 

FOTO.JAVIER SALVO/AGENCIAUNO

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