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Publicado el 01 de noviembre, 2018

Juan Ignacio Ovalle: Halloween: El día en que San Francisco de Asís acabó con Drácula

Las maneras en que los niños se divierten y sueñan, se entretienen y despliegan, son fundamentales para su futuro. Si queremos que los niños de hoy no sean esos violentistas del mañana que “Aula Segura” quiere detener, comencemos hoy por educarles en el respeto y la bondad, en el amor y el servicio. No los adentremos en el culto a la muerte y la oscuridad, la violencia o la extorsión, por ingenuo e infantil que pueda parecer.

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Pocas cosas son más cautivantes para un niño que disfrazarse y dejar correr su loca imaginación. Verse a sí mismo representando un papel maravilloso y realizando la labor de bombero, aviador o profesora. Ayer celebraremos Halloween, contracción del inglés All Hallows’ Eve, o “Víspera de Todos los Santos”; resultado del sincretismo por la cristianización de la fiesta del fin de verano celta. Los irlandeses llevaron la fiesta a América del Norte y desde ahí a casi todo el mundo.

 

Impulsada por el comercio de dulces y disfraces, unida al sano deseo de celebrar y recolectar golosinas, Halloween se ha masificado. Está caracterizada por imágenes de brujas, fantasmas, esqueletos, calabazas iluminadas y seres que infunden terror. Los niños visitan las casas con la consigna “dulces o travesuras”. “Travesuras” muy desagradables para aquel que olvidó comprar dulces o simplemente se le acabaron. Por otro lado, hay quienes promueven la “Fiesta de la luz”, invitando a los niños a disfrazarse no según la oscuridad de la noche, sino según la luz: como santos, ángeles, héroes, personajes de bien, como animales y demás. Piden dulces a cambio de ofrecer algo positivo: una buena obra, una oración, una estampita o “santito”.

 

Escoja qué visita preferiría en su casa: ¿A Drácula rodeado de fantasmas exigiéndole dulces? ¿O a San Francisco de Asís circundado de animales ofreciendo orar por usted? Escoja: ¿Motivar a sus niños -en lenguaje de la Guerra de las Galaxias- a ser parte del Imperio y del lado oscuro de la fuerza o a ser un Jedi y “que la Fuerza esté contigo”?

 

Las maneras en que los niños se divierten y sueñan, se entretienen y despliegan, son fundamentales para su futuro. Si queremos que los niños de hoy no sean esos violentistas del mañana que “Aula Segura” quiere detener, comencemos hoy por educarles en el respeto y la bondad, en el amor y el servicio. No los adentremos en el culto a la muerte y la oscuridad, la violencia o la extorsión, por ingenuo e infantil que pueda parecer.

 

¡Cuánta luz, esperanza y amor pueden florecer en el corazón de nuestros niños si les invitamos a disfrazarse en honor a los grandes personajes de Chile y el mundo! Que puedan conocer, admirar, e imitar a chilenos como Arturo Prat, Gabriela Mistral, san Alberto Hurtado o santa Teresa de los Andes.

 

¿Quiénes son los santos? Así respondía un niño pequeño: “Los santos son los que dejan pasar la luz”. Él había visto en la Catedral de su ciudad los preciosos vitrales multicolores que rodeaban pedagógicamente toda la Iglesia y aprendió que esos eran los santos. Pero su respuesta era más profunda de lo que él mismo podía darse cuenta: “Los santos son los que dejar pasar la luz”, la luz de Dios, son los que nos iluminan con su ejemplo de vida en la oscuridad del camino y nos muestran el sendero del amor a Dios y al prójimo.

 

 

FOTO.MARIO DAVILA HERNANDEZ/AGENCIAUNO

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